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La historia de Lorena, sin sus hijos: riesgo, discapacidad y separación

Es una mujer de 37 años, con retraso cognitivo y en situación de vulnerabilidad. Hasta la semana pasada tenía a sus tres hijos en casa, pero la Senaf ordenó retirarlos del hogar y buscarles otro destino en la familia ampliada.

La historia de Lorena Céliz, una mujer de barrio Oncativo que fue separada de sus hijos por una medida excepcional de la Senaf, revela la compleja situación de las personas con discapacidad y sus familias. Con retraso cognitivo y problemas mentales, la mujer tenía hasta la semana pasada tres hijos a cargo, que ahora las autoridades buscan reubicar con la familia extensa. Aducen que los niños no reciben el apoyo suficiente para poder avanzar en la escuela y, en general, para desarrollarse. Por su parte, la mujer insiste en recuperar el contacto con los pequeños, y no entiende por qué fueron retirados del hogar.

Lorena tiene 37 años, y hasta el jueves pasado vivía con sus tres hijos en una casa alquilada, en el barrio Oncativo. La mayor es una nena 8 años, le sigue uno de 3 años y la menor es una bebé.

El 23 de abril, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de la Provincia ejecutó una medida excepcional de retiro de los menores del hogar materno, a instancias de un pedido del Municipio, que venía siguiendo su caso.

Repudio

Frente a eso, Lorena y una parte del barrio repudiaron el procedimiento y algunos actores se movilizaron para exigir que los chicos sean restituidos al seno familiar. La historia también se multiplicó por Facebook y otras redes sociales.

Desde la Argupación La San Martín, una organización con presencia en el barrio Oncativo, denunciaron que el operativo de la Senaf se realizó con innecesaria violencia y, en este sentido, se quejaron del accionar de la Policía cuando ingresó a la casa a buscar a los chicos.

“Vinieron a las 9 y media de la mañana. Entraron, levantaron a los nenes de las camas, revolvieron todo, sacaron ropa y se los llevaron. Había mucha cantidad de policías con chalecos, armados”, relató Lorena Céliz.

La mujer empezó a deambular entonces por los edificios de las dependencias oficiales, con la esperanza de encontrarse con alguien que le diera una respuesta: así pasó horas y horas, sentada en la explanada de Tribunales.

La gente que la ayuda logró, durante el fin de semana, que volviera a probar comida y a descansar, porque había quedado muy alterada.

Por otra parte, se supo que la Senaf y el área de Desarrollo Social del Municipio venían asistiendo a Lorena desde hace ya tiempo. Con muchas idas y vueltas, la mujer tomaba la ayuda que le daban, pero en reiteradas oportunidades interrumpía los tratamientos para seguir -ella y sus hijos- la vida por su cuenta.

A todo esto, también se supo que, antes de formar su último hogar, la mujer dio a luz a otros cuatro chicos. Tiempo más tarde, dos de ellos terminaron siendo criados por sus familiares, y otros dos fueron otorgados en adopción.

En aquel momento, las autoridades habían actuado para cuidar a los chicos de un contexto de adicciones y vulnerabilidad. Pero Lorena hizo tratamientos y logró recuperarse, al punto de que eso ya no es motivo de preocupación para la Senaf.

De hecho, tiempo después de pasar por ese trance, la mujer seguía un tratamiento psicológico en la Casa del Sol, que mantuvo hasta que llegó la cuarentena.

Mendicidad

Hoy en día, la mujer se gana la vida de lo que consigue mendigando, actividad que realiza junto a sus hijos, pero ése tampoco sería el problema que motivó la intervención de las autoridades.

Lo que más los preocupa es que los niños están creciendo en un ambiente que no los respalda en su desarrollo personal, y hablan de un dato concreto: la nena de 7 años no sabe leer ni escribir.

Aunque en el Estado hay programas de acompañamiento a las personas con discapacidad disponibles, el caso de Lorena Celiz deja muchos interrogantes. Entre ellos, si todo el esfuerzo de los organismos oficiales realmente alcanza para ayudarlas.

FUENTE: Puntal.com.ar