Río Cuarto | Mujeres | puestos | poder

Las mujeres suman más participación, pero sin muchos puestos de poder

En un relevamiento del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género compararon la situación actual con la de 2010, e indicaron que los lugares de toma de decisiones siguen lejos de una paridad real, más allá de las normativas vigentes

Un relevamiento realizado por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género analizó el Índice de Participación de Mujeres en instituciones del Estado y de la organización civil, comparándola con la situación de hace 10 años en Argentina. “Si bien se puede decir que ha aumentado la cantidad de mujeres en espacios de decisión (que pasó globalmente del 16% al 18%), este número sigue estando muy por debajo de la paridad como horizonte y reflejo de la sociedad que deseamos”, indicaron desde el organismo en el estudio “Sexo y Poder ¿Quién manda en Argentina?”, y señalaron que hay espacios del Estado en los que hay más participación, pero no son cargos jerárquicos, y en las organizaciones sociales de temáticas como la salud y el arte hay más presencia que en gremios y organismos vinculados al deporte.

El trabajo fue realizado por un equipo dirigido por Natalia Gherardi, con la definición de un Índice de Participación de Mujeres (IPM) con el que se analizó la realidad a 10 años del primer estudio. “En 2010 Argentina tenía una presidenta que había sido electa en el año 2007, producto de una contienda electoral en la que la segunda candidata más votada también había sido una mujer. Es decir, cerca del 70% de la población de nuestro país había votado, en las elecciones de ese año, por una mujer para el cargo más alto del Poder Ejecutivo. Además, Argentina era uno de los países con más mujeres en el Poder Legislativo de toda la región, considerando tanto el nivel nacional como los niveles provinciales”, recuerda el estudio, y asegura que “para ese entonces, las leyes de cupo que establecían la obligación de contar con al menos un 30% de candidatas en las listas para cargos electivos ya habían logrado sortear muchos de los obstáculos que se fueron interponiendo para su correcta aplicación, y por lo tanto las mujeres habían alcanzado cerca del 35% de los cargos dentro del Poder Legislativo a nivel nacional”.

Las integrantes de la ELA señalan que “si bien el panorama parecía promisorio, una mirada más amplia e integral de las instituciones de la democracia y de los espacios para el ejercicio del poder en Argentina nos mostraron, en 2010, un escenario distinto. Al considerar otros ámbitos de la vida social, política y económica del país la presencia de las mujeres volvía a ser incipiente, y en muchos casos casi accidental”. En tanto, destacaron que desde el 2015 con el “Ni Una Menos” se hizo evidente un cambio en Argentina y América Latina. “Los movimientos sociales amplificaron las demandas por las que los feminismos y las organizaciones de mujeres lucharon durante décadas”, dice el informe, que agrega: “La obligación del Estado de prevenir, sancionar y erradicar las violencias por razones de género se instaló de manera definitiva en la agenda pública, tomando un lugar relevante en las propuestas políticas y las demandas sociales representadas de manera amplia en los medios de comunicación”.

“Si bien aumentó la cantidad de mujeres en espacios de decisión, sigue estando muy por debajo de la paridad como horizonte en la sociedad deseada”.

Entre otros puntos, la investigación se refiere a ausencias en relación a género y condiciones sociales, que, según indica el estudio, agrava las estructuras de discriminación y exclusión. “Para muchas lesbianas, travestis, transexuales o personas no binarias, así como también para personas con discapacidad, indígenas y afrodescendientes resultan claras no ya sólo las enormes dificultades para acceder a los espacios de poder, sino de llegar a integrar siquiera las instituciones públicas y privadas”, dice el informe.

“Con el objetivo de construir una fotografía de las dimensiones del poder, diseñamos en el 2010 un índice de participación de mujeres (IPM) que pudiera ser replicado en el tiempo. Para su construcción se computaron exclusivamente los puestos de la más alta jerarquía (Nivel #1) para cuatro áreas: política, economía, sindicatos y sociedad civil. Analizando la información prevista en ese relevamiento, en el 2010 el IPM se ubicaba en el 16%, es decir que de cada 10 puestos de máxima decisión, menos de 2 eran ocupados por mujeres”, aseguran desde ELA, y señalan que a 10 años la suba fue de sólo el 2 por ciento, para llegar a un IPM de 18%. “Tal como sucedió en 2010, la sociedad civil sigue siendo el ámbito en que más mujeres llegan a los lugares de decisión. También es cierto que aún cuando una sociedad civil activa, plural e independiente es un actor relevante en el marco de la incidencia en políticas públicas y puede favorecer un mayor control y monitoreo del quehacer del Estado, es el ámbito que menos gravita en las decisiones que transforman las políticas públicas”, sentencian.

Sobre las acciones que permiten un mayor acceso de las mujeres en los espacios de toma de decisión, el equipo de especialistas sostuvo en su relevamiento que es clave avanzar en leyes que favorezcan la paridad, repetir las acciones que se realizan en instituciones culturales donde las mujeres se han afianzado, y rever lo que ocurre en las áreas de defensa y seguridad. “En el caso de medios, donde la proporción de mujeres en los cargos de máxima jerarquía cuadruplica a los de la categoría inmediatamente inferior, gran parte de la explicación está dada por la decisión política que expresó la Secretaría de Medios y Comunicación Pública de la actual gestión en pos de la igualdad de género al nombrar a mujeres al frente de todos los medios públicos, que se produce como un reconocimiento a la lucha del movimiento de mujeres y feminista, en especial de las periodistas feministas que han impulsado el reclamo por una participación más equitativa”, comentan desde la organización.

El estudio de ELA considera que en la última década se observa un crecimiento generalizado en la participación de las mujeres en los puestos de más alto rango en las distintas áreas relevadas por este estudio, “aunque se trata de un crecimiento dispar y con niveles de participación aún relativamente bajos en algunas áreas”, dicen, y completan: “Esta brecha denota las barreras estructurales que persisten para que las mujeres accedan a los cargos de máxima jerarquía en algunas actividades, especialmente en aquellas tradicionalmente masculinizadas y donde parecieran disputarse mayores cuotas de poder económico y político”.

El lugar de la política

En el área política se registró en estos 10 años un crecimiento significativo que llevó a las mujeres a ganar una participación de alrededor de 27 puntos porcentuales en promedio. “Si se considera el número global que sintetiza la participación de las mujeres en la totalidad de los puestos relevados para esta área, la medición está muy cerca de la paridad: 46,2%”, señala el informe, aunque aclara que es necesario “’desarmar’ este número sintético para descubrir que los crecimientos no son parejos y que se requiere aún más esfuerzo desde los distintos sectores y mayor compromiso político para alcanzar el punto de paridad. La situación de disparidad actual parece indicar que las diferencias son aleatorias, que dependen de las circunstancias singulares de cada persona y no de las condiciones de oportunidad para el acceso a estos puestos por parte de las mujeres como colectivo”.

En los sindicatos, en tanto, la presencia de mujeres está aumentando, aunque no se lo evidencia en los puestos de la más alta jerarquía (los llamados de “nivel #1”) “en los que la participación sigue siendo muy baja (3,2%), en abierto incumplimiento de la legislación vigente”, explican desde ELA, que agregan: “Aquí estamos en presencia de un caso donde la medida de acción afirmativa dispuesta a través de una ley no ha sido efectiva: la Ley 25.674 (sancionada en noviembre de 2002) que establece un cupo de al menos 30% de mujeres sigue siendo ampliamente incumplida, de modo que no ha logrado traccionar una mayor presencia femenina en las cúpulas sindicales a más de 15 años de su sanción. De hecho, este es uno de los pocos sectores relevados que presenta un leve retroceso frente al relevamiento realizado en 2010. Por ahora la mayor participación se observa en el nivel #2, en el que se ubica en alrededor de 1 de cada 4 puestos”.

Como se indicó previamente, en la sociedad civil es donde se da la paridad más cercana. En la última década la representación femenina creció de 36% a 48%. “De esta manera, la sociedad civil es el segundo ámbito con mayor acceso de las mujeres a puestos de alta jerarquía entre los espacios incluidos en este relevamiento. Aunque la proporción de mujeres en el primer puesto es menor (42,7%), en relación a las que se ubican en segundo lugar (53,8%), ambos valores se ubican por encima de la media del total de sectores relevados”, dice el informe, y completa: “A diferencia de otros ámbitos, en este caso no se han requerido ni se requieren medidas de acción afirmativas como, por ejemplo, las normas de cupo o paridad para lograr este nivel de representación femenina. Los desafíos permanecen en otros sectores más críticos donde el paso del tiempo y las transformaciones sociales y culturales no se reflejan en la composición de los espacios de toma de decisiones”.

Salud y ciencias

El sector de la salud es uno de los ámbitos más feminizados del mercado laboral (67,1%) y representa aproximadamente el 10% de las mujeres ocupadas. Junto al ámbito educativo y al trabajo en casas particulares integra lo que se conoce como la economía del cuidado. El sector educativo cuenta con un 72,6% de presencia de mujeres trabajadoras. “De la misma manera en que observa una gran brecha entre la participación de mujeres en el sector salud y su acceso a los puestos de mayor jerarquía, en el ámbito educativo la brecha es aún mayor. Si se considera la presencia de mujeres en los puestos de nivel 1 y 2 la brecha es de 49 puntos porcentuales, lo que da cuenta de un evidente techo de cristal que no ha sufrido cambios en los últimos diez años”, dice el estudio.

Desde el ELA destacan que las mujeres en Argentina tienen mayor nivel educativo que los varones: “Actualmente representan el 57% del estudiantado de nivel universitario y el 59% si sólo consideramos las carreras de posgrado. Asimismo, según registros de 2019, el 54% de quienes investigan en Conicet son mujeres. Esta participación que se muestra robusta en las bases, va decreciendo hasta llegar a 36% en los puestos de más alta decisión del ámbito científico, como indica el presente estudio”, que completa: “Una vez más se evidencia que persisten barreras que impiden que las mujeres puedan llegar a puestos de máxima jerarquía de gestión del ámbito científico”.

Luis Schlossberg. Redacción Puntal