Mujeres rurales: Norma vivió 61 años en el campo y añora volver
Norma Pertegarini de Monetti tiene 81 años, actualmente vive en General Cabrera, pero asume que su lugar en el mundo es el campo.
En el marco del conversatorio de mujeres que se organizó en General Cabrera, impulsado por alumnos y profesores del Ipea N° 291, Norma fue invitada a contar su historia de vida y el rol de la mujer en la ruralidad.
Defiende con uñas y dientes el campo y asegura que ese es su lugar en el mundo. Por eso añora volver a vivir en la paz que transmite la naturaleza y el campo y sus ruidos tan peculiares.
Sobre la experiencia de compartir con los más jóvenes lo que es la vida en el campo y la labor de la mujer, Norma dice entusiasmada: “La pasé muy bien y creo que me faltó tiempo para poder contar todo. Son 61 años de vida en el campo. Nací y me crie en el campo y estuve en el campo soltera, hasta los 20 años. Después me casé y viví junto con Elso, mi marido, 41 años, también en el campo. Después nos vinimos a vivir a Cabrera”.
Ante un público conformado por jóvenes no mayores de 18 años, Norma señala que no sabe si puede aconsejar algo a estas nuevas generaciones, “porque ahora se vive muy distinto”. En referencia a que la actividad rural de hace varias décadas está muy alejada de lo que es hoy, ya que la tecnología se ha incorporado y los trabajos, aliviados.
“Mi vida en el campo fue muy distinta a todo lo que viven estos chicos”, resaltó.
A contramano de las ideas que tienen los jóvenes de abandonar el país y la tierra que los vio nacer, Norma ansía regresar al campo.
“Yo volvería a la vida mía, a la que viví yo, que fue muy linda. Me volvería hoy al campo, pero para hacer esa vida. Pero ya estamos grandes y el Elso (en referencia a su esposo) y los chicos no me dejan”, admite con un dejo de tristeza.
“A Elso no le gusta mucho la idea, pero yo extraño lo que hacíamos. Ordeñábamos las vacas, extraño criar los chivos, criar las ovejas. Llegué a cuidar cinco animalitos juntos, o sea cuatro terneros y una oveja” recuerda Norma.
Con nostalgia, la abuela que vivió sus años en campos cercanos a Colonia El Espinillal, a unos 23 kilómetros de General Cabrera y 22 de Alcira Gigena, por camino E90, sigue intentando explicar sus sentimientos y experiencias vividas.
“Cuando voy al campo, paso por el lugar donde hacía la quinta, algo que a los chicos no pude contarles hoy. Pero sembrábamos y cosechábamos muchas verduras, los zapallitos, los tomates, las cebollas de verdeo y todo lo que también usábamos en las carneadas”, relata con emoción.
Es que cada una de esas labores, aunque pesadas, eran realizadas con entusiasmo por Norma. Las tradicionales “carneadas de invierno” que reunían a todos los familiares y amigos en un ritual que llegaba a extenderse durante todo un fin de semana o varios días.
“Me acuerdo cuando veníamos en sulky a Cabrera, nosotros nos manejábamos a pie, porque no teníamos auto, no había nada. Me acuerdo que ayudaba a mis padres a trabajar en el campo. Ayudaba a mi mamá a hacer el pan, también criábamos animales guachos, les tenía que dar la mamadera, primero a los terneros y después a la oveja, porque como dije me tocó alimentar a cinco animalitos”, testimonió.
“Yo volvería al campo porque es mi vida. Hacíamos de todo, con sacrificio, pero es hermoso”.
“No solamente trabajaba yo, también mi mamá y mi tía. Ordeñaban y hacían las tareas del campo”. Luego Norma se casó y se fue a vivir cerca de Colonia El Espinillal.
“Ahí tuvimos 3 hijos y seguimos trabajando en el campo. Hoy volvería al campo”, reitera sin dudar Norma.
Los Monetti viven en el centro de la ciudad de General Cabrera. Elso, el marido de Norma, va a cumplir el próximo 3 de julio 85 años y Norma tiene 81. En su rutina diaria el hombre suele pasear en bicicleta por la ciclovía hasta General Deheza. Por su parte, Norma lo espera para tomar unos mates y recordar, entre alguna novedad, lindos momentos vividos en el campo.
Revalorizar el rol de la mujer
La profesora de Geografía Silvia Reynoso manifestó su amplia satisfacción por el conversatorio vivido. “A través de toda la actividad realizamos la valoración del trabajo conjunto, de la economía familiar, del trabajo en equipo, de las familias en el sector agropecuario, de las familias en el pueblo que se relacionan con el sector agropecuario. Las conclusiones son maravillosas”.
Al tiempo que reflexionó: “Y el mensaje es que hay que regresar al campo mientras se pueda. Disfrutar de esto que todavía tenemos como pueblo, tan cerquita de este contacto, de este ir y venir de valores, de costumbres, una orientación para los alumnos”.
Para finalizar con un agradecimiento a la la Secretaría de Cultura de la Municipalidad, que cedió el Teatro Municipal Sociedad Italiana. Y anhelando que experiencias como estas vuelvan a repetirse.