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"Tenemos que exigirle a la Justicia que actúe con perspectiva de género"

La afirmación es de Carolina Brandariz, socióloga feminista e integrante del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Propone repensar las medidas cautelares y sostiene que las cifras de femicidios "nos estallan en la cara". ¿Cómo observa el trabajo del Ministerio de las Mujeres y qué sucede con la perspectiva de género en otras carteras?

Con 59 mujeres víctimas de femicidios en el país en lo que va del 2021, las estadísticas no dejan de alarmar a las organizaciones feministas que les reclaman políticas mucho más activas a las autoridades de cada jurisdicción.

En diálogo con Puntal, Carolina Brandariz, docente, socióloga feminista y directora de Cuidados Integrales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, explica por qué es clave que se atiendan profundamente las intervenciones en cada uno de los casos previos a las situaciones de violencia última como son los femicidios.

En ese sentido, remarca la importancia de la Ley Micaela para que todas las intervenciones del Estado puedan tener presente que se debe actuar con perspectiva de género cada vez que se realiza una intervención en la política pública.

Además realiza una fuerte crítica al Poder Judicial.

- ¿Cómo describirías este momento?

- Las tasas altas de femicidios hablan de un sistema cultural patriarcal que persiste, que supone que las mujeres valemos menos, que se pueden apropiar de nuestros cuerpos, de nuestras vidas. Las cifras indican una mujer víctima de femicidio prácticamente cada 24 horas y a todas nos angustia un montón. Cada vez que matan a una mujer, a una laburante, a una estudiante, a una compañera, pretenden disciplinar al conjunto, generar miedo en los recorridos diarios, en cada reclamo de un derecho en pos de mayor igualdad. Ahora fundamentalmente hay que poner el foco en fiscales y jueces que evidentemente no tienen perspectiva de género y dejan dormir denuncias que anuncian los próximos femicidios. Es muy importante poder proteger a las víctimas repensando los esquemas de la ruta de las denuncias, que permitan un abordaje integral. Se ha hablado mucho estos días del sistema de pulseras para los victimarios, con lo cual policía y sistemas de seguridad sepan efectivamente dónde están los victimarios y qué están haciendo. Y en términos más amplios, lo importante que es la autonomía económica y la inserción sociolaboral de las mujeres víctimas de violencia de género, sobre todo porque sabemos que la situación económica modifica los trayectos de vida de esas mujeres.

- Con todo esto, ¿la Justicia está en el ojo de la tormenta?

- Cada víctima de violencia de género hizo muchas denuncias previamente y eso no implicó mayor protección para sus vidas. Falta perspectiva de género en el Poder Judicial. Cuando desde el feminismo se dice que hay que impulsar una reforma judicial, se está planteando que necesitamos una Justicia que actúe con perspectiva de género, que pueda generar niveles de protección más amplios. Por ejemplo, veía cómo actuó el Ministerio de las Mujeres en el último caso, el de Guadalupe. Se hizo una presentación en la Justicia, se articuló con la Secretaría de la Mujer local para poder generar un esquema de protección a las familias. Tenemos que ver el conjunto, toda la trama de violencia. La mayor deuda en cómo se resuelven los casos está en las fiscalías y en los juzgados. Tenemos que exigirle a la Justicia que actúe con perspectiva de género.

- ¿Y el sistema policial?

- Bueno, por supuesto que las fuerzas de seguridad también. Muchas veces depende de definiciones que se toman de otro orden pero sin dudas que en la formación de las fuerzas de seguridad se tiene que cumplir la Ley Micaela.

- ¿Qué es lo que se puede hacer ahora, ya?

- Hay que repensar las medidas cautelares. Más que en torno a las víctimas, tienen que estar en torno a los victimarios. Hay que pensar en garantizar desde la política pública una perspectiva de género en la intervención de jueces y fiscales. Pondría mucho el foco en el Poder Judicial y en las fuerzas de seguridad. Y por último, propender a la constitución de redes y mesas de trabajo que permitan un abordaje integral de toda la problemática de la violencia.

- ¿Cómo ves la gestión del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad?

- Desde el femicidio de Úrsula al de Guadalupe noté que hubo una intervención muy fuerte del Ministerio de las Mujeres pero también es cierto que para que haya una perspectiva de género en la política pública, la Corte Suprema tiene que formarse, lo mismo va para jueces y fiscales. También es competencia de otros ministerios poder cumplir con la ley. Es muy importante que cuando se recibe una denuncia de una situación de violencia de género, se le dé la importancia que amerita porque puede ser el llamamiento previo a un femicidio. Muchas veces no se considera en esos términos, se considera un trámite y no lo es. Es un anuncio de una situación de violencia que puede culminar en femicidio. Es importante que así sea comprendido por toda la ruta de la denuncia y que haya un abordaje integral.

- Y más allá del de las Mujeres, ¿qué pasa en otros ministerios?

- Se está trabajando con perspectiva de género en otros ministerios. En Desarrollo Social le estamos dando mucho empuje a los debates vinculados al cuidado, que no es ni más ni menos que atender a las condiciones de desigualdad que vivimos las mujeres y que en definitiva solventan también cultural y estructuralmente las situaciones en las que no ganamos lo mismo, no sostenemos las mismas actividades y todas aquellas condiciones de desigualdad que vivimos las mujeres. Desde el Ministerio de Desarrollo Social estamos trabajando una política social con perspectiva de género y de eso también da cuenta el programa Potenciar Trabajo, que atiende a situaciones de violencia en particular y atiende a la inserción laboral de mujeres.

- ¿Considerás que social y culturalmente ha habido avances en términos de género?

- Creo que ha habido grandes transformaciones en nuestra sociedad que plantean que culturalmente somos distintos, estamos habitando una sociedad más igualitaria pero hay muchas resistencias. A esas resistencias las encarnan hombres y mujeres de a pie que no quieren transitar esas transformaciones y que persisten en una cosmovisión del mundo donde parece que la mujer tiene una condición inferior de humanidad. Es muy importante no solamente trabajar con el conjunto sino atacar esas resistencias porque son las que subestiman una denuncia, las que llevan adelante los femicidios.

- ¿Cuál creés que es el próximo desafío del movimiento de mujeres en Argentina?

- Las cifras de femicidios nos están poniendo en la cara una agenda que hay que retomar en términos de política pública. El desafío ahora es poder construir mejores estrategias y mejores dispositivos para atender situaciones de violencia. Las cifras nos estallan en la cara y son de mucha angustia y preocupación para muchas de nosotras. Después obviamente que esas situaciones se asientan en las desigualdades que hay en nuestra sociedad. La agenda de cuidado tiene que tener mucha prioridad porque en definitiva es lo que solventa materialmente el hecho de pareciera que vale más la vida de unos por sobre la de otros. Para que vivamos en un mundo de igualdad, todos, todas y todes nos tenemos que hacer responsables de cuestiones vinculadas al cuidado.