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"Cada vez la gente valora más lo que hicimos nosotros en el Mundial 78"

Hace un par de días Leopoldo Jacinto Luque cumplió 71 años en Mendoza, lugar donde hoy reside. Figura icónica del fútbol argentino en los 70, delantero implacable, goleador, guapo. A la usanza de lo que Menotti quería de él en ese equipo campeón.

Pieza clave en la primera parte del torneo, fundamentalmente en la fría noche del 6 de junio de 1978 cuando Argentina consiguió un trabajoso triunfo frente a Francia 2 a 1 con goles de Passarella de penal (fue el uno a cero) y un golazo de afuera del área de Luque venciendo a Dominique Baratelli, que nada pudo hacer para el 2 a 1 final. Platini había empatado provisioriamente para los galos.

Comunicación con Leopoldo jacinto Luque

Noche de dolor para Luque. Durante el partido sufrió una fuerte luxación de codo que lo persiguió durante todo el torneo, sin saber que lo infinitamente más doloroso ya había ocurrido en la madrugada de ese día y era que su hermnao Oscar, quien viajaba de Santa Fe a ver el partido, había fallecido en un accidente automovilístico mientras se dirigía a la capital.

Al propio Luque y al plantel no se les informó nada, hoy imposible con redes sociales y recién se anotició de lo ocurrido a la mañana siguiente en la concentración de Villa Marista en José C. Paz.

Pudo haber abandonado el torneo para estar con su familia, no jugó en la derrota contra Italia ni en el triunfo frente a Polonia en Rosario. Pero algo le dijo que tenía que regresar para la recta final y ayudar a la obtención del primer mundial de fútbol.

Estuvo en el empate contra Brasil, en la goleada frente a Perú y por supuesto en la final contra Holanda.

Luque dialogó en exclusiva con Puntal AM. Por supuesto, como referencia ineludible en este tiempo sobre cómo pasa la cuarentena, habló sobre la relación mas fluida vía WhatsApp que hoy tiene con los compañeros de la seleccion campeona, del incentivo de Kempes y Ardiles en el grupo y mucho más. Un prócer de nuestro fútbol al alcance de la mano.

“Salvo en la época de los militares en la que había toque de queda y no se podía salir a la calle, desde el primer día de la cuarentena no salí nunca, nos traen todo por delivery, como corresponde y sobre todo en el caso mío que me operaron del corazón hace unos cinco años y estoy entre los grupos de riesgo. La paso bien, me informo, hago tareas del hogar acá en Mendoza. Tenemos que hacer caso y no salir”.

-Pasan en algunos canales partidos de mundiales, ¿ve algo de eso o ya se cansó de ver lo mismo?

-Veo de todo, no sólo los de la época nuestra, sino también del fútbol moderno. Días pasados vi la final del Mundial de Brasil, me dio mucha bronca que se pierda con un golazo un partido que estaba controlado y que Alemania salga campeón. El fútbol tiene estas cosas, si no ligás y no estás fino o atento, perdés los partidos. Eso le pasó a la selección de Sabella, que era un gran equipo, fue más que los alemanes en la final pero no pudo meter ningún gol y ellos sí.

-En la fecha histórica del debut de Maradona en la selección (fue el 27 de febrero de 1977 en la goleada 5 a 1 frente a Escocia en la Bombonera), Diego ingresa por usted, ¿qué recuerda de ese momento?

-Yo tengo una muy buena relación con Diego. Cuando él era un niño y estaba con nosotros (después queda afuera del Mundial 78) y en el partido ese, el pibe estaba en el banco (pibe por Maradona) y yo estaba jugando un partido bárbaro, había hecho un gol; cuando es el cambio y veo que era mi número el que salía, salgo le digo: “Vamos, nene, que hoy la rompés”, le decíamos nene a Diego; me saludan todos los compañeros del banco, Menotti también y yo le digo a César que quería jugar con el pibe, si bien en las prácticas jugábamos juntos, lo quería hacer ahí, contra una selección europea. Por supuesto que después lo hice, era una maravilla jugar con él, inventaba las cosas sobre la marcha, fue un fenómeno y muy pocos lo han llegado a superar. Hoy Ronaldo o Messi hacen muchos goles, son los mejores de este tiempo pero lo que hacía Diego era increíble, te pedía siempre el balón, te auxiliaba, simplificaba todo teniendo la pelota. Nació con un don que muy pocos han tenido, yo creo que no lo han superado y no apareció nunca nadie tan completo como él.

-A pesar de lo recurrente de la pregunta, a 42 años, ¿qué es ser campeón del mundo? ¿sienten el reconocimiento?

-Tener el título de campeón del mundo, la gente no lo olvida. Los más grandes les cuentan a los más chicos, éstos a los más chicos todavía y se va pasando la posta, se da de esa manera. Por ejemplo, voy al supermercado con mi mujer, siempre ataco la fiambrería (se ríe Luque) y se me acerca gente a veces llorando y asocia el Mundial con algo que le pasó, te dice en esa fecha nació mi hijo o me casé. Trato de consolarlos y que no se emocionen tanto, por ahí alguno me confunde con Mario Kempes y le digo quien soy. Creo que cada vez la gente valora más lo que hicimos nosotros, en un principio no pasaba eso. Me molestó mucho que propios argentinos hablaran de un mundial arreglado. Yo no sé cómo un jugador pueda ir para atrás, no lo sé, no me pasó nunca. Siempre luché contra los defensores, esquivando patadas, nunca nadie me dijo tirate en el área que cobran penal o buscá a fulano que lo van a expulsar; al contrario, siempre recomendaciones sobre los rivales y todo eso. En el último tiempo estamos más unidos y contentos, tenemos un grupo de WhatsApp (se llama “Campeones 78”) en el que Ardiles se la pasa mandando mensajes o chistes. Mario Kempes desde Miami también participa mucho.

Javier Albarracín Redacción Puntal