México 86 cumple 34 años, para quienes vivieron ese torneo y para quienes no tambien, el recuerdo es absolutamente imborrable y digno de mención, cuando se nos vienen fechas para recordar lo que fue la copa del mundo.
A México llegó Oscar Garré como bicampeon del fútbol argentino con Ferro ganando los Nacionales de 1982 y 1984 de la mano de Car-los Timoteo Griguol, quien con-formó un equipo histórico para nuestro fútbol con números que todavía siguen vigentes, como el récord de valla invicta de Carlos Barisio. Garré como todo el ciclo pre-vio al mundial fue muy criticado, pero en lugar de desmoralizar, la crítica fue el combustible necesario para que el equipo se una y consiga la gloria. La charla comienza sobre lo que significó el título
-Eso se lleva a la tumba, los re-cuerdos están siempre y hasta que uno deje de existir va a estar laten-tes. Tal vez no lo hablamos frecuentemente pero esos recuerdos siempre van a estar en el corazón de cada uno de nosotros quienes jugamos ese mundial y lógica-mente la gente o el hincha te lo hace saber, eso es imborrable.
-¿Cómo es estar en un mundial?
-Vos te preparas durante mucho tiempo, muchos años para la máxima competencia que tiene el futbol que es el mundial y lógicamente cuando estas en ese mundo y como nos pasó a nosotros que llegamos un mes antes del inicio de la competencia, ya estas inmerso en eso y práctica mente vivís para eso. Ya estás pre-parado para la máxima competencia y estas mentalizado y abocado a la misma.
-¿Cómo es la relación hoy con los campeones de México 86?
-Estamos en permanente contacto, tenemos un grupo de whatsapp donde la charla es diaria. Con Carlos (Bilardo) nos hablamos, mucho con su familia y su señora. Con este tema de la pandemia se hace difícil poder ir a visitarlo, pero estamos siempre pendiente de su salud, junto a su señora y Carlos Pachamé (histórico ayudante de Bilardo) que es muy amigo y nos pasa la información de cómo va todo. En el grupo de los campeones siempre hablamos sobre como estamos y esas cosas.
-Yendo al archivo, en la previa del mundial, eran muy castiga-dos en lo colectivo y en su caso personal también, ¿cómo era vivir con esa crítica perma-nente y no claudicar?
-Había que tener mucha fortaleza, además el grupo estaba muy unido, tenía como un blindaje en el cual después de cada partido sabíamos que venían la criticas. Nos-otros tomábamos conciencia de que en algún momento eran lógicas, porque el equipo no había te-nido un buen rendimiento, no jugábamos de la manera en la cuál le gusta al hincha argentino. Nos-otros éramos consciente de eso, de que por ahí no habíamos tenidos buenos partidos, pero nos unía un montón. Sí estábamos muy enoja-dos y calientes porque había parte del periodismo que quería sacar y poner jugadores, al entrenador lo mismo. Eso era lo que mas nos dolía, porque el periodismo esta para criticar o elogiar dependiendo de la situación, pero de ahí a dar una opinión de quien tiene que jugar o no ya es diferente, a nosotros nos dolió mucho y estábamos muy en contra. Después con el tiempo se fueron acomo-dando las cosas y tuvimos la suerte de lograr la copa.
-Del mundial, a 34 años, ¿tiene en su casa alguna camiseta, botines o algo de recuerdo?
-Casi nada, a nosotros nos daban dos camisetas. Al tener tres hijos y que hayan jugado al fútbol, las usaban siempre para ir a jugar al baby o usarlas todo el día. Se fueron perdiendo, algunas las regalé, tengo pocas cosas.
- Además de Bilardo hay otro gran maestro en su carrera y es Carlos Timoteo Griguol, ¿cómo recuerda su figura?
-Carlos vino en el año 80 y nos cambió la mentalidad a los que éramos del club. Siempre Ferro se caracterizó por ser un equipo de mitad de tabla o de pelear la permanencia y cuando él llega nos cambia la mentalidad. De saber que con el trabajo y perseverancia, sumado a un sistema de juego que nos dio una cantidad de años en un nivel muy bueno. Nos hizo dar cuenta de que podíamos pelear cosas importantes. Del 80 hasta el 94 que me retiré aprendí un montón, no solo en lo táctico o estratégico sino también en la parte humana.
-Santiago Leyden era el presidente del club, ¿Qué clase de figura representaba?
-Esa comisión directiva estuvo treinta años, recibieron el premio de la UNESCO como el mejor club del mundo (el 28 de marzo de 1988), fue un ejemplo, un honor y un orgullo. Todas las disciplinas competían al más alto nivel, social-mente llegó a tener 56 mil socios, la verdad que fue una época muy buena, muy linda. Ya en el año 94 pierden las elecciones y hubo un cambio generacional, de nuevas comisiones, sumado a que también el país entro en una debacle social, económica y Ferro no es-tuvo ajeno a eso. Hoy está tratando de recomponerse de todos estos años donde no ha podido equilibrar las finanzas. En cuanto a fút-bol no pudo volver a Primera División y ahora estamos tratando de regresar. Yo hoy estoy en la secretaría técnica junto con el hijo de Cacho Saccardi (histórico capi-tán del equipo campeón de 1982 y 1984), tratando de acomodar las cosas y volver a Primera.
-Con el tiempo ya pasado, ¿le quedó alguna cuenta pendiente en el futbol?
-Me hubiera gustado jugar en un club grande, si bien Ferro es mi casa, llevo mas de 40 años en el club, llegue a los 14 y tengo 63, toda una vida. Pero sí me hubiese gustado tener la posibilidad en un equipo grande, en el año 83 me vino a comprar Boca y no se dio y después en el 87 cuando Griguol va a River me pidió, pero no se dio la venta. Tampoco me puedo que-jar de mi carrera, habiendo jugado más de 600 partidos y haber ga-nado los títulos con Ferro y jugar en la Selección.
-Ya en la parte final de su carrera fue compañero de un joven Mono Burgos, ¿imaginaba que sería la figura que es hoy?
-Casi que me siento el padre futbolístico de esa generación, estaba también el ratón Ayala, eran pibes y yo era un poco su consejero por-que les llevaba una edad importante, era una generación muy talentosa. Hablaba mucho con ellos, en el caso del Mono le veía muchas condiciones y es admira-ble la carrera que hizo, la imagen que tiene en todo el mundo y en Atlético Madrid donde lo quieren mucho.

