La pelota no frena el trabajo: una encuesta revela que el Mundial mejora el clima laboral sin afectar la productividad

El 95% de los argentinos consultados aseguró que mantiene su rendimiento durante el torneo, mientras casi la mitad destacó un ambiente interno más positivo y Recursos Humanos descartó riesgos significativos para las empresas.

 

formaciones y partidos decisivos. Cada vez que llega un Mundial, el fútbol se mete de lleno en la rutina laboral y vuelve a instalar una pregunta recurrente: ¿la pasión por la Selección afecta realmente la productividad de las empresas?

El imaginario suele anticipar empleados distraídos, tareas demoradas y reuniones interrumpidas para seguir un encuentro. Sin embargo, un relevamiento regional elaborado por Bumeran mostró un panorama muy diferente. Lejos de paralizar las oficinas, la competencia parece convivir con las responsabilidades cotidianas y hasta puede funcionar como un elemento de unión dentro de los equipos.

En Argentina, el 95% de los trabajadores encuestados aseguró que su productividad no disminuye durante el campeonato. Dentro de ese universo, ocho de cada diez afirmaron que mantienen la misma intensidad laboral que en cualquier otro momento del año, mientras que un 15% consideró que incluso logra rendir mejor.

Sólo el 5% reconoció una reducción en su desempeño. Es decir, pese a la expectativa, los horarios de los partidos y la atención puesta sobre la Selección, la enorme mayoría asegura que continúa cumpliendo con sus tareas habituales.

La mirada de las empresas acompañó esa percepción. El 68% de los especialistas en Recursos Humanos consultados señaló que no detecta riesgos significativos para la productividad de los equipos durante el Mundial. Apenas alrededor de un tercio manifestó algún grado de preocupación por un eventual impacto sobre el funcionamiento de las organizaciones.

El fútbol como punto de encuentro

Más allá de los indicadores de desempeño, el principal efecto del Mundial parece sentirse en otro terreno: el clima interno.

El torneo introduce nuevos temas de conversación, rompe por momentos con la rutina y genera espacios compartidos entre personas que quizás no suelen interactuar durante una jornada habitual. El comentario antes de una reunión, la discusión por una jugada o la posibilidad de mirar un partido junto a otros compañeros pueden convertirse en pequeñas escenas de integración dentro de la oficina.

Según el estudio, el 47% de los trabajadores argentinos considera que el campeonato genera una mejora sustancial en el clima laboral de sus organizaciones. Otro 36% entiende que el evento no modifica la convivencia de los equipos.

En tanto, el 14% sostiene que el impacto depende directamente de los resultados deportivos de la Selección argentina. Apenas el 3% afirma que la competencia empeora las relaciones y el ambiente de trabajo.

“El verdadero cambio no pasa únicamente por el fútbol, sino por las conversaciones y la construcción de comunidad dentro de los equipos. Compartir un evento de estas características fortalece los vínculos entre los colaboradores”, señaló Federico Barni, CEO de Bumeran.

La frase resume uno de los aspectos centrales del informe. El Mundial no sólo se vive durante los 90 minutos de cada partido. También aparece en las charlas previas, los análisis posteriores y los rituales que se construyen alrededor de cada encuentro. En ese contexto, el fútbol puede convertirse en una excusa para acercar áreas, distender vínculos y reforzar el sentido de pertenencia.

Oficinas con pantallas y horarios más flexibles

La forma en que las empresas atraviesan el torneo no es uniforme. Algunas mantienen sus rutinas sin modificaciones, mientras que otras incorporan medidas especiales para acompañar el interés de los trabajadores y evitar que los partidos se conviertan en una fuente de tensión.

El 65% de los encuestados indicó que en su organización no se producen cambios estructurales durante el campeonato. En esas compañías, la jornada continúa con normalidad, independientemente del calendario deportivo.

El 35% restante confirmó la aplicación de modificaciones o nuevos beneficios relacionados con la agenda de los partidos. Entre las medidas más frecuentes aparecen los permisos para seguir los encuentros de la Selección argentina, la organización de espacios comunes y la instalación de pantallas en las oficinas.

En menor medida, algunas organizaciones también incorporan esquemas de trabajo remoto o flexibilizan los horarios durante determinadas jornadas.

La imagen se repite en distintas empresas: escritorios que por un momento miran hacia una misma pantalla, reuniones acomodadas alrededor de un partido y pausas organizadas para que el interés por el torneo no interfiera con el funcionamiento cotidiano.

Más que liberar completamente la jornada, las compañías parecen optar por mecanismos de convivencia entre el trabajo y el Mundial. La flexibilidad funciona así como una manera de ordenar la expectativa y evitar que los encuentros deportivos se sigan a escondidas o de manera desorganizada.

La responsabilidad se mantiene durante los partidos

El relevamiento también analizó cómo se comportan los trabajadores cuando un encuentro importante coincide con el horario laboral.

Más de la mitad aseguró que continúa trabajando con normalidad. Otro grupo reconoció que sigue el partido de manera parcial, pero sin abandonar sus tareas ni interrumpir completamente su actividad. Sólo un porcentaje reducido solicita permisos específicos o deja de trabajar durante el desarrollo del encuentro.

Los resultados también desarman la idea de ausencias masivas en las fechas más importantes. El 89% afirmó que no faltaría a su empleo para ver un partido del Mundial. Incluso ante una eventual final de la Selección argentina disputada durante un día hábil, seis de cada diez trabajadores aseguraron que continuarían trabajando normalmente.

Poco más de un tercio optaría por solicitar autorización para seguir el encuentro, mientras que las respuestas relacionadas con faltas injustificadas fueron prácticamente marginales.

El dato muestra que la pasión futbolera no necesariamente se traduce en falta de compromiso. Los trabajadores buscan seguir los partidos, pero la mayoría afirma que lo hace sin dejar de cumplir con sus responsabilidades.

Una pausa que puede fortalecer a los equipos

Entre los responsables de Recursos Humanos también prevaleció una mirada moderada. Aunque casi la mitad detecta un leve incremento de las ausencias durante los encuentros más trascendentes, la mayoría considera que el torneo no altera de manera significativa la gestión cotidiana.

En ese escenario, las medidas de flexibilidad aparecen como una herramienta para canalizar el interés, sostener la motivación y evitar conflictos innecesarios. Permitir que los equipos compartan un partido o adaptar momentáneamente una jornada puede generar un impacto positivo sin comprometer la operación.

Lejos de convertirse en una amenaza generalizada para el rendimiento, el Mundial parece funcionar como una pausa compartida dentro de la dinámica laboral. Las tareas continúan, los niveles de productividad se mantienen y las oficinas encuentran en el fútbol un lenguaje común.

Durante algunas semanas, las conversaciones cambian, las pantallas reúnen a personas de distintas áreas y la jornada incorpora una cuota extra de expectativa. Pero, según el informe, el trabajo no se detiene: simplemente convive con la pasión.