"Recuerdo el mundial de Italia con mucha emoción por todo lo que ocurrió"
Junio es un mes muy especial en materia futbolística, los recuerdos afloran por doquier por todo lo que pasó y que tanta emoción, nostalgia y buenos momentos salen a la luz.
Italia 1990 cumple 30 años y uno podría tomar un puñado de situaciones que hacen de ese mundial un recuerdo maravilloso a pesar de haber sido sumamente magro en lo estrictamente deportivo, un mundial chato, con pocos goles y planteos demasiado austeros con un justo campeón como Alemania.
Decir Italia 1990 es pensar automáticamente en la melodía mas legendaria de las Copas del Mundo, son los penales de Goycochea, la fractura de Pumpido, la derrota contra Camerún, la mano de Diego contra la Unión Soviética, el empate frente a Rumania con gol de Monzón, sí de Pedro Damian. El partido inolvidable contra Brasil ese 24 de junio cuando se cumplían 55 años de la muerte de Carlos Gardel, y cuando en Turín resonaron los palos a nuestro a favor y en detrimento de Brasil, el infausto bidón de Branco, los penales en Florencia contra Yugoslavia y una angustiosa clasificación a semis. El disparo fallado por Diego tapado por el desconocido Ivkovic. Ni hablar de la semifinal contra Italia, Goycochea en todo su esplandor, Serena, Donadoni.
En fin palabras y nombres sueltos que simbolizan lo que generó esa Copa del Mundo. Héroes igual decía la tapa de El Gráfico con Diego llorando y la de plata colgada en el pecho pos derrota contra los teutones.
El Vasco Olarticoechea está en el olimpo de jugadores argentinos de todos los tiempos, símbolo de la década del ochenta, habiendo vestido las camisetas mas grandes de la Argentina. En 1990 el nacido en Saladillo estaba en la cúspide de su carrera jugando en Racing, tras su paso por el fútbol francés defen-diendo los colores del Nantes. Bilardo no lo tuvo en cuenta para el fallido debut contra Camerún, fue suplente. Después ingresó frente a la URSS y no salió mas, tuvo gran-des partidos y según lo recuerda jugó un mejor mundial que cuatro años antes.
Determinante como siempre, fue quien le puso la pelota en la cabeza a Caniggia para empatarle a Italia, para que Walter Zenga reciba el primer gol en contra en todo el torneo. No pudo estar en el partido decisivo, una falta a quince minutos del final del tiempo regular, correctamente sancionada por el frances Vautrot, mas la amarilla que arrastraba del partido contra Yugoslavia, hicieron que se sume al poker de prestigiosos supendidos para el partido definitivo. Batista, Caniggia, Giusti y Olarticoechea no pudieron estar en Roma en 8 de julio.
El mundial de Italia le trae mucha emoción al propio Vasco y en diálogo exclusivo para Puntal, comenta de las sensaciones, a 30 años de esa gesta.
-Recuerdo el mundial de Italia como un mundial muy emotivo por distintas cosas que ocurrieron. Desde que Diego jugó a un cua-renta por ciento por su problema en el tobillo y en la uña, por la fractura de Pumpido que le permitió a Goycochea entrar y ser brillante, los suspendidos que tuvimos, cuatro no pudimos jugar la final (Giusti, Olarticoechea, Batista y Caniggia), los silbidos al himno. Se juntaron muchas cosas que hicieron que la gente lo viva como si hubiésemos sido campeones. El ganarle a Brasil también, a pesar de la suerte que tuvimos era un clásico y había que ganarlo como sea, además de sacar del mundial al favorito y al local como Italia. Se juntaron muchas cosas y pudimos jugar la final, todas esas cuestiones hicieron que la gente se fanatice mucho con nosotros, que dejamos todo en cada partido, jugando regular por momentos y bien algunos, al hincha le gustó la actitud que tuvimos.
-Estuvo en tres mundiales (España 82 donde no jugó, México 86 e Italia 1990) disputó doce partidos y nunca perdió, se retiró invicto en copas del mundo.
-Es cierto nunca perdí, es solo un dato, lo más importante es el orgullo de haber jugado tres mundiales y defender la camiseta con lo mejor que pude.
-En el partido debut contra Camerún en Milán, Bilardo lo dejó en el banco, ¿esperaba jugar?
-Yo pensaba que iba a jugar pero son decisiones, que en este caso Bilardo tomó y después de ese partido cambió cuatro o cinco jugadores, ahí me incluyó y no salí más del equipo hasta la suspensión. Creo que hice un mundial mejor que en México 86 en lo individual.
-Se pierde la final contra Alemania por acumulación de tarjetas, ¿fue justa la segunda amarilla sacada por el francés Vautrot?
-Si, fue justa, llegué un poco tarde y le cometo falta que era para tarjeta (fue a los 30 del segundo tiempo)
-¿A 30 años de esta gesta deportiva sienten el reconocimiento de las nuevas generaciones?
-Yo cuando estuve en divisiones juveniles entrenando por ejemplo, los pibes mostraban mucho respeto hacia nosotros, me parece que sí. Fuimos como un espejo para ellos y se dieron cuenta de lo difícil que es ser campeón. Fíjate que han pasado grandísimas selecciones y no pudieron ser campeones. Me parece que el respeto está.
-Le pregunto por el presente del seleccionado, ¿Qué opina de este tiempo que lleva Scaloni como técnico de la mayor?
-Al principio dije que la selección necesitaba un técnico con mucha espalda para lo que se venía, que son las eliminatorias, ahí está la presión para los jugadores nuevos y el técnico. Ahora se está manejando bien, el grupo está bien y hay que desearle lo mejor, sabe-mos que las eliminatorias son muy difíciles va a ser muy parejo y vamos a ver si los muchachos están a la altura de esa presión que siempre tiene Argentina para cla-sificar. En principio con los amis-tosos que se jugaron yo los vi bien, pero ahora viene lo más difícil, para opinar tenemos que esperar y ver qué sucede.
-Finalmente, le pregunto por Maradona, lo enfrentó de muy joven jugando para Argentinos y usted para Racing, ¿el Diego de Argentinos fue el mejor?
-En Argentinos la rompió, pero después como todos tuvo algunos altibajos por distintos motivos, por donde anduvo fue el número uno, un crack. Siendo joven en Argenti-nos resaltó mucho su figura, des-pués lo siguió siendo por supuesto, a pesar de algunas ven-tajas físicas que le impidió seguir jugando hasta más grande, creo que si se lo proponía podía jugar hasta los cincuenta años, si se hubiese cuidado. Como él dijo equivocó el camino y la pago con el físico.
Javier Abarracín. Diario Puntal