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Toda crisis es una oportunidad. Ojalá lo vean en AFA

Por Tristán Amado

La selección argentina tuvo un proceso tormentoso en la previa a Rusia, siendo el más desordenado desde el primer título en 1978 a esta parte, por diferentes razones que ya hemos contado y reflexionado en estas páginas a lo largo de la Copa del Mundo.

Como pasa casi siempre, esos procesos repercuten después en los resultados finales y quedó a la vista de todos que el paso de Argentina por la competencia ecuménica tuvo muy pocos momentos de disfrute.

Hoy, con el diario del lunes, tiene muy poco sentido repasar nuevamente las cosas que todos saben que se hicieron mal y pensar qué hubiera pasado si se trabajara de la manera correcta.

Hoy la selección nacional está en crisis y es la oportunidad de comenzar a cambiar las cosas, ese es el gran desafío.

En los últimos 14 años, nueve fueron los técnicos que se calzaron el buzo del seleccionado. 

Luego del malogrado Mundial de Corea-Japón del 2002, Marcelo Bielsa fue el último de los seleccionadores que cumplió su contrato, ya que luego de quedar eliminados en primera ronda se le renovó el vínculo que él mismo interrumpió en 2004. De ahí en más y hasta llegar al Mundial de Alemania 2006 lo reemplazó José Néstor Pékerman, en quizás la última decisión del todo acertada de AFA por el gran trabajo que venía haciendo en los juveniles.

Luego llegó el segundo proceso de Alfio Basile, interrumpido en 2008 por el malestar de los jugadores con el Coco, y la llegada de Diego Armando Maradona que terminó con el Mundial de Sudáfrica 2010.

Sergio Batista tomó la posta y duró sólo 1 año, siendo despedido y reemplazado por Alejandro Sabella, quien nos dio el subcampeonato en Brasil 2014.

Gerardo Martino (2014 a 2016), Edgardo Bauza (2016 - 2017), fueron los predecesores de Jorge Sampaoli, quien lleva un año y días en el cargo.

Queda claro que los dirigentes quieren que el DT de Casilda deje su cargo y quizás sea lo correcto luego de muchos indicios negativos que cosechó en este corto proceso. Lo que deberán entender desde AFA es que el que llegue debe ser pensando al menos en cuatro años, para poder hacer un proceso al menos correcto que desemboque en Qatar de una manera acorde a una de las selecciones más importantes del planeta.