Después de cinco años, volvió en la tarde de ayer la tradicional murga “Trakitrines y Querubines”, del colegio Santa Eufrasia, las calles de la ciudad se vistieron de azul y blanco con sus trajes característicos y al ritmo de la batucada, la comunidad educativa se desplazó desde el colegio Santa Eufrasia, ubicado en María Olguin 953, hasta la explanada de la Municipalidad.
La institución fue pionera en la ciudad para representar el arte y la música como parte de su orientación educativa, ya hace 24 años que la murga del Santa Eufrasia es parte de los eventos culturales de la ciudad.
“Después de cinco años, volvemos a las calles, se nos ocurrió volver a tomar esa tradición nuestra de reclamar derechos o transmitir mensajes para concientizar, este año logramos retomar, así que estamos muy felices y emocionados”, dijo Silvia Pirri, directora del nivel primario del Colegio Santa Eufrasia.
Más de 900 estudiantes, del nivel inicial, primario y la batucada del secundario, dirigido por el profesor Hernán Tenreyro, fueron protagonistas del gran desfile artístico a puro ritmo del tambor y del baile en las calles céntricas de la ciudad.
“La murga nació para reclamar sobre los derechos pero al ritmo de la música. Desde los más pequeños hasta los estudiantes de los últimos años son parte de esta marcha artística que tiene como objetivo generar conciencia”, precisó la directora del nivel primario.
A su vez, Perri señaló que ya es el tercer año consecutivo que el Santa Eufrasia, en todos sus niveles educativos, trabaja frente al proyecto “Generación Restauración: Sé consciente, protegé y restaurá”.
Los niños del nivel inicial, bajo el nombre de “Querubines”, trabajan en la concientización del cuidado del agua.
Desde sala de cuatro, los niños se convirtieron en los guardianes del agua y los niños que asisten a sala de cinco trabajaron en todo el ciclo lectivo con el proyecto “Somos Agua”.
La murga “Trakitrines y Querubines” fue el cierre del SemanArte, en la que participaron los tres niveles de la institución educativa, los mismos trabajaron de manera colaborativa con un mismo fin: el aprendizaje de niños y adolescentes.
“Desde la comunidad educativa trabajamos todo el año para que ellos sean agentes multiplicadores de concientizar sobre el medioambiente. Todas las áreas curriculares atraviesan al proyecto, por lo que no sólo aprenden contenidos de la materia, sino ponen en práctica lo aprendido y ser conscientes de construir una vida mejor”, puntualizó Pirri, quien hizo hincapié en que desde principio de año, todas las disciplinas educativas se articularon para trabajar el proyecto.
“Cada docente, desde su espacio, aporta para lograr este gran producto maravilloso. Es un trabajo creado a conciencia y con mucho cariño”, enfatizó la directora del nivel primario.
En el cierre, en el punto final del recorrido por las calles céntricas de la ciudad, en la explanada de la municipalidad, más de 900 estudiantes de los tres niveles educativos y los docentes cantaron una canción, la misma fue compuesta por los alumnos para transmitir la concientización del cuidado del medioambiente.
A su vez, realizaron una canción en inglés sobre la paz del mundo, la misma fue articulada por los docentes de música de los tres niveles educativos.
Familia eufrasiana
Luego de cinco años, la comunidad educativa del colegio, acompañada de una gran multitud, volvió a reunirse en su tradicional murga.
“El proyecto es transversal a todas las áreas educativas, hemos trabajado en equipo con todos los docentes y grados. Había una temática por cada curso, al finalizar todo lo aprendido, los estudiantes realizaron una oración que forma parte de la canción final”, señalaron los docentes de Arte Visuales y de Lengua y Literatura del turno tarde.
La murga “Trakitrines y Querubines” fue una manifestación artística para pedir paz en el mundo y además concientizar acerca del cuidado del medioambiente.
“Salir a las calles nuevamente tiene que ver con el espíritu del Santa Eufrasia, institución en la nació hace más de 20 años la murga, este espíritu es el que fomentan las familias y los niños”, señalaron los docentes del colegio Santa Eufrasia, quienes agradecieron profundamente a las familias que estuvieron participando junto con sus niños en este evento tan emblemático en la ciudad.
Agustín Paisio, profesor de música del nivel inicial, enfatizó: “Es precioso ver los frutos de todo lo trabajado en el año. Con los más peques vimos videos de las murgas de años anteriores, para que ellos se vayan familiarizando y trabajando en conjunto con la profesora de Educación Física”.
Sin dudas, la tarde de ayer no sólo fue esperada por los más de 900 estudiantes de los tres niveles educativos del colegio Santa Eufrasia, sino también por los docentes y autoridades que han sembrado en cada uno de ellos, además del aprendizaje de los contenidos de la currícula, la semilla de convertirse en nuevos actores sociales en el cuidado del medioambiente y ser agentes multiplicadores en sus casas, en sus barrios y en su entorno.
Silvia Perri, directora del nivel primario, manifestó: “Quiero agradecer a las vicedirectoras y directoras que nos acompañamos y trabajamos conjuntamente. Además al presidente de la Asociación Civil, Mario Selinger, él realmente está para lo que necesitamos como el personal de maestranza. Todos nos ponemos en marcha para dar lo mejor para nuestra comunidad educativa que amamos tanto”.

