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Museo del Riel: un viaje a los encuentros y despedidas de un tiempo que se fue

A través de sus cuatro salas, propone revivir los momentos gloriosos de la historia ferroviaria. La llegada del tren motorizó un gran desarrollo de Río Cuarto y región. Su declive y posterior desaparición aún es fuente de dolor.

Una familia que espera, un inmigrante italiano que llega “fare l'america” y un peón golondrina que vuelve a su pueblo. El tintinear de la campana anticipa la estridente bocina de la locomotora y, entonces, una muchedumbre se de-salma en encuentros y despedidas al pie del vagón. Mientras tanto, en el extremo sur del andén dos amantes se estremecen en un último abrazo.

Un gran párrafo de la historia local late dispersa en torno a los rieles. Es que la llegada del tren, allá por el año 1873, dio impulso a un proceso de gran desarrollo de la ciudad y región. La ruta ferroviaria, cuya misión era unir las provincias del Litoral con las de Cuyo, traía consigo el motor de un progreso que en aquellos años, en pleno desarrollo del modelo agroexportador argentino, prometía colocar al país entre las principales potencias del mundo.

Un poco de todo ello cobija en sus salas el Museo del Riel. Emplazado en las mismas instalaciones de la Ex Estación del Ferrocarril Río Cuarto, en El Andino, sumergirse en él es emprender un viaje a los encuentros y despedidas de un tiempo que se fue.

“La cuestión de la vida ferroviaria es una historia sumamente rica. Volver a sus orígenes y desarrollo es revivir una porción muy importante de la historia de nuestra ciudad, de la región y de la Argentina toda”, narró a Puntal Marcela Lucero, directora del Museo del Riel, dependiente de la Subsecretaría de Cultura del Municipio.

“En aquellos años tuvimos el ingreso de inmigrantes que, llegados desde diferentes lugares, fueron poblando toda nuestra región. Nuestra ciudad vivió un impulso importante con la llegada del tren y numerosos pueblos del sur cordobés, como de diferentes partes del país, nacen al costado de las vías del tren”, agregó.

La llegada del tren

De acuerdo a los archivos bibliográficos referidos a la historia ferroviaria local, la llegada del primer tren a Río Cuarto tuvo lugar el 13 de noviembre de 1873. En dicha ocasión, el sector que hoy lleva el nombre de El Andino fue escenario de una gran celebración que contó con la participación de una importante cantidad de gente de distintas ciudades del centro del país y, como broche, la visita de Dalmasio Vélez Sarsfield, enviado especial del entonces presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento.

“A finales del siglo XIX y comienzos del XX, un día en la estación era una postal impresionante que hoy cuesta dimensionar. El jefe de la estación haciendo sonar la campana y todos los agentes ferroviarios con las distintas señalizaciones viales, faroles y demás, el pito de la máquina que anticipaba su llegada antes de poder divisarlo, toda la gente esperando con mucha ansiedad, por su llegada, por su partida…”, recreó Lucero.

“Hoy en día –continuó-, con todos los avances tecnológicos que se han sucedido en materia de la comunicación y de las interacciones humanas a través de las redes sociales, por ejemplo, todo se ha vuelto más cercano e inmediato. Pero en aquel entonces hablar de un año era hablar de mucho tiempo. Y se esperaba un año, y a veces más, para ver, hablar o encontrarse con un ser querido”.

“De todo eso estaban rodeadas las llegadas y partidas del tren. Era un momento de muchas emociones, de grandes esperanzas y, también, desolaciones”, subrayó.

Auge, declive y desarticulación

Luego de años de esplendor del ferrocarril durante la primera mitad del siglo XX, vino su nacionalización durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón. El 1° de marzo de 1948 Perón firmó la escritura por la que todas las líneas férreas pasaban a ser propiedad del Estado nacional y administradas por la Empresa de Ferrocarriles del Estado Argentino. Hacia 1960, la red de ferroviaria alcanzó su máxima extensión y se convirtió en la más extensa de Latinoamérica, con más de 47 mil kilómetros de rieles. 

A partir de entonces empezó el declive. El desarrollo de nuevos medios de comunicación y transporte se combinó con intereses políticos y económicos particulares que acentuaron el retroceso de los ferrocarriles en el país. Durante la última dictadura militar comenzó la clausura de los primeros ramales y la interrupción de la circulación de algunos trenes de pasajeros, sobre todo en el noreste del país.

Posteriormente, en los años 90, durante la presidencia de Carlos Menem, llegaría la privatización del Ferrocarril Argentino y, con ella, la desarticulación y definitiva desaparición del tren de pasajeros en gran parte del interior del país. Río Cuarto no estaría ajeno a ello.

“Actualmente, acá en Río Cuarto sólo pasa el tren de cargas. El tren de pasajeros hace alrededor de 25 años dejó de circular y su declive tuvo que ver con una cuestión política que en este caso fue ajena a lo que la comunidad deseaba, porque todos sabemos que el tren ha sido muy importante en la evolución de los pueblos y que aún hoy es muy añorado por la gente. Cuando la gente visita el Museo, lo expresa”, sostuvo Lucero.

Nostalgia y dolor

“El tren facilitó los vínculos entre las diferentes ciudades y pueblos, generó un desarrollo más fluido de la comunicación, de las llegadas, de las partidas y de los encuentros. Trajo un desplazamiento más fluido de la gente, de la producción y de los capitales y, como consecuencia de eso, una evolución importante en términos económicos, sociales, culturales y de comunicación. Entonces, su desaparición ocasionó un profundo dolor en todas aquellas personas –así como en sus familias y todo su entorno social- cuya vida estaba directamente vinculada al ferrocarril”, añadió.

“Cuando esas personas visitan el Museo se pueden percibir en ellos el dolor y la nostalgia”, concluyó.

Amir Coleff

Redacción Puntal