Ber Stinco: "Vivimos una estafa en todos los aspectos de la vida"
El músico y escritor oriundo de La Carlota, Ber Stinco, acaba de publicar El efecto de la realidad; adelanto de su nuevo disco La insubordinación fundante.
La canción tiene una duración de 7 minutos y cuenta con la participación del pianista Leo Genovese. El video clip, con guiños a La última cena, fue grabado en La Carlota por el director audiovisual Santiago Moriconi.
Ber Stinco es Bernardo Stinco (1982, La Carlota, Córdoba). Es compositor y escritor. Editó los discos “Postales de mi ciudad invisible” (2008), “Todos somos el conurbano de alguien” (EP 2013), “Los fusibles quemados del amor” (2014), “Venado Tuerto” (EP 2015) y “La campaña del desierto” (2018).
Además, publicó los libros “Pequeño manual de los sueños” (2005), “Los jardines espaciale”s (2018) y “Por tu culpa más que un loco” (2020).
De música y literatura, hablamos con Ber:
-Acabás de lanzar el adelanto del nuevo disco. ¿Cómo lo definirías tanto en letras como en música?
-“El efecto de realidad” antes de canción fue un texto que escribí una noche casi de un tirón. Al tiempo lo agarré con la guitarra y probé a ver que salía, son 6 carillas A4 con muy pocas rimas, pero al toque la cosa fue tomando forma, después se lo pasé a Diego Fusaro y Franco Colautti que son dos grandes músicos que tocan conmigo y lo terminamos de cerrar. Y quedó esto, una canción de 7 minutos, no creímos conveniente recortar nada, sentimos que no le sobra ni una palabra, no tiene pasajes onanistas o esas cosas en las que se suele caer por pretensiosos, es una obra de 7 minutos. Por ahí nos damos permiso para ser absurdos y no pretenciosos.
-¿Cómo se dio la participación del destacado pianista Leo Genovese en el adelanto del disco?
-Leo además de ser un artista increíble es un amigo y en este disco participó de casi todas las canciones lo cual nos honra de sobremanera. Salir de Venado y hacer el recorrido que viene haciendo Leo es maradoneado, compartir grabaciones, escenarios, talento y aprendizaje con artistas tan diferentes… de Esperanza Spalding a Herbie Hancock de Mon Laferte a Residente o Javier Malossetti, el Mono Fontana, Mariano Otero y Sergio Verdinelli ¡uff! Leo es un universo en sí mismo…
-¿Hoy más que nunca estamos viviendo “El efecto de realidad”?
-En la posverdad la clave es la batalla comunicacional, y eso es gravísimo, ¿cuánto puede durar una sociedad en estos términos de disociación antes de qué todo vuele por los aires?
Justo hace unos días, a propósito de un artículo que él publicó, estuve charlando sobre eso con el periodista Dante Palma que me subrayó lo mismo; en esta posverdad tenemos un lenguaje que no pretende describir y una realidad a merced de los caprichos subjetivos. ¿Dónde podríamos encontrar la verdad en un escenario así? Este enjambre de mentes navegando entre posverdad y fake news no puede durar mucho tiempo más sin sucumbir en un feroz oscurantismo. Y acá estamos, diciéndole posverdad a la mentira… vivimos una estafa en todos los aspectos de la vida.
-El excelente video de la canción tiene guiños a “La última cena” y está protagonizado por niños. ¿Cómo surgió el concepto del video y cómo resultó la experiencia de la grabación?
-A las ideas del video las charlamos con Santiago Moriconi, que es el director, queríamos que las imágenes no interfieran con la carga de la lírica de manera lineal pero que a la vez pueda leerse como una sub trama. Nunca habíamos trabajado con chicos, fue una gran experiencia, rodamos el video en una quinta cercana a La Carlota, lo hicimos en una tarde, como se ve en el video los pibes se divirtieron mucho, tuvieron una suerte de falso cumpleaños.
-¿Por qué "La insubordinación fundante"?
-El nombre del disco hace referencia a una teoría política que desarrolló Marcelo Gullo quien además de ser una de las mentes más lúcidas del país es una gran persona y un gran amigo.
Nosotros apostamos a hacer una reinterpretación del sentido, no hablamos de naciones en este caso, hablamos de nosotros mismos; En la escuela te enseñan a encajar. Mucho después, si te dedicás a esto, te das cuenta de que tu único valor es no encajar, ser vos, tener tu voz, única. O sea, lo contrario de lo que te contaban. Y hace falta un cierto tipo de temple para hacerse cargo. Pero una vez que te acostumbrás a los golpes se vuelve normal: si sos para todos no sos para nadie.
La insubordinación fundante es la patada en el culo que le tenemos que dar a todo los que nos mantiene preseteados, algoritmizados, con el hashtag, la etiqueta y el eslogan vacío a modo de lobotomía. En ese campo se libra la batalla para fundarnos de una buena vez, libres y soberanos.
-¿Vas a seguir publicando adelantos y después el disco completo?
-En algunas semanas vamos a publicar el segundo video adelanto, la canción se llama Japón y participa Manuel Moretti de Estelares, el plan es que todas las canciones tengan su correlato audiovisual, aunque estimo que alrededor de abril también vamos a liberar el disco completo, son diez canciones.
-Imagino extrañarás los escenarios…
-Sí, durante la pandemia tocamos una sola vez, hicimos un streaming en el teatro Lavarden de Rosario para la Televisión Pública de la provincia, fue muy raro tocar en un lugar tan lindo vacío, solo rodeados de técnicos, pero es la que toca, ojalá pronto podamos volver. Tenemos pensado un show alrededor de este disco que queremos presentar en vivo. Más allá de eso nunca nos olvidamos que en un país con semejante nivel de población por debajo de la línea de la pobreza somos unos privilegiados. Y la prioridad de la clase política debería ser esa.
-Este año también publicaste el libro “Por tu culpa más que un loco”. ¿Qué te inspiró a escribirlo en pandemia?
-Es un texto con el que venía trabajando desde hace un par de años, está ambientado entre La Carlota y Rosario y de arranque me inspiraron mucho aquellas míticas novelas de Juan Filloy y sus personajes de la familia Ochoa. No digo nada nuevo si me refiero a la sensibilidad y el talento de Filloy… qué artista inmenso y qué obra nos legó…
Volviendo al libro, en “Por tu culpa más que un loco” me surgieron antes los personajes, el mundo era otro. Paradójicamente mi primera novela “Los jardines espaciales”, que editamos a principios de 2018, va de una distopia en tiempo presente y tiene muchos puntos en común con esto que estamos viviendo ahora.
-¿Se podría decir que pudiste reinventarte en cuarentena?
-Cambié bastantes puntos de vista sobre algunas cosas y me empezaron a movilizar otras que antes no tenía tan en cuenta. Creo que el arte avanza con la imaginación y los errores. Bluenote es una nota errada. Y creo que en esos términos tuve un año entero errando y al servicio de la imaginación, y ya me estoy acostumbrando a esta mezcla.
-¿Cómo te llevás con el streaming, soles ver arte en ese formato?
-Creo que está pasando algo parecido que con el comienzo del cine, cuando se trataba de forzar el lenguaje del teatro a la pantalla. Entonces solo se representaba una obra teatral y se le ponía la cámara delante, un solo plano, el del espectador desde su butaca. A la distancia eso es ridículo. Lo que pasa es que no se había desarrollado el lenguaje con sus potencialidades. Creo que con el streaming pasa eso, se representa generalmente un show en vivo convencional, pero el medio ahora es otro. Apuesto a que la búsqueda pronto irá por otro lado y se volverá más interesante.
-Como músico y escritor, ¿cómo imaginas el futuro pos pandemia?
-Si bien se aceleraron muchas tendencias que ya se venían avizorando durante los años anteriores de manera moderada, a esta altura de los acontecimientos no creo en el lugar común del “ya nada será como antes”. Por otro lado también interpreto que hay cosas que nos van a dejar una marca generacional, sin ir más lejos esa angustia con las estadísticas de las muertes del día, y el debate, por primera vez explícito, sobre quién tiene que vivir y quién morir, ¿mayores de 70? ¿De 75? Nunca antes nos habíamos expresado en esos términos. Si algo le quedaba al tejido social se lo ha llevado la pandemia.
-Dicen que, ante las crisis, mucha gente suele refugiarse en la cultura. ¿Creés que en esta oportunidad será así?
-Me gustaría ser optimista, puede darse, pero en términos del barro que se subleva. La posmodernidad trajo consigo un Disney bajas calorías para todo, la cultura no es el suplemento del fin de semana de un diario porteño bien pensante y palermitano; La cultura es el lugar desde donde se cambia la realidad. La clase política actual lo único que nos garantiza es la subordinación absoluta al sistema financiero mundial de la usura y la cultura del relativismo y del descarte.