Juan "Pollo" Raffo: "Hago música de autor y no música de género"

El notable tecladista y compositor argentino repasa su prolífica carrera y adelanta el concierto que brindará en el C.C. Leonardo Favio, el próximo 6 de octubre, junto a Tomás Pagano y Rodrigo Genni
“Pollo” Raffo se presenta con su trío, el viernes 6 en el Favio. (Foto gentileza: Diego Prol)  

Especial para Puntal

Organizado por la Agencia Córdoba Cultura, Delegación Río Cuarto, y la Asociación Civil Amigos por la Música (AMu), el próximo viernes 6 de octubre, a las 21hs. en el Centro Cultural Leonardo Favio, se realiza una nueva entrega del ciclo de Conciertos de Música Popular Alternativa "Matices" con la actuación del trío liderado por el tecladista y compositor Juan "Pollo" Raffo. En formato de trío y con Tomás Pagano en bajo eléctrico y Rodrigo Genni en batería y loops, Raffo (teclados) presentará el material de su sexto álbum “La falacia del espantapájaros/ Música de Flores vol. 6”. Entrada general: $3.000.

Hablamos con “Pollo”:

-Venís a Río Cuarto para presentarte en el marco del ciclo de Conciertos de Música Popular Alternativa “Matices”. ¿Cuáles son los matices artísticos del trío?

-Todos los matices posibles dentro de las posibilidades sonoras que tenemos. Soy bastante cuidadoso de que la música que hacemos no caiga en zonas demasiado previsibles. Por ejemplo: busco bastante que los roles básicos de melodía, armonía y ritmo se repartan entre los instrumentos más allá de lo que sería la forma tradicional de hacerlo.

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-Venís con dos destacados músicos como lo son Tomás Pagano y Rodrigo Genni. ¿Cómo surge la unión artística con ambos y como es la comunión del trío?

-A Rodrigo lo conocí en los 90' cuando él tenía catorce o quince años y tocaba en una banda que se llama Ojalá, donde también estaba Martín Rur (que tenía once). Años después, ambos, Rodrigo y Martín, fueron estudiantes de mis clases en la Escuela de Música Contemporánea (EMC) en Buenos Aires. En 2006 les propuse ingresar al grupo para las presentaciones de lo que fue el primer álbum, "Guarda que viene el tren", y estuvieron conmigo desde entonces. A Tomás lo convocó por primera vez Pablo Martín, el bajista anterior, para que lo reemplazara en un show de 2010 o 2011, creo. Poco después Pablo dejó el grupo y Tomi naturalmente se hizo cargo del bajo. En resumen, con Rodrigo y Tomás estamos juntos en este proyecto desde hace muchos años habiendo compartido shows, grabaciones y viajes. Yo ya escribo pensando específicamente en ellos que son quienes la van a interpretar junto conmigo. Funcionamos como una unidad que es mejor que la suma de sus partes.

La "falacia del espantapájaros" remite a la tergiversación y simplificación extrema de los argumentos de un oponente para debilitar su postura en una discusión, cosa que vemos a diario en medios y redes sociales La "falacia del espantapájaros" remite a la tergiversación y simplificación extrema de los argumentos de un oponente para debilitar su postura en una discusión, cosa que vemos a diario en medios y redes sociales

-Te pido unas palabras para honrar al desaparecido saxofonista Martín Rur…

-Martín era un músico distinto y una de las personas más amorosas que he conocido para compartir proyectos musicales. Uno de esos ejecutantes que transmiten la seguridad de que todo lo que van a tocar va a estar bien, que por otra parte te diría que es una de las cualidades que más aprecio en una persona música. En la tapa de este nuevo álbum escribimos esta dedicatoria: "En memoria de Martín Rur (1985-2022) que con su aire hizo cantar a esta música y a nosotros". Eso sintetiza también una característica de este nuevo álbum: es un poco un duelo por la pérdida de quien fue nuestra voz desde siempre.

¿Por qué el título del disco La falacia del espantapájaros?

-Principalmente elijo los títulos de las músicas y de los álbumes por la sonoridad de la combinación de esas palabras. Tiene que resultar atractivo e inclusive misterioso desde el punto de vista musical antes de que la misma música empiece a sonar. En este caso, la "falacia del espantapájaros" remite a la tergiversación y simplificación extrema de los argumentos de un oponente para debilitar su postura en una discusión, cosa que vemos a diario en medios y redes sociales.

-A la hora de componer ¿qué te inspira y en qué género te sentís más cómodo?

-Mi principal inspiración viene del hecho de tener una fecha de entrega. Ya sea porque alguien me ha encargado el trabajo o porque yo mismo, en el caso de este grupo, me comprometo a realizar un álbum o un concierto dentro de un período concreto. Ahí es donde se acaban todas las dudas y especulaciones y realmente fluye la música que va a funcionar tanto para quienes la toquen como para quienes la escuchen.

Por otra parte, siempre estoy anotando o grabando fragmentos de música que se me ocurren sin hacer un juicio de valor sobre si son buenos, regulares o malos y sobre si sirven o no. A la hora de ponerme a escribir y organizar el material, cuanto más cantidad de música tenga a mano, mejor. Ahí es donde realmente voy a saber si esos fragmentos pueden crecer y convertirse en piezas de música o no.

En relación al género o estilo, muchas veces he contado que el subtítulo "Música de Flores" en los discos es lo más ilustrativo que tengo para decir al respecto. Creo que hago música de autor y no música de género. De modo que si el autor (yo) vive en el barrio de Flores de la Ciudad de Buenos Aires, la música que escribe es también música de ese barrio. Hay un montón de géneros presentes en la mezcla y son justamente las proporciones y las maneras de combinar esos géneros (a veces de forma no tan obvia) las que resultan en un estilo, que en el mejor de los casos puede sonar original y reconocible.

Juan Pollo Raffo en Circe - fragmentos

-¿Cuáles son los recuerdos de aquella memorable banda Monos con Navajas?

-En principio muchísimas gracias por lo de memorable. Monos para mí es un grupo queridísimo. Sobre todo, el recuerdo de un proyecto compartido con Willy González, gran músico, gran amigo y una de las mejores personas para justamente compartir el liderazgo de un grupo. Tiendo a veces a pensar los grupos que he tenido en términos de etapas educativas, como si Trigémino ha sido el secundario, El Raffo 4 y el Güevo la universidad, Monos con Navajas el posgrado y el grupo actual el doctorado. Monos es un grupo muy maduro, musicalmente. Muy instalado en los primeros discos en un género puramente cercano al jazz rock y más tirado hacia lo latinoamericano en la última parte, es un poco el germen de lo que después terminamos haciendo Willy y yo, respectivamente. Como ha pasado con muchos grupos, desde el momento que dejó de tocar, mucha gente se acuerda de ellos, pero que tampoco iba mucha gente a vernos cuando tocábamos, esa es una suerte de paradoja, casi constante te diría. Y en ese sentido, el momento cultural de la primera mitad de los noventa, tampoco era el más apto para el desarrollo de propuestas de este tipo, me parece. Ojalá en algún momento podamos reeditar algo de Monos.

-Has compartido escenarios y grabaciones con una larga lista de artistas de diversos géneros. ¿Qué es lo más rico para un músico a la hora de compartir con colegas?

-Trabajar entre pares es re contra enriquecedor. Y con respecto a los géneros diversos de varios artistas, ahí es importante primero conocer géneros y estar consciente de ciertas elecciones que hay que hacer en ese caso, si trabajás con un artista con género determinado, que puede ser un género como más estandarizado, blues o jazz, y además con el estilo particular de esa persona con la que estás trabajando, ahí es importante saber tomar decisiones, sobre todo saber qué cosas no hay que hacer, es decir, qué tipo de elementos musicales no estarían funcionando bien en ese contexto y cuáles sí.

-Como docente ¿qué es lo fundamental de transmitir a los alumnos?

-Yo tengo el concepto que los y las estudiantes, son colegas con menos experiencias. Entonces con ese concepto creo que lo mejor que uno puede hacer es contar un poco qué le pasó a uno y qué decisiones tomó o qué herramientas utilizó, a la espera de que eso pueda ser inspirador y que cada estudiante después ve si eso le sirve en qué punto o en qué proporción. Yo tuve la suerte de tener grandes maestros y maestras y lo que siempre recuerdo después de terminar alguna clase era que uno salía con ganas de volver inmediatamente a su casa a hacer música. Un tipo de virtud inspiradora de parte de él o la docente. Eso es lo que trato de lograr o me gustaría que ocurriera, que la gente que está en mis clases sienta la inspiración o el estímulo irrefrenable de seguir haciendo música siempre y en cualquier circunstancia.

-¿Escuchás artistas nuevos? ¿Cuáles?

-La verdad que no escucho tantos artistas nuevos o por lo menos no tengo la disciplina de buscar y ponerme a escuchar artistas nuevos. Sí ocurre que estoy en contacto con muchísimos músicos jóvenes que son estudiantes en las clases que yo doy y estoy en contacto con sus trabajos o lo que están haciendo. Digamos que esa sería mi manera de estar en contacto con las nuevas generaciones de músicos y músicas, más allá de lo que uno pueda enterarse. En resumen, no podría darte nombres porque seguramente me voy a olvidar de alguno si te nombro toda la gente que estoy pensando y sería absolutamente injusto de mi parte.

-Por último, con tantos años de trayectoria, ¿cuál es, en general, el balance de lo vivido?

-En este momento a mí me quedan menos años por vivir de lo que ya he vivido, tengo más pasado que futuro, como le pasa a la gente a cierta edad. Mi balance es positivo, he tenido mucha suerte y voluntad para buscar esa suerte, de haberme decidido dedicar conscientemente a la música en forma profesional desde muy joven. En ese sentido mi familia fue un gran apoyo. Y el hecho de haber recorrido caminos de la forma más desprejuiciada posible en el sentido de ante cada oportunidad que se presentase de proyecto o de trabajo, darle primero una chance a ver de qué se trataba y después, eventualmente, tomar una decisión. Me pasó eso con la docencia, yo no enseñé hasta los 30 años, entré en la docencia por una cuestión laboral y después descubrí que fue lo que me resignificó la segunda mitad de mi vida, porque a partir de ahí es donde empecé a tener contacto más frecuente con generaciones de colegas jóvenes. Y de hecho la gente con la que estoy tocando es parte de ese grupo. Uno nunca sabe en qué momento algo que dejaste pasar no hubiera terminado siendo algo trascendental visto a la distancia. Por supuesto todos tenemos la sensación que hemos hecho menos de lo que tendríamos que haber hecho y de que no nos va a alcanzar el tiempo para hacer todo lo que quisiéramos hacer, pero eso es inevitable. El balance es de agradecer las cosas que se dieron y agradecer a toda la gente que fue ayudando y fue haciendo posible para eso haya ocurrido.