Suyay Arán tiene 38 años, es maestra de música y lleva adelante talleres con su guitarra en algunos geriátricos de la ciudad.
Ella los acompaña desde la música elegida por cada uno de los residentes.
Arán es de la localidad de Laborde, donde realizó conjuntamente sus estudios secundarios y el Profesorado de Música en el Instituto Superior del Profesorado.
“Me recibí a los 16 años con el título de maestra nacional de Música, el cual me habilita a dar clases en escuelas primarias y ciclo básico unificado”, comentó la maestra.
Arán cuando llegó a la ciudad decidió estudiar Ingeniería Química, pero desistió y empezó a dar clases en escuelas públicas.
En 2008 realizó un viaje a Jujuy, donde trabajó con pueblos originarios, una gran experiencia de vida.
Al regresar, siguió trabajando en diversos puestos.
En referencia a su labor en los geriátricos, la maestra dijo: “No tenía planeada esta experiencia en mi vida. Fui a presentar mis libros con reflexiones y poesías, pero me dijeron que no, ahí comenté que era maestra de música y me ofrecieron dar un taller”.
En el 2019 empezó a trabajar en los geriátricos, aunque por la pandemia no pudo seguir ejerciendo, ya que no permitían visitas al establecimiento.
Luego de la pandemia, volvió a trabajar en distintos geriátricos.
Actualmente realiza talleres en Hogar Casa de Sabio, Hogar de Mirta y Geriátrico Sagrada Familia, además da clases de apoyo a niños a domicilio.
A su vez, en sus redes sociales, Arán publica distintos reels con sus canciones, con reflexiones y poesías personales.
“La relación es la sociedad y debido a que no nos estamos relacionando de manera fraternal, hay tantas problemáticas que debemos generar un cambio”, apuntó la tallerista y sumó: “En el mundo exterior hay mucho deterioro, realmente no creo que haya amor comprensivo y compasivo hacia el otro”.
Sobre su accionar social con niños y adultos mayores, la maestra remarcó: “Me llena el alma y ellos también disfrutan muchísimo del momento en el que llego a los hogares”.
Los residentes de los geriátricos están tan incentivados con estos talleres que le piden canciones a la tallerista para próximos encuentros.
Por esta razón el repertorio tiene un amplio abanico de géneros musicales, desde infantiles, pop, folklóricas, melódicos hasta tangos.
“Ya son más de 50 canciones que ellos eligieron. Es increíble cómo disfrutan de la compañía de la música”, subrayó la maestra.
Arán además tiene un canal de YouTube donde se graba cantando sus canciones, la autora asegura que tiene más de 60 canciones compuestas por ella que son parte de sus reflexiones personales.
“Unamos las manos” es una de las canciones de su autoría con el mensaje de compartir con el otro.
Uno de sus estrofas dice: “Unamos las manos que el mundo necesita de humanos, si cambia tú cambia el otro, si cambias tú cambiamos todos” y comentó:“Hubo un tiempo en el que pasaba la gorra cuando me presentaba en algunos espacios y plazas, pero después deje de hacerlo para que presten más atención al mensaje que quería transmitir y poder conectarse conmigo”, acentuó la maestra.
Arán comparte con alrededor de 40 adultos mayores que se encuentran en los tres geriátricos.
“Hay gente con distintas condiciones y de un rango amplio de edades también. Hay adultos desde los 40 a 90 años, inclusive”, destacó la cantante y apuntó a que el dinero que gana con su trabajo no le permite poder pagar un alquiler y demás gastos.
No obstante, dijo: “Yo soy feliz con mi trabajo igual, aunque gane poco, porque me llena estar con ellos y compartir momentos”.
La importancia de la musicoterapia
Los talleres de Arán en las residencias de adultos mayores provocan estímulo musical al llegar a los oídos de las personas, fortalece el cerebro, los emociona, los energiza, les trae recuerdos, entre otros incentivos.
La música es terapeútica y sanadora para las personas, ya que ayuda a mejorar la calidad de vida y a disfrutarla aún más.
Arán, cantando y acompañando con la guitarra cada canción, destacó que muchas veces son ellos mismos que eligen las canciones y que es de suma satifacción cómo recuerdan las letras, como así tambien el ejercicio de leer los cancioneros que lleva la maestra.
“Es importante encontrar nuestra vocación y lo que realmente amamos hacer. Yo soy feliz realizando estos talleres y dando apoyo escolar, me llena ayudar y estar para quien lo necesite”, resaltó Arán e invitó a quienes quieren ayudar: “La ayuda más mínima que alguien pueda aportar es un granito más para la sociedad y aporta mucho”.

