Osvaldo Simone: "Si el tiempo conmueve, seguramente es un tiempo de arte"
Especial para Puntal
El próximo sábado 11 de junio, a las 21hs., en el Teatro Municipal, el reconocido cantante riocuartense Osvaldo Simone, presentará el espectáculo “ Apenas somos tiempo”. Entradas $1200-1000-800.
En diálogo con Puntal, Osvaldo adelantó el concierto por venir y repasó sus años en Armonía Americana:
-Volvés a presentarte en el Teatro Municipal con el espectáculo “Apenas somos tiempo”. ¿Cómo fue el armado del concierto y cómo elegiste el repertorio a interpretar?
-El espectáculo tiene un hilo conceptual, una motivación, cual es resignificar y revalorizar de manera esperanzadora y fortificante lo que nos ocurre en cada tiempo. Eso es válido tanto par jerarquizar el pasado, proyectar el futuro, pero fundamentalmente para vivir con pasión, alegría y de manera positiva el presente.
Bajo esos lineamientos fue la búsqueda del repertorio y en tanta riqueza de melodías y textos, de canciones de distintos géneros musicales, surge una selección de temas que fueron dando cuerpo al concierto.
Obviamente no está solo el gusto y criterio personal volcado en el repertorio, sino también haber elegido temas que considero pueden contribuir a que quien comparta desde el público el tiempo del concierto, se encuentre motivado a disfrutarlo y de algún modo, hacerlo suyo también.
-En la gacetilla de prensa dice: “interpreta las composiciones que considera revalorizan el tiempo como algo que nos pertenece”. ¿El arte es ese instante conmovedor que lo hacemos propio?
-Entiendo que todas las cosas y vivencias que nos ocurren pueden ser pasajeras y en un momento dejan de pertenecernos. El tiempo es totalmente nuestro y aunque creamos muchas veces que no es así, somos nosotros mismos quienes asignamos y lo distribuimos a actividades, a sentimientos, a las realidades y a las fantasías. En nuestro propio tiempo vamos definiendo el camino. Y en ese sentido si el tiempo conmueve, sensibiliza, expresa y transfiere, seguramente es un tiempo de arte.
-Como invitada especial cantará una de las voces jóvenes más destacadas de la ciudad: Virginia Collosa. ¿Cómo nace la amistad artística con ella y cómo es la comunión entre ambos?
-Un músico, amigo común de Virginia y mío, nos pone en contacto hace algún tiempo. Y fue de esos encuentros en donde de inmediato uno reconoce que hay sensibilidades que se movilizan entre las personas, motivados por el placer de cantar. Su calidez vocal como primer atractivo y sus maneras expresivas después de compartir algunos ensayos, fueron los que dieron forma a una comunicación musical que a ambos nos agrada. Además, hubo siempre una recepción muy favorable y contagiosa de los temas que elegíamos para hacer a dúo. Independientemente de quien lo propusiera.
-¿Quiénes son los músicos que te acompañan?
-La riqueza musical está apoyada en una banda que integran músicos locales de gran jerarquía: Miguel García en teclado, Iván Curti en piano, Claudio Barbero en batería, Facundo Magrini en bajo, Fernando Ingentron en guitarra y Diego Martina en saxo.
-Tu anterior espectáculo fue “La vida sigue aquí”. ¿Cómo resultó esa experiencia y cuáles son las expectativas ante este nuevo concierto?
-“La vida sigue aquí” fue también una propuesta de cierta forma guionada y de gran repercusión y receptividad por el público. Los comentarios y críticas muy favorables, me alentaron a sostener la idea de trabajar con esos criterios. Los artistas tenemos responsabilidades sociales y debemos procurar en el caso de quienes somos intérpretes de canciones que otros han escrito, ser fieles a esas creaciones artísticas, pero elaborar nuestras propias versiones interpretativas. Cuando la obra es de nuestra propia elaboración (algo de eso habrá en "Apenas somos tiempo"), eso puede resultar más simple pero no menos comprometido. Las expectativas son altas y es por ello que le dedico todo lo que puedo al armado y puesta del concierto.
-¿Cómo se conjugan el cantante con el gestor cultural, al frente de la Delegación Río Cuarto de la Agencia Córdoba Cultura?
-También allí creo que hay un hilo conductor. Si bien la gestión requiere de formación específica en el trabajo en equipo, planificación de actividades y evaluación de resultados e impacto, cuando hablamos de gestión cultural no se puede dejar de pensar y tener en cuenta a quienes son los creativos, los realizadores y al público. Y a mi entender, eso requiere de ser muy permeable y sensible a este colectivo que interactúa siempre en todo hecho cultural.
-Con Virginia cantaron en la bienvenida del Otoño Polifónico. En general ¿cuál es tu opinión del festival?
-El Otoño Polifónico creo que es el evento artístico musical más impactante que ha sabido programar el gobierno municipal con el apoyo del gobierno provincial con sus respectivas áreas culturales y de empresas privadas que se han sumado a la iniciativa. Entiendo que es una marca que distingue a Río Cuarto, que ya se ha provincializado y forma parte de los principales Festivales de la Provincia y tiende a ser referencia también en el ámbito nacional. La diversidad de géneros musicales que se ofrecen en una programación de excelencia, lo caracteriza como casi único espacio de convergencia de bandas y orquestas, grupos y solistas. Sólo resta sostener en el tiempo esta vara tan alta que se ha colocado con sus primeras ediciones.
-Hablemos de Armonía Americana. ¿Cuál es, en general, el balance de lo vivido con el recordado grupo vocal?
-Lo vivido en Armonía Americana será por siempre mi resguardo hacia el tratamiento más elaborado posible de cualquier y de toda interpretación musical. Nada se cantaba porque sí en Armonía. Los arreglos vocales respetaban los orígenes de las obras y buscaban calidad interpretativa por parte del grupo. Y además, siempre fuimos un grupo. Un equipo que respetaba las individualidades pero que priorizaba el sonido grupal. Y por si fuera poco, también éramos amigos y compañeros. Por todo eso perduró tanto tiempo y fuimos muy felices integrando Armonía.
-Y por último te pido unas palabras para recordar a Ángel Bildoza…
-Ángel Bildoza fue mentor de Armonía pero además, pilar, arreglador, trabajador incansable y ferviente defensor de un estilo de trabajo. Para mí fue un hermano que desde su talento y capacidad musical, nunca mezquinó tiempo para enseñar, para crear y para ayudarnos a crecer. Una gran pérdida humana que nunca dejará de ser un referente para mí. Y que siempre lo tendré cerca. Porque como dice la canción, "no se va del todo quien ha cantado un día".