La piedra de toque la puso la sensibilidad profunda de Teresa Parodi, punto de partida del lirismo singular y personalísimo que desborda de esas canciones suyas, amasadas en el cariño y atravesadas por las vibraciones más secretas del país del interior, ese que no aparece en los papeles sino cuando lo amenazan las catástrofes.
El desarrollo brillante del recital, imaginado a partir de tales canciones, corrió por cuenta de la hondura natural y ese tono de cercanía con el que Deolinda Sosa supo recoger el guante de un mundo sonoro riquísimo, y muy original, que parece hecho a su medida, acaso porque canta casos y cosas, y vibraciones emocionales que son parte de su propia historia.
Ese maridaje profundo y secreto entre las canciones que lo inspiran y la voz que las despliega, configuró uno (otro) de los grandes momentos que marcan el derrotero de más de dos años de desarrollo del ciclo “Cantautores en su historia”, saludado por un público que volvió a colmar las instalaciones del Teatrino y explotó hasta la ovación.
Desarrollado como es habitual con la cadencia de un relato que se expresa intercalando entre cada interpretación algunos de detalles de una historia personal de la artista elegida, y que en Teresa Parodi dejan entrever muchas veces el fundamento de sus obras, el recital alcanzó picos de alta intensidad musical y emotiva.
En ese sentido hay que subrayar el aporte que, a la par de la guitarra de Walter Gentile, productor del ciclo, hicieron Norberto Braccamonte en guitarra y voz acompañante, Teky Britos en acordeón, Ale Quiroga en segunda guitarra y la sutil participación de Luisina Pugliese en violoncello, quienes sumaron su música a la presentación climática de imágenes y puesta en escena.
Cuando la voz de Deolinda dio a escuchar, desde el off, las primeras palabras de “Apurate José” se puso en marcha un recital plagado de grandes momentos entre los que destacaron interpretaciones de temas como “La abuela Emilia”, “Esa musiquita”, “El otro país”, “Canción para Verónica”, “Ese cielo de Mantilla” hasta llegar en apoteosis con “Se puede, se debe”.
Juntas, las bellas y poderosas canciones de Teresa Parodi, y la bella y poderosa voz de Deolinda Sosa, amasaron la profunda vibración de un encuentro musical que continuó con el andamiaje de un ciclo que, evidentemente, ha conseguido generar una cercanía con el público en eso de reunir las obras de grandes creadores con la sensibilidad de nuestros artistas.
Yupanqui según Toledo
La próxima edición del ciclo “Cantautores en su historia” será el viernes 11 de agosto como siempre en el escenario del Teatrino del C.C. Trapalanda, y reunirá a dos grandes nombres de la canción popular argentina de raíz folklórica: la obra inconmensurable de Atahualpa Yupanqui, expresada a través de las interpretaciones del gran Miguel Ángel Toledo, desarrolladas como es habitual en el ciclo como un recital comentado.
Un encuentro pensado para darle valor al aporte que, cada cual en su medida y en el marco en que les tocó actuar, cada uno de ellos han hecho para expresar lo más profundo de la relación del hombre con su paisaje geográfico y humano. De allí que El Negro Toledo cantará a “Atahualpa Yupanqui: la canción del camino” en ese encuentro para el que en los próximos días se pondrán en venta las entradas en el Teatro Municipal.

