Con la ilusión de tener una unidad cero kilómetro, más de 15 familias de Córdoba, La Rioja, San Luis y Mendoza accedieron a un plan de cuotas que ofrecía la concesionaria Nación Cosecha. De acuerdo a cada plan, entregaron sumas de $ 30.000 a $ 200.000 pero no lograron retirar los vehículos. Según los testimonios recabados, a medida que se acercaba la fecha de entrega de las unidades, desde la empresa les respondían con evasivas, decían que el auto estaba “por llegar”, o les ofrecían un modelo distinto al que habían escogido, lo que demoraba aún más el traspaso. Algunos de los clientes afectados empezaron a pagar hace más de dos años y siguen sin tener una respuesta certera.
A mediados de enero, el local ubicado en calle Dr. Francisco Muñiz a la altura de 1420, donde funcionaba la firma, apareció empapelado y con un cartel que decía: “Local en refacción. Cambio de imagen y estructura por sus nuevos dueños”. Los representantes fueron citados por la Justicia y respondieron que, en realidad, se trata de incumplimientos en el contrato por parte de los clientes. Este diario intentó contactarlos sin éxito para conocer su postura.
Los afectados
La empresa ofrecía planes de cuotas, con la posibilidad de tramitar un crédito bancario y entregar un auto usado en forma de pago. Para comenzar el vínculo era necesario que los clientes abonaran el 35% del monto total del vehículo.
Una de las estrategias utilizadas por la concesionaria para llegar a más personas era enviar a vendedores a las distintas localidades del país o pautar en medios de comunicación.
Así los contactó Mirta Mendoza, que vive en Malargüe. Contó a PUNTAL que en 2016 ingresó a un plan para comprar un modelo Peugeot 208 y que luego lo cambió por un Peugeot 2008 “como sugerencia de la concesionaria”. En total entregó $ 73.000 en concepto de seña para que la empresa realizara el pedido a fábrica del coche, cuyo monto era de $ 370.000. “Al momento de la entrega, me recibirían un plan de ahorro de un modelo Fiat Palio a mi nombre y el resto lo cancelaría en efectivo”, explicó la mujer. Según relató, la empresa no aceptaba el pago en efectivo, por lo cual Mendoza accedió a un crédito prendario de $ 100.000. Sin embargo, ante la falta de respuestas, envió una carta documento para que le entregaran la unidad o le devuelvan el dinero aportado. Desde la empresa contestaron que la cifra no cubría el 35% necesario y argumentaron que la mujer nunca entregó el plan de ahorro como había sido pautado. Ante esta situación, la mujer hizo una denuncia en Defensa del Consumidor y se contactó una abogada para accionar legalmente.
Oriundos de Laboulaye, Alida Sonia Fumá y su marido accedieron a un plan para comprar una camioneta modelo Toyota Hillux. “El trato fue que íbamos a pagar con cheques para acceder pronto a la camioneta y además le dábamos la nuestra. Quedó un restito y cuando empezaron a decirnos que se acercaba la fecha de retiro, la fueron cambiando, nos dijeron que íbamos a recibir otro modelo y que mejor esperásemos al año siguiente para patentar”, contó Alida. “Mi marido les dijo: ‘Yo te doy toda la plata pero vos decime que me vas a entregar la camioneta y comprometete en la fecha’. Ahí se hacen los enojados, no atienden mensajes, llamadas. Hasta que empezamos a sospechar”, relató.
Para la mujer, la empresa parecía confiable. “Escuchamos la publicidad en la radio y nos dio confianza. Los vendedores nos plantearon que era accesible, vinieron a casa a hablar”.
Desde adentro
Cuando la empresa cerró sus puertas a comienzos de este año, los vendedores quedaron en la calle. Según explicó uno de los afectados, los dueños de la firma Vepa SRL, cuyo nombre comercial es Nación Cosecha, eran un matrimonio: Cristian Vedoya y Verónica Pagliaricci, de Río Cuarto. Vedoya fue noticia en julio del año pasado, cuando se estrelló con su auto de alta gama en la zona de Vicuña Mackenna.
El exvendedor, que trabajó por varios años en la empresa, contó que hace poco empezó a tener contacto con el área de entrega y dio cuenta de los problemas que había: “Venía gente dispuesta a retirar, hacíamos los pedidos de autos a fábrica pero no estaba la plata para pagarlos”, señaló.
Los afectados
La empresa ofrecía planes de cuotas, con la posibilidad de tramitar un crédito bancario y entregar un auto usado en forma de pago. Para comenzar el vínculo era necesario que los clientes abonaran el 35% del monto total del vehículo.
Una de las estrategias utilizadas por la concesionaria para llegar a más personas era enviar a vendedores a las distintas localidades del país o pautar en medios de comunicación.
Así los contactó Mirta Mendoza, que vive en Malargüe. Contó a PUNTAL que en 2016 ingresó a un plan para comprar un modelo Peugeot 208 y que luego lo cambió por un Peugeot 2008 “como sugerencia de la concesionaria”. En total entregó $ 73.000 en concepto de seña para que la empresa realizara el pedido a fábrica del coche, cuyo monto era de $ 370.000. “Al momento de la entrega, me recibirían un plan de ahorro de un modelo Fiat Palio a mi nombre y el resto lo cancelaría en efectivo”, explicó la mujer. Según relató, la empresa no aceptaba el pago en efectivo, por lo cual Mendoza accedió a un crédito prendario de $ 100.000. Sin embargo, ante la falta de respuestas, envió una carta documento para que le entregaran la unidad o le devuelvan el dinero aportado. Desde la empresa contestaron que la cifra no cubría el 35% necesario y argumentaron que la mujer nunca entregó el plan de ahorro como había sido pautado. Ante esta situación, la mujer hizo una denuncia en Defensa del Consumidor y se contactó una abogada para accionar legalmente.
Oriundos de Laboulaye, Alida Sonia Fumá y su marido accedieron a un plan para comprar una camioneta modelo Toyota Hillux. “El trato fue que íbamos a pagar con cheques para acceder pronto a la camioneta y además le dábamos la nuestra. Quedó un restito y cuando empezaron a decirnos que se acercaba la fecha de retiro, la fueron cambiando, nos dijeron que íbamos a recibir otro modelo y que mejor esperásemos al año siguiente para patentar”, contó Alida. “Mi marido les dijo: ‘Yo te doy toda la plata pero vos decime que me vas a entregar la camioneta y comprometete en la fecha’. Ahí se hacen los enojados, no atienden mensajes, llamadas. Hasta que empezamos a sospechar”, relató.
Para la mujer, la empresa parecía confiable. “Escuchamos la publicidad en la radio y nos dio confianza. Los vendedores nos plantearon que era accesible, vinieron a casa a hablar”.
Desde adentro
Cuando la empresa cerró sus puertas a comienzos de este año, los vendedores quedaron en la calle. Según explicó uno de los afectados, los dueños de la firma Vepa SRL, cuyo nombre comercial es Nación Cosecha, eran un matrimonio: Cristian Vedoya y Verónica Pagliaricci, de Río Cuarto. Vedoya fue noticia en julio del año pasado, cuando se estrelló con su auto de alta gama en la zona de Vicuña Mackenna.
El exvendedor, que trabajó por varios años en la empresa, contó que hace poco empezó a tener contacto con el área de entrega y dio cuenta de los problemas que había: “Venía gente dispuesta a retirar, hacíamos los pedidos de autos a fábrica pero no estaba la plata para pagarlos”, señaló.

