Ya estuvo en el Juzgado Federal el viernes 30 de noviembre, horas después de ser detenido, y la semana pasada fue conducido desde la cárcel de Río Cuarto a la fiscalía de Córdoba, donde lo acusan de haber intentado sobornar a unos agentes para que no lo detuvieran.
Ayer, se especulaba que concurriría nuevamente al Juzgado Federal para ser indagado por la causa madre, la que tiene a más de veinte personas imputadas de integrar una organización para el lavado de activos provenientes del narcotráfico.
Pero la cita, finalmente, se postergó. Es que el juez federal Carlos Ochoa se reintegró ayer a la actividad después de unos días de licencia, y el lunes estuvo abocado a tomar la pericia de voz de otro de los presuntos cabecillas de la banda, Mariano Rivarola (ver recuadro).
Entretanto, el jueves pasado Cristian Ortiz debió presentarse ante el fiscal que lo investiga por un intento de coima. Sobre ese punto, el acusado aceptó hablar y descartó haber hecho ofrecimiento alguno.
“Dijo que fue bien tratado por los policías y que nunca les ofreció nada, además eso pasó en la mañana de un jueves, y recién a las once de la noche de ese mismo día las autoridades sabían que se trataba de Cristian Ortiz”, recalcó su abogado defensor José Caballero, para explicar su coartada.
-¿Si no sabían quién era, por qué lo detuvieron?
-Lo detienen cuando él junto a un hombre de apellido González estaban buscando una ferretería para comprar un calefón industrial. Ellos iban en una camioneta que llamó la atención de los policías, una Toyota doble cabina 2019.
-¿Qué explicación dio Ortiz de los 90 mil pesos que llevaba encima?
-Es el dinero que él tenía encima pero no significa que lo hubiera hecho ese día, lo venía teniendo desde hace rato. Hoy en día, con lo devaluada que está nuestra moneda, a nadie debería llamar la atención esa suma. A todos nos puede pasar que hay días que tenemos dinero encima y otros días que no.
-Para alguien que está señalado por narcotráfico es sospechoso.
-Hace bastante tiempo que no tiene ninguna denuncia por un ilícito. Para acusar hacen falta pruebas: creo que Ortiz es el más famoso de los acusados y, a la vez, el que menos pruebas tiene en su contra.
Caballero especuló con que su cliente será convocado nuevamente por el Juzgado Federal la semana que viene. En esa ocasión, y tal como lo hicieron ayer con uno de los hermanos Rivarola, harán el cotejo de su voz con las grabaciones obtenidas en una causa conexa, Yerba Mala, de Bell Ville.