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Narcolavado: lo buscan por cielo y tierra pero aquí “nadie lo conoce”

Cristian Fabián Ortiz está señalado como uno de los peces gordos de la organización acusada de lavar dinero del narcotráfico. Para los acusados es un fantasma: ninguno reconoce haber estado con él ni sabe a qué se dedica

¿Quién es el pez gordo que desvela a la Justicia Federal?, ¿se sospecha dónde está?, ¿por qué la búsqueda no se difunde masivamente en los medios, pese a que su nombre integra la lista de alertas rojas de Interpol?

Los interrogantes en torno a la figura de Cristian Fabián Ortiz podrían seguir acumulándose hasta el cansancio porque en Río Cuarto, en la ciudad donde estalló el escándalo por una banda que se dedicaba a lavar dinero del narcotráfico, nadie sabe una palabra de él o, para decirlo con más propiedad, a ninguno  hoy le conviene tener algún tipo de vínculo con Ortiz.

El pedido de detención internacional emitidio hace varios meses por Interpol.



Los datos que difundió la Organización Internacional de Policía Criminal, más conocida por la sigla Interpol, apenas aportan líneas generales. Junto a su foto, aparece el dato de que nació el 17 de noviembre de 1977, es decir, que tiene 41 años y hoy la Justicia lo tiene imputado de ser uno de los principales eslabones de la cadena dedicada a blanquear dinero del tráfico de drogas.

“Es un tipo jodido. En un tiempo se dedicaba al robo y después pasó a otras ligas”, admitirán cerca de la causa y en riguroso off de récord. Es que cualquier mención a la figura del prófugo puede resultar comprometedora.

Un ruido en la línea

A falta de su paradero, en la pesquisa radicada en la Justicia Federal está su voz, y en numerosas escuchas. Esas grabaciones de comunicaciones telefónicas habrían sido una de las llaves para conectar la banda que está bajo la lupa por narcolavado con un procedimiento que se inició en Bell Ville y que en 2017 desbarató un cargamento de 3,5 toneladas de marihuana en Entre Ríos.

Los encargados de la investigación, a tono con la actitud que tomaron desde que se inició el megaoperativo, no aportan ningún dato sobre este hombre que desde hace años vivía en Vicuña Mackenna. Ni siquiera se pidió a los medios de prensa la difusión de la orden de captura internacional.

Esta actitud de extremo celo que asumió el Juzgado Federal contrastó con los ostensibles anuncios mediáticos de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich quien, ya en dos oportunidades, se valió de la investigación del narcolavado en Río Cuarto para anunciar con bombos y platillos los detalles de los operativos y, de esa forma, buscó apuntalar la alicaída imagen del gobierno nacional.

Aunque parece habérselo tragado la tierra, Ortiz al menos mantiene una escueta presencia en las redes sociales. En Facebook, por ejemplo, el acceso a su perfil es público pero desde abril de 2018 no ha incluido ninguna actualización.

En la red, tiene como amigos a uno de los detenidos en la causa, Jonathan Monserrat. Con él, además, comparten abogado defensor, José Caballero, de Córdoba capital.

En la lista de buscados por el narcolavado en el sur cordobés Ortiz no está sólo, lo acompaña Jonathan Daniel Palacios.



De 27 años, este riocuartense está sospechado de ser parte de la organización que fue desmontada en los primeros meses de este año, aunque su rol sería de menor importancia. 

El pedido de captura se ordenó los primeros días de abril ante la posibilidad de que tanto Ortiz como Palacios hubieran abandonado el país. 

En el caso del más joven de los prófugos, el último domicilio que se conoció fue en el barrio Fénix, en la zona sur de la ciudad.