Alimentos en pasta o deshidratados. “Noches y días” de 45 minutos cada una. Al menos dos horas diarias de actividad física para evitar perder masa muscular y hasta la posibilidad de cultivar una huerta fuera de la Tierra.
Fueron algunos de los puntos que despertaron el mayor interés de los alumnos de 5º año A y B del Colegio La Merced, quienes días atrás mantuvieron una charla virtual con expertos de la Nasa en un contacto directo entre el Centro de Visitantes Goddard, de Maryland, Estados Unidos, y el auditorio del establecimiento educativo riocuartense.
La actividad se desarrolló en el marco de la materia Inglés, donde los estudiantes no solamente pudieron ejercitar un diálogo fluido con sus interlocutores sino que a la vez se sumergieron en un mundo tan desconocido como sorprendente.
Fue a partir de las gestiones previas efectuadas por la docente Analía Gozzarino que durante casi una hora los alumnos pudieron conocer de primera mano cómo es vivir y trabajar en el espacio y tener la posibilidad de preguntar directamente a los protagonistas cuáles son las rutinas cotidianas en un ámbito totalmente ajeno a la fuerza de gravedad.
Federica Gentile, Faustina Daniele, Agustina Giorgi, Francisca Mosso, Giuliano Valsecchi, Malena Mengo, Luna Pillichody y Lucía Furlán fueron los estudiantes que luego de la charla accedieron a compartir la experiencia educativa con Puntal y entre el sinnúmero de cuestiones que destacaron, mostraron un marcado interés por la preparación previa de los astronautas y el día a día que atraviesan durante los seis meses en los que se extiende cada misión espacial.
Testimonios
Uno de los aspectos que les llamó la atención a los jóvenes es la cooperación internacional que existe en la antesala a cada envío al espacio. “Nos contaron que cada nave espacial es armada por científicos de países de distintas partes del mundo y no solamente de Estados Unidos, que es donde está la base de la Nasa”, señaló Furlán.
A lo que Valsecchi agregó: “Consideramos que es muy importante conocer que existe una cooperación internacional en estas misiones que buscan, en definitiva, aportes para todo el mundo”.
Por su parte, Mengo mencionó que le llamó la atención el estricto entrenamiento previo que implementan los astronautas en su preparación para la rutina en el espacio. “Una gran parte del entrenamiento implica estar en una pileta que tiene unos 20 metros de profundidad hasta donde descienden los astronautas que van a viajar al espacio para aprender en un espacio que simula ser una nave cuestiones como, por ejemplo, controlar el traje ante las variaciones extremas de temperatura”, señaló la estudiante.
A lo que Daniele agregó: “Es admirable el esfuerzo que destinan al entrenamiento y que realmente dedican su vida a eso, porque van a estar seis meses allá y van a dejar a su familia por una misma causa”.
Otro de los puntos que despertó la curiosidad en los alumnos de 5º año fue el modo de alimentación y las rutinas de actividades y descanso que adoptan fuera del planeta Tierra.
“En cuanto a la alimentación, nos explicaron que se pueden llevar productos muy específicos para ser consumidos en el espacio y que son preparados exclusivamente por nutricionistas y especialistas”, sostiene Mosso. Al respecto, precisó que tales comestibles pueden viajar envasados al vacío en forma de pasta, o bien, como alimento deshidratado, para luego ser humectados en el preciso momento en el que serán ingeridos.
“Es interesante tener en cuenta que para cada acción hay un procedimiento distinto al que estamos acostumbrados en la Tierra, porque se parte de la base de que todo flota. Por ejemplo, no se puede tomar agua como naturalmente lo hacemos acá o el mismo cepillado de dientes es distinto. En definitiva, en el espacio la vida es totalmente distinta que acá”, señaló Giorgi. A lo que Gentile añadió: “Y preguntamos qué pasaba ante una emergencia grave de salud y la mujer nos comentó que disponen de una nave que, estando en órbita sobre los Estados Unidos, tarda tres horas aproximadamente en bajar a la Tierra para recibir una atención específica. Asimismo, disponen de un gabinete de primeros auxilios y de preparación médica ante alguna contingencia”.
Por su parte, Furlán comenta que le llamó la atención el testimonio que daba cuenta de que una estación espacial internacional da una vuelta al mundo cada 90 minutos lo que hace que se alteren las rutinas que mantenían en Tierra hasta antes de viajar. “Entonces, están 45 minutos en lo que sería de día acá y 45 minutos de noche, por lo que nos indicaron que se basan en el horario de Inglaterra y que cuando son las 20 horas en ese país, empiezan lo que en tierra era su rutina de noche y allí es cuando se disponen a dormir”, sostuvo.
En tanto, Pillichody resalta la intensa actividad física que deben mantener para evitar que sus músculos se debiliten, considerando que al no estar sometidos a la fuerza de gravedad, casi no se exponen a esfuerzos en la labor cotidiana. “Le dan mucha importancia a lo que es el deporte para mantenerse y realizan al menos dos horas diarias de actividades con movimientos similares a caminata o bicicleta”, describió.
Los alumnos señalaron que la charla fue propicia para reconocer la posibilidad de entablar un diálogo fluido en inglés y que cuando se mencionaban cuestiones netamente técnicas, la misma profesora oficiaba de interlocutora para despejar dudas. Así, los jóvenes transitaron una experiencia educativa en la que la curiosidad y el interés multiplicaron las bondades del aprendizaje académico.

