Sociedad | Natalidad

La tasa de natalidad se redujo a la mitad en una década: impacto de una verdadera "revolución demográfica"

Mientras que en 2014 nacieron 777.012 bebés, en 2024 -una década después- fueron apenas 413.135. Es decir, se dio a luz unos 363.877 bebés menos

 

En Argentina la cantidad de nacimientos anuales cayó un 46,83% en tan sólo 10 años.

Los datos son elocuentes y mientras para algunos representan algo dramático, para otros son evidencias positivas.

Para todos constituyen una realidad insoslayable, indiscutible, categórica, con signos contundentes de los tiempos que corren.

Mientras que en 2014 nacieron 777.012 bebés, en 2024 -una década después- fueron apenas 413.135. Es decir, se dio a luz unos 363.877 bebés menos. O, dicho de manera más gráfica: mientras que promediando la década pasada en Argentina cada día llegaban a este mundo 2.128 niños y niñas -88 cada hora, uno cada 45 segundos-, el último registro demuestra que ahora nacen 1.131 por día -47 cada hora, uno cada 80 segundos-.

Un dato revelador que tiene sus matices ya que, si bien se dio en toda la geografía del país, hay diferencias entre provincias.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Tierra del Fuego la tasa de natalidad se ubicó en 6,9 nacimientos por cada mil habitantes (la más baja del país); mientras que en el otro extremo figuran las provincias de Misiones (12,3), Chaco (11,9), Santiago del Estero (10,8) y Formosa (10,7). Pero en todos los distritos nacieron muchos menos bebés que 10 años antes.

Este derrumbe en la tasa de natalidad ha hecho, incluso, que la cifra de nacimientos se acerque peligrosamente a la de defunciones, como no ocurrió nunca en la historia.

En 2014, los nacimientos duplicaban el número de muertes en la Argentina: 777.012 contra 325.539. En cambio, en 2024 esa diferencia se redujo drásticamente: nacieron 413.135 personas y murieron 376.405, es decir, apenas una diferencia aproximada del 10% (36.730).

Es más, hay dos distritos (CABA y Provincia de Buenos Aires) donde las muertes superan a los nacimientos. Esa merma general a nivel país de la brecha que separa uno y otro extremo de la vida está exclusivamente relacionada con la caída en la tasa de nacimientos y no con un aumento de la tasa de mortalidad, ya que ésta se movió en forma proporcional a la evolución de la población general. Es más, las tasas de mortalidad infantil, neonatal y postnatal están en sus mínimos históricos.

Una tendencia internacional

La realidad demuestra que el fenómeno de caída en la fecundidad que se da en Argentina se extiende en toda la región: América Latina y el Caribe experimenta una baja considerable en la materia hasta llegar a un promedio de 1,8 hijos por mujer, lejos del nivel de reemplazo poblacional que se ubicaría en 2,1.

Esto genera no sólo un envejecimiento de la población, sino que impacta también en los sistemas educativos y presiona los sistemas de salud. Ni hablar de lo que ocurre con los sistemas previsionales que están cada vez más desfinanciados y a punto de estallar (si no estallaron ya).

En el caso argentino, la población de 3 a 5 años cayó un 31% en diez años, pasando de 2,3 millones a 1,6 millones de chicos. Eso llevó a que se den de baja muchos jardines maternales y de infantes –algo que podría llevar a que en poco tiempo haya vacantes para todos los aspirantes- y que, incluso, se cierren servicios de neonatología en clínicas privadas.

Leonardo Mezzabotta, jefe de Obstetricia del Sanatorio Los Arcos y presidente de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA). considera que “esto es un fenómeno global, universal, aunque todavía no alcanza al a aquellos países o regiones de muy bajos recursos (NdeR: como África o Asia). Es un fenómeno fundamentalmente occidental, del continente americano y europeo, pero que tiene la particularidad de que en la Argentina no corresponde a un sector social determinado”. En ese sentido, el presidente de SOGIBA, sostuvo que, si bien se registró tanto en subsector público, como en el privado y el de las obras sociales, “se notó en mayor medida en el ámbito público, donde hoy se dan entre el 40% y el 50% de los nacimientos que ocurrían hace 10 años. Pero no es una particularidad argentina. Es algo que está dando en todos los países de la región y del mundo”.

Al cierre de las maternidades en clínicas muy importantes -ya que no se vuelven sostenibles económicamente- se suma otra tendencia poco mencionada: frente a esta realidad insoslayable, cada vez hay menos estudiantes de aquellas disciplinas médicas vinculadas con los bebés, como la Obstetricia, y se eligen otras especialidades.

En importantes centros de salud del país no hay residentes de esas orientaciones. Y muchos de los obstetras ya formados se están volcando a otros horizontes ante la falta de trabajo.