La historia del “Tortuga” Gabriel Deck tranquilamente podría ser inspiradora de alguna película o documental. Su origen lo determina. Colonia Dora es un pequeño pueblo perdido en la aridez y el calor de Santiago del Estero.
Allí nació y se forjó una aténtica leyenda del baloncesto argentino, a pesar de su juventud.
El “Huevo” Oscar Sánchez lo formó y dirigió en Quimsa de Santiago del Estero y en diálogo exclusivo con El Deportivo nos cuenta su historia.
-Me parece que hizo los pasos lógicos. Gravitó y fue figura en nuestra Liga, después se fue a Europa. Me sorprendió un poco la velocidad con la que se ganó minutos y protagonismo con Pablo Laso como entranador, nada menos que en el Real Madrid; no fue a un equipo de mitad de tabla, fue a un equipo top de Europa. Obvio que en España junto al Barcelona y Valencia son los que lideran la competencia durante décadas y surgió que le dieran la confianza y minutos, con todo lo que significa tener la logística que tiene el Madrid. Hacen que un chico mejore su físico, sus cualidades y fundamentos.
-Si bien es muy amplia la pregunta, ¿cuánto de responsabilidad tiene Pablo Laso para que Campazzo primero y Deck después sean jugadores NBA?
-Pablo está pasando un muy buen momento, es una familia de basquetbol. Hace tiempo, te hablo de 20 o 25 años atrás, estaba con Pepe, su papá, que era y es un gran conocedor de basquetbol, muy allegado a Arturo Ortega, el representante de Manu (Ginóbili) en el cual preparaba los jugadores y los mejoraba. Pablo nació ahí, en ese contexto, con ese padre, y hoy tiene la oportunidad de saber elegir, porque a ese nivel no es sólo saber de fundamentos o de táctica sino también la posibilidad de hacer buenas campañas. Todos los entrenadores saben de básquet, pero a este nivel hay que saber elegir junto con el jefe de equipo y cuando tenés billetera como en el Madrid, que te dan la posibilidad de buscar a los mejores.
-¿Cómo describirías deportivamente a Gabriel Deck?
-El es un atleta muy bueno, es un jugador que puede jugar defensivamente hasta cuatro o cinco puestos, puede marcar a un 1, 2 ,3 y 4, es muy polifacético en ese sentido. En una época de versatilidad, donde el cambio es moneda frecuente en defensa, especialmente en la NBA, no tanto en FIBA. Y en ofensiva puede jugar dos puestos tranquilamente, el 3-4, y en la NBA lo puedan mejorar y bajar un puesto más para ser un 3-2. Es un chico que tiene un buen tiro a pie firme, un buen definidor en ataque rápido, juega muy bien el poste medio, la pasa bien, genera juego. Es excelentísima persona, sabe muchísimo de basquetbol por más que no se pronuncie o no hable, es un chico que se expresa muy bien con su sabiduría, con su juego, conoce de esto, ha tenido muy buenos técnicos también, en toda su carrera. Es muy querible, entonces le abren la puerta todos, más allá de que no tuvo una crítica buena con los analistas de NBA. Yo leía que no todos lo adulan, nosotros en Argentina nos excedemos, obviamente buscamos mucha repercusión, porque estamos ávidos después de la Generación Dorada de tener jugadores diferentes.
-Voy al mundo Campazzo. ¿Cuánto le sirve la lesión y por ende pérdida de la temporada de Jamal Murray? (lesión de ligamentos cruzados de una de las estrellas de los Nuggets).
-Facundo es un chico muy afortunado porque alguien de primer año NBA no juega 24 minutos de promedio, no juega de titular. Al principio lo hacía por lesiones y ahora porque el entrenador le tiene confianza. Si bien Murray convive con el balón permanentemente, en ese equipo todos tienen un desequilibrio individual de manifiesto, todos juegan con el balón, todos tiran. Denver es un equipo con mucho talento. Es otra filosofía, a veces Facundo parece un acompañante dentro de la cancha corriendo, no le dan siempre la bola. Eso es un derecho de piso que el mismo Ginóbili pagó como todo rookie. Yo siempre digo lo mismo, para mí, él es el mejor base de la Argentina de la historia, cada uno tendrá su pensamiento lógico, pero es mi opinión debido a lo que él hizo en Europa, pero no es Emmanuel Ginóbili. Manu hay uno solo, él definía torneos, finales del mundo, él fue otra cosa, pero este chico tiene un corazón y una personalidad asombrosa. Después del Covid no fue el mismo, estaba sin esa mentalidad agresiva, por más que sea bajo, él tiene los huevos como una casa y tiene que jugar con ese temperamento y ese corazón que lo hicieron diferente.
-Posteabas en tus redes días pasados que Luca Vildoza “es un talento que próximamente sea NBA”. ¿Por qué esa publicación? ¿Cuál es el argumento basquetbolístico?
-Porque tiene un biotipo de brazos largos, es un jugador alto para el puesto, puede jugar 1, 2 o 3. Tiene un tiro largo, tiene penetración, sabe jugar bien los bloqueos directos; el tipo está haciendo un master de sacrificio con Dusko Ivánovic (DT Montenegrino del Baskonia), que si pasa esa es la prueba de bala. Son muchas cosas, es un talento neto; hoy en día el basquetbol ha cambiado muchísimo y además de lo atlético los jugadores tienen ese poder ofensivo y hoy si no metés puntos no podés jugar. Antes un rebotero, un asistidor, eran figuras, si hoy no la metés no jugás. El es un talento que tarde o temprano va a jugar NBA.
-Hace dos décadas eras campeón de la Liga Nacional con Atenas, ¿a la distancia cómo lo recordás?
-Si vos querés hacer un libro con un inicio y un final feliz, así es lo ideal, pero no es lo normal. Eso se da una vez cada tanto; estábamos en el puesto decimotercero y después ganamos todos los playoffs y sin ventaja deportiva. Tuvimos la gran personalidad de Bruno Lábaque para meter libres, además de tomar la batuta de Milanesio, el Pichi Campana; se me eriza la piel cuando hablo de él. Matías Lezcano, Diego Logrippo, además de eso tuvimos un público que está totalmente loco, con unas ganas de ganar tremenda. Yo me metía al campo de juego y alentaba a la gente. Pensaba que se podía y ganamos. Para mí fue la frutilla del postre, salir campeón es una vez cada tanto. Ves la NBA y Malone, Stockton, Reggie Miller, Barkley, Ewing y no salieron campeones. Gracias a Dios tengo el anillo guardado y un cariño enorme por la gente de Atenas. Tuve mis diferencias con Lábaque pero es un tipo de buen corazón, tiene su temperamento pero tiene su estilo particular.

