El pico de El Niño será en el último trimestre: prevén 30%, 70% y 90% más de agua
En la zona central del país se espera un alza en las precipitaciones que harían cumbre en diciembre, casi duplicando los registros históricos
La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que el aporte de lluvias en el último trimestre del año será muy superior al histórico en la zona central del país, especialmente en la zona núcleo, que alcanza al Este cordobés.
Como ya se remarcó en varias oportunidades, el oeste de Córdoba, especialmente la columna de Río Cuarto-Río Tercero no tendría demasiadas variaciones, de acuerdo a los especialistas y en base a registros históricos de ElNiño. De todos modos, esta vez el fenómeno sería de muy alta intensidad y deja algún margen de duda sobre los impactos.
El trabajo destaca que “en un gran esfuerzo realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario se reprogramó el algoritmo desarrollado en el 2023 para calcular las lluvias mensuales de octubre, noviembre y diciembre del 2026. Los mapas fueron posibles gracias a las serie de datos de las estaciones de la red GEA/BCR. El resultado muestra una mayor carga de las precipitaciones por la presencia de un ‘Niño’ fuerte a muy fuerte”.
Y remarca, de cara a la producción agropecuaria, que “la intensidad fuerte a muy fuerte del evento, si bien permite esperar un escenario de alta producción, puede traer grandes problemas. La cosecha del trigo y la siembra, sobre todo entre noviembre y diciembre, pueden verse muy afectadas. Las olas de calor también pueden complicar a los cultivos de verano en este ciclo 2026/27”, detalló.
Vale recordar que la campaña gruesa comenzará en las próximas semanas con las primeras siembras maiceras en la región central. El consultor de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa rosarina, Alfredo Elorriaga, analizó el fenómeno con la idea de calibrar la planificación en un año muy particular.
El especialista destacó que “la evolución mensual de la anomalía de la temperatura superficial en el Pacífico (SST) muestra un valor actual de 1,8. Hace un mes atrás estábamos en un valor de 1,25. Esto marca una clara tendencia hacia un “Niño” fuerte”.
Respecto a cuándo comenzará a sentirse el efecto del fenómeno, Elorriaga remarcó que “la fase oceánica se inició en junio. Pero ahora, la atmósfera comienza a acoplarse al sistema oceánico. Por eso vamos a empezar a sentir sus efectos”.
Y agregó: “Habíamos comentado que este año podría adelantarse, y justamente, según el CPC y el IRI ya hay un acoplamiento activo, o sea, hay una mayor transferencia de humedad asociada al fenómeno”.
Respecto a la intensidad que tanto se especula, Elorriaga indicó que “este año hay mucha confusión, porque hay un cambio de metodología en la forma de medir este evento en la NOAA y también está siendo muy difícil acceder a datos, modelos y sus valores corregidos. Con mucho trabajo, podemos seguir usando el modelo que sigo desde hace 10 años. Nuestros valores proyectados están mostrando un pico inferior a 2,5. Pero con el nivel de incertidumbre actual, estamos teniendo en cuenta un rango de 2 a 3. Por eso, es difícil concluir un comportamiento que rompa rotundamente lo ocurrido en los últimos 50 años. Nuestro análisis está más cerca de un evento con características muy parecidas a las del “Niño” del 2015/16 que alcanzó un valor máximo de 2,8”, dijo el experto. Sobre las temperaturas, Elorriaga indicó que “‘El Niño’ también se relaciona con aumentos de las temperaturas”.
Sobre la conveniencia de una siembra más temprana del maíz tomando en cuenta lluvias y temperaturas, Elorriaga destacó que “ante estas condiciones sería una opción muy válida”. Sin embargo, destacó luego que “al sembrar antes, la emergencia sería más larga. Y el maíz es vulnerable a anegamientos hasta que emerge”, y remarcó un dato clave: “El riesgo a lluvias de mayores acumulados aumenta al cambiar de estación”.
Por último, respecto a cuándo se daría el pico del evento, Elorriaga remarcó que “en los últimos 3 meses del año según los modelos”.
Y detalló: “Después de todo lo que se ha hablado y de la incertidumbre que hay, junto con la Bolsa de comercio de Rosario queremos acercar la proyección más precisa que es posible trazar hoy. Para eso, con los registros de las 36 estaciones que componen la red GEA/BCR y los datos actualizados de 10 de los modelos más estables, ajustamos el algoritmo que desarrollamos en el 2023. El resultado es un modelo estadístico predictivo que considera el comportamiento de las lluvias de los últimos 50 años y su correspondencia con valores de calentamiento mensuales del Pacifico, respecto de los proyectados como más factibles de octubre a diciembre. Esto nos permite una estimación estadística del volumen de las precipitaciones en los meses analizados. Analizando estas imágenes y para dar una referencia, estaríamos recibiendo en octubre casi un 30% más de lluvias, un 70% más en noviembre y un 90% más en diciembre”, concluyó.