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Garello: "Los niños plasmaron el modus operandi de esta depravada"

El letrado querellante contó a Puntal los inconvenientes que atravesaron para llegar a la condena por abuso de Mariela Ríos: la falta de apoyo de la dirección del jardín donde se cometieron los hechos y el "extravío" del celular

La actuación de los padres como querellantes fue crucial para que la investigación siguiera su curso y lograran la condena a Ríos.

 

Los padres de los 15 niños que fueron abusados y corrompidos en un jardín de infantes de Viamonte encontraron en el abogado Ricardo Garello la contención y el apoyo que no tuvieron entre las autoridades educativas. Así lograron que, dos años después de los hechos, esta semana la Justicia condenara a la maestra jardinera Mariela Ríos (49) a 15 años de cárcel.

En la entrevista con Puntal, el abogado carlotense relató cómo demostraron los aberrantes delitos que se cometieron a lo largo de 2018 y tuvieron como víctimas a niños de 5 y 6 años.

-¿Cómo se inició la lucha legal para llegar a la condena de la maestra que cometió los abusos?

- Como usted bien dice, me quedo con la palabra lucha porque no fue sencillo contener a los padres, ni bien se descubrió todo eso. Fue una situación muy dura porque frente a algo así un padre quiere hacer cualquier cosa menos concurrir a la Justicia. Obviamente que el camino siempre es el de la Justicia y así fue, radicamos la denuncia y después tuvimos que recorrer un camino también muy duro presenciando 15 cámaras Gesell de pequeñitos de 5 y 6 años de edad que con sus cuerpos y los movimientos de manos intentaban demostrar los aberrantes actos a los cuales los sometía y les exigía su entonces maestra.

-Una de las dificultades con las que se topaban era que la denuncia resultara verosímil, porque eran tan graves los hechos que costaba imaginar que alguien pudiera aprovecharse de esa manera de los niños.

-Desde ya. Debo reconocer que ni bien uno toma conocimiento de los hechos, cuesta creer que esta gente cometiera semejantes actos. Pero lo cierto es que el único medio, el más apropiado, y con más razón cuando se trata de niños, es tomarles sus testimonios a través de la cámara Gesell. Eso se logró a través de la facultativa de La Carlota, que, con un gran trabajo, logró receptar la palabra de prácticamente la totalidad de los quince pequeñitos. Ellos demostraron con una coincidencia abrumadora la existencia de los hechos. Pudieron explicar y plasmar el modus operandi de esta...no sé cómo denominarla, yo diría depravada.

-En su alegato hizo notar la sugestiva ausencia del celular de la maestra donde estarían contenidas las imágenes y las filmaciones.

-Así es. Si bien los testimonios de los chicos en cámara Gesell, reforzados con las pericias psicológicas, demostraban con claridad que los chicos tenían absoluta incapacidad para fabular y para inventar escenas de sexualidad adulta. Es cierto que la pericial tecnológica sobre el celular de la maestra era una prueba importantísima. Ese celular que fue mencionado por todos los niños fue secuestrado y enviado a la comisaría de Canals e increíblemente desapareció, entre comillas. Es el teléfono que Ríos usaba siempre y que seguramente almacenaba gran cantidad de contenidos y del que se podría haber extraído un montón de información. Gracias a Dios, lo que relataron los niños bastó para que se demostrara la verdad. Ahora, respecto al extravío del celular le voy a decir lo que dije en el alegato: no creo en las casualidades, sino en las causalidades.

-¿Se inició alguna investigación para saber qué pasó con ese celular?

-Sí, mucho insistí en la Fiscalía para que se ahondara más respecto a una situación para nada menor. En ese entonces, yo pensaba que habíamos perdido una prueba muy importante. Hasta donde yo pude averiguar se iniciaron actuaciones sumariales en contra de los agentes que estaban a cargo de la custodia del celular.

-En la resolución, el juez ordenó que se profundice la investigación en torno a otras dos personas: a la directora del jardín de infantes y a Jordan, el novio de la maestra Mariela Ríos.

-Sí, de hecho en el carácter de querellante somos una especie de socios del fiscal. Nos consultamos y yo había dialogado con Julio Rivero sobre este punto en particular, que se investigue a otras personas. Esto se vio reforzado con los testimonios de los padres de los niños que apuntan continuamente contra la directora porque fue una persona que se comportó con una total falta de empatía cuando estalló esta situación. Ella no le dio la importancia suficiente al caso y desmereció los hechos, lo cual habla de una total irresponsabilidad de su parte. Así que el Ministerio Público Fiscal pidió que sea investigada de la misma manera que el supuesto novio de la condenada, el denominado “Jordan”.

-¿Le sorprendió la actitud de la acusada o imaginaba que iba a negar todo?

-Con frecuencia ocurre esto. Son estrategias que plantean los abogados defensores. A mí me hubiera encantado que ella, mínimamente, hubiera reconocido los hechos porque los cometió. Eso quedó cabalmente demostrado. Pero como se vio ella en ningún momento reconoció nada, más bien todo lo contrario.