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"Si a mí me mataran, mis hijos pedirían justicia"

María del Carmen Garro no anduvo con rodeos en su declaración de ayer en Tribunales.

María del Carmen Garro no anduvo con rodeos en su declaración de ayer en Tribunales. Pasada la una de la tarde y luego de la interminable declaración de su exmarido Justo Magnasco –que insumió casi tres horas-, dijo que había sido amiga del matrimonio Macarrón/Dalmasso, pero que después del crimen de Nora se distanció del viudo porque acusó sin ninguna prueba a su cuñado Rafael Magnasco.

La testigo contó que a escasos días del crimen llevó a uno de sus hijos a darle el pésame a Macarrón y vio al vocero Daniel Lacase preparando un asado en el quincho. El viudo la llevó a la planta alta, la acompañó al dormitorio matrimonial, abrió el placard y se quejó porque no sabía qué hacer con tanta ropa de su mujer asesinada. Antes de que comenzaran a bajar las escaleras, agregó: “Si tu cuñado tiene algo que ver en esto, quiero que nuestra amistad siga como hasta ahora”. Ofendida, María del Carmen defendió a su cuñado, bajó las escaleras y se fue de la casa, a la que nunca más volvió. “Desde ese día se acabó mi amistad con Marcelo”, dijo tajante a escasos metros del imputado, que la miraba atónito mientras su abogado se desplazaba inquieto a la espera de su turno para preguntar.

Al igual que lo hicieron estas semanas otras amigas de Nora, Garro salió en defensa del empresario Miguel Rohrer –de quien es consuegra desde hace tres años- y apuntó en cambio contra Lacase, Macarrón y los fiscales. “Fue una investigación que se ocupó de tirarle amantes a Norita y no llegó a nada, lamentablemente por los hijos, por su madre y por todas las familias que nos vimos afectadas", insistió. Y dijo que, casi 16 años después, se vive la misma pesadilla: “Se le siguen buscando amantes a Norita”. También cuestionó la actitud asumida por los hijos de Nora. “Siempre me pareció raro que los chicos no pidieran justicia por su madre. Si a mí me mataran, estoy segura que mis cuatro hijos pedirían justicia”, concluyó.

Brito intentó sin éxito confundir a la testigo, que se mantuvo en sus trece: Macarrón le dijo a metros de su habitación matrimonial y en presencia de su hijo que sospechaba que Rafael Magnasco era el amante y asesino de su esposa; y agregó que el viudo repitió la misma acusación ante su amigo Marcelo Nagli, que podría ser citado a declarar en los próximos días.

Hernán Vaca Narvaja. Especial para Puntal