Flor de banda
No Te Va Gustar brilló en la presentación de Otras canciones. Mirá la galería.
Para toda banda con 25 años de historia, siempre es necesario reinventarse. Así lo entendió No Te Va Gustar y decidió celebrar esas dos décadas y media con un disco y DVD acústico en el que reversionan muchos de sus clásicos pero también, y eso es lo más interesante, muchas de las composiciones menos difundidas.
Para el vivo entonces en el Teatro Municipal, casi casi es mitad clásicos mitad canciones que “no encajan en los shows eléctricos”, como explicó el cantante y guitarrista Emiliano Brancciari.
Nunca más a mi lado
De ese segmento fue sobresaliente la seguidilla de “Esos ojos”, “Nunca más a mi lado” y “De nada sirve”, tres canciones maravillosas y profundas y estremecedoras en el caso de “Nunca más...”, un tema que compuesto en 2011, tiene una actualidad que perturba. Se escucha la voz en off del recordado Eduardo Galeano: “Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”. Y cantan los uruguayos: “El valor y el amor, los dos juntos pudieron ganar. Chau adiós agresor. Puso un fierro en su pecho, mató la esperanza de un hecho, inventó un futuro deshecho”.
También fue excelente la versión bluseada de “Tan difícil”, superior incluso a la original. Y muy linda la interpretación de “Solo creo en su voz” (que Emiliano compuso para su madre) en la que Denis Ramos se luce con su trombón a vara con sordina.
Verte reir
De los clásicos se destacó “Verte reir”, una canción compuesta tras la crisis argentina de 2001: “Dejaste que el dolor te curtiera la piel. Ojalá no sea tarde. Para volver a nacer. Para poder levantarte”. Cualquier similitud con la realidad actual de nuestro país no es pura coincidencia.
NTVG regaló uno de esos conciertos inolvidables. Es una flor de banda que adelantó la primavera en la calusora tarde-noche del miércoles último con un notable show que se extendió por poco más de dos horas con una puesta estupenda de luces y sonido, a excepción del tercer tema que se cortó por unos minutos.
Andrés Natali
Para el vivo entonces en el Teatro Municipal, casi casi es mitad clásicos mitad canciones que “no encajan en los shows eléctricos”, como explicó el cantante y guitarrista Emiliano Brancciari.
Nunca más a mi lado
De ese segmento fue sobresaliente la seguidilla de “Esos ojos”, “Nunca más a mi lado” y “De nada sirve”, tres canciones maravillosas y profundas y estremecedoras en el caso de “Nunca más...”, un tema que compuesto en 2011, tiene una actualidad que perturba. Se escucha la voz en off del recordado Eduardo Galeano: “Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”. Y cantan los uruguayos: “El valor y el amor, los dos juntos pudieron ganar. Chau adiós agresor. Puso un fierro en su pecho, mató la esperanza de un hecho, inventó un futuro deshecho”.
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Verte reir
De los clásicos se destacó “Verte reir”, una canción compuesta tras la crisis argentina de 2001: “Dejaste que el dolor te curtiera la piel. Ojalá no sea tarde. Para volver a nacer. Para poder levantarte”. Cualquier similitud con la realidad actual de nuestro país no es pura coincidencia.
NTVG regaló uno de esos conciertos inolvidables. Es una flor de banda que adelantó la primavera en la calusora tarde-noche del miércoles último con un notable show que se extendió por poco más de dos horas con una puesta estupenda de luces y sonido, a excepción del tercer tema que se cortó por unos minutos.
Andrés Natali