La visita del débil Nueva Chicago alimenta la esperanza de triunfo celeste
Pasó para Estudiantes otro empate en este sinuoso viaje que es la Primera Nacional. Para los de Flores fue la igualdad catorce en el campeonato, lo que lo posiciona como el equipo que más ha empatado en el año.
Claro está que es un dato sumamente negativo si reparamos en las apenas cuatro victorias consumadas hasta el momento. Lo que vendrá el próximo viernes será el equipo más débil del torneo como lo es Nueva Chicago, que suma apenas 15 puntos y que ha transitado un torneo con todos los avatares posibles, no sólo desde la confección del plantel, pasando por el cuerpo técnico y hasta con un cambio en la presidencia.
El partido de ida fue triunfo de Estudiantes en Mataderos 2 a 1 con goles de Arturia y Ortigoza de penal. Fue el último partido del actual jugador de San Lorenzo.
Todo eso ha tenido que vivir el Torito en esta olvidable competencia, lo que ha provocado el disgusto de sus hinchas. En Mataderos, durante la derrota ante Gimnasia de Mendoza, se manifestaron pacíficamente con las banderas ubicadas de manera inversa.
La certeza futbolística con la que cuenta Flores hasta el momento es la solidez defensiva. Olivera es uno de los mejores arqueros del campeonato y estuvo bien reemplazado por Bigo el último sábado, sumado a una línea defensiva sin fisuras. Pardo es figura en cada partido y con Maffini forman una dupla central de privilegio. Más la regularidad de siempre de Padilla y el despliegue de Damián Adín.
No descubrimos nada si mencionamos que de la mitad hacia adelante empiezan los problemas. Que se han ido atenuando con el ingreso de Ferreira, por su jerarquía, y que seguro con la vuelta de Hesar y la puesta a punto del ex Tiro de Morteros servirá para devolverle todo el fútbol en ofensiva.
En San Martín quien tuvo su oportunidad fue Jonás Corvalán, cumpliendo un buen primer tiempo, en tándem con Adín, aunque luego en el complemento se fue diluyendo.
Ante Nueva Chicago la posibilidad será única en ese sentido, aprovechar el estado anímico de un equipo que nunca pudo ser competitivo en el campeonato, que ha ganado muy poco y perdido la gran mayoría de los partidos.
Sabe Estudiantes que el objetivo de ingresar a la Copa Argentina no es una utopía, pero para que eso ocurra es un imperativo ganar. Ya los empates dejan de servir cuando se acumulan y hasta moralmente va disminuyendo el estado anímico de un plantel que necesita ganar para desahogarse y animarse a más en el certamen.