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"En lo personal, me pegó duro por mi pasado en esos edificios"

Carlos Llamosa nació en Colombia y en su juventud emigró a Estados Unidos. Es un referente de la MLS y jugó el Mundial 2002 con esa selección. El 9-11 estaba en Miami por embarcar rumbo a Nueva York; aquí su historia

El 30 de junio de 1969, en Palmira, Valle del Cauca, Colombia, nacía Carlos Llamosa, el menor de once hermanos.

El fútbol y un mejor futuro eran su sueño; para capitalizarlo decidió emigrar a los Estados Unidos en búsqueda de que el deporte le otorgue un mejor pasar. En ese entonces la MLS era sólo un proyecto.

Para 1992 Carlos ingresa a trabajar a una compañía de limpieza que prestaba servicios en el World Trade Center; estuvo allí desde ese año hasta 1997. Luego su talento y el fútbol le dieron la posibilidad de ingresar a la incipiente MLS y triunfar, al punto de haber sido convocado a la selección estadounidense y jugar el mundial 2002.

El 11-S tenía viaje con Miami Fusion, su equipo, para jugar ante Nueva York Metrostars. Esta es su historia, con las Torres Gemelas como protagonistas.

-Fue un día muy triste, no sólo para el pueblo norteamericano sino para el mundo, porque un acto terrorista de esta magnitud es inaceptable. En lo personal, me pegó duro por mi pasado en esos edificios y de alguna manera siempre estuve conectado a lo que fue el World Trade Center. Ese mismo día 9-11 -yo jugaba para Miami Fusion- teníamos un viaje a la ciudad de Nueva York, jugábamos el 12 contra los New York Metrostars.

-¿Cómo fue que trabajó en esos edificios?

-Cuando emigré a los Estados Unidos jugaba en segunda división de Colombia, había terminado mis estudios de la secundaria, casi toda mi familia vivía en los Estados Unidos, en Nueva York. Vengo de una familia grande, somos once hermanos, yo soy el menor, y se dificultó la cuestión del fútbol en Colombia. Decidí emigrar para seguir mis estudios universitarios; en ese tiempo no había liga profesional de fútbol y antes de venir no pensé que hubiera una forma de vida con el fútbol. Pero al llegar acá me encuentro con muchas ligas locales, torneos nacionales. Y justamente por medio del fútbol en el año 1992 entro a trabajar a una compañía de limpieza en el World Trade Center. Ahí pasé desde el año 92 hasta el 97. En febrero del 93 (el 26 de ese mes, en el subsuelo de la torre norte) hubo el primer atentado con el coche bomba; ese día me encontraba trabajando en el edificio y por fortuna mía y de muchas personas, estábamos solos. Fue a la hora del almuerzo (12:17 AM) y con mucha gente fuera de los edificios. Le tenía un afecto y un cariño especial, era una ciudad dentro de la ciudad.

-Para quien nunca estuvo ¿cómo era transitar esos pasillos?

-Era una ciudad dentro de la ciudad de Nueva York, eran inmensas. Para quien no estuvo allí y asocia sólo a las Torres Gemelas como parte del World Trade Center, en realidad se conformaba de siete edificios, había otros cinco, de menor magnitud y más pequeños. Era todo un complejo de edificios, era el corazón financiero de los Estados Unidos y del mundo. Llegabas allí en las mañanas en las horas pico y era mucha gente; debajo de los edificios había una estación de tren grandísima, no sólo la que corría dentro de la ciudad sino que pasaba la interestatal que iba a New Jersey, Pensilvania. Era un complejo inmenso y en las horas pico, gente de arriba abajo, con muchos turistas que llegaban tanto para estar ahí como para subir al mirador.

-Estando en Miami, ¿cómo se entera del atentado?

-Recuerdo que mi auto tenía una luz quemada y mi esposa me pide que se la cambie antes de irme a Nueva York con el equipo para jugar el partido al día siguiente. Mis niños estaban muy pequeños en ese momento, tenían siete y tres años. Fui hasta el lugar, me puse el atuendo deportivo del equipo, dejé el coche y me quedé en una sala de espera; inclusive había un televisor que estaba apagado. Unos diez o quince minutos después el mecánico que me había revisado el auto me dijo que había escuchado en la radio que una avioneta se había estrellado con el Empire State. Ahí prendo el televisor y veo las Torres Gemelas, una echando humo, ahí me doy cuenta que era el World Trade Center. Era muy raro que fuera una avioneta por la magnitud del hueco que se veía, además no dejan sobrevolar nada sobre Manhattan, salvo helicópteros de turismo; me pareció muy extraño. En ese momento justo aparece el segundo avión y me quedo como preguntándome si eso estaba pasando o si repetían el anterior. Ahí dijeron que era un avión, no una avioneta.

-¿Cómo siguió esa jornada?

-Llego a mi casa, al regresar del mecánico vimos la magnitud de la noticia, no podía comunicarme con nadie de mi familia en Nueva York, tenía una hermana que trabajaba muy cerca. Las comunicaciones se cortaron, traté de hablar a Colombia para hablar con mi madre pero era imposible. Emprendí viaje hacia el club y estaban los coaches y el presidente del equipo intentando comunicarse con la Liga para ver qué iba a pasar; nos comunicaron que se cancelaba todo, porque los aeropuertos cerraban. En el club vi que se vinieron abajo y se derrumbaron; ese momento fue devastador, nunca pensé que esos edificios se fueran a caer.

-Después de eso juegan la Copa del Mundo en Corea Japón, con una actuación histórica. ¿Había una suerte de causa común después de todo lo que había pasado con el resto del plantel?

-Había varios sentimientos. Se le había dado fuerte a lo mas íntimo, al corazón del pueblo norteamericano; representar su bandera era representarlos más allá de lo deportivo. A pesar del daño que nos hicieron había que hacerlo de la mejor forma. Lo otro que también había era un poco de tensión, después de los atentados hubo amenazas a todas las instituciones estadounidenses en el mundo y la llegada a Corea fue con mucha seguridad. El avión nuestro aterrizó y ahí mismo en la pista había dos buses, muchos militares, dos tanque de guerra, los movimientos nuestros eran muy controlados. Para entrenar teníamos seguridad coreana y la que nos mandó el Departamento de Estado. Había mucha tensión, tratando de que no pasara nada fuera de lo común, especialmente en un mundial que llamaba la atención de todo mundo. Gracias a Dios, el empuje nos llevó bastante lejos en ese mundial.

-¿Cómo recuerda ese mundial?

-Nos había tocado un grupo muy difícil, con Portugal, Corea del Sur y Polonia. Los portugueses tenían a Figo, Rui Costa, Pauleta, Fernando Couto, Nuno Gomes; en todas las líneas era un súper equipo, años atrás habían sido campeones sub-20; después Polonia había clasificado invicto al mundial y el anfitrión tenía un buen equipo; éramos la cenicienta.