Es primavera en Nueva York, aunque todo parezca desmentirlo. “Acá la primavera nunca llegó. No sé cuándo llegará. No sé cuándo podremos vivirla estando en este increíble y largo invierno que nos toca ahora”, dice desde su departamento de Brooklyn la cantante y compositora argentina Isabel de Sebastián.
Lleva allí 22 días de estricta cuarentena, desde que supo que el viaje a Buenos Aires programado para los primeros días de marzo iba a tener que esperar a causa de una pandemia que ya empezaba a mostrar sus dientes.
Isabel de Sebastián aclara que Nueva York no es la ciudad que elegiría para vivir. Menos aún la escogería hoy, con sus calles sobresaltadas por las sirenas y los rostros a medio cubrir por los barbijos.
En esa metrópoli nacieron y se asentaron sus hijos, de 20 y 25 años. Esa es la razón por la que pasa varios meses al año en Nueva York y el resto del tiempo lo reparte entre Buenos Aires y Lisboa.
En su vida hubo otra “Metrópoli” -no una ciudad sino la banda de punk rock que lideró en los ochenta- que la lanzó al parnaso de los musiqueros como una de las voces fulgurantes de la música nacional.
En 1989, Isabel de Sebastián hizo las valijas para grabar un nuevo disco en un estudio neoyorkino y allí conoció a otro compositor de alto vuelo, Bob Telson, el padre de sus hijos.
“Tengo muchos afectos aquí y también tengo muchos afectos en Argentina. Tengo el corazón partido y en un momento como este me duelen dos lugares. Argentina es el lugar de mi origen, siempre va a ser mi identidad. Hoy está sufriendo una situación muy crítica debido a la falta de infraestructura y al estado devastado del país cuando Alberto tomó las riendas del asunto, pero lo está llevando adelante con un nivel de integridad y un nivel de conciencia que acá no hubo”, analiza.
Más de una vez, en la charla que mantiene con Puntal, tomará una pausa para reflexionar o para buscar la palabra justa.
“Acá se llegó tarde a todo y estamos pagando las consecuencias. Nueva York es el estado con más casos. Nada más desde anoche hasta hoy (la entrevista se hizo el jueves último) hay 400 nuevos muertos y este estado tiene más de 90 mil enfermos de coronavirus, así que imaginate la cantidad de casos reales que debe haber”.
Menciona un caso que la toca de cerca. Su amiga Julie, una profesora de danzaterapia de la Universidad de Pratt, que desde hace 8 días padece los síntomas de coronavirus y opta por quedarse en su hogar, porque hoy ir a un hospital implicaría un riesgo mayor. “Para ella sería muy riesgoso ir al hospital. Salvo que realmente estés en una situación muy extrema, hay muchísima gente que está con los síntomas y que no va al hospital y ni siquiera se testea. Mi amiga, por ejemplo, es una”, comenta.
“Ahora está un poco más facilitado el testeo pero hasta este momento fue muy difícil hacérselo. Había protocolos que lo indicaban solamente si habías venido de algún lugar de riesgo o si habías estado con alguien enfermo”.
De Sebastián acaba de escuchar en las noticias al gobernador de Nueva York Andrew Cuomo y las noticias no son alentadoras: “Dijo que el pico de la enfermedad se espera entre la semana próxima y fines de abril. Después lo que esperamos es una estabilidad. Pero en el pico se estima que pueden llegar a morir unas 200 mil personas en Estados Unidos y eso si la gente se cuida”.
Por un lado, Nueva York deja ver sus calles más desnudas que nunca; por el otro, la gente puede salir a la calle perfectamente, sin que nadie la pare o le pregunte adónde va, comenta.
-¿No hay una restricción como la que hay en Argentina?
-No, la restricción que hay es para los comercios innecesarios y para los trabajos que no son urgentes, esos rubros no salen a trabajar o trabajan desde sus casas. Están desiertas las calles y esa tendencia está creciendo día a día, a medida que la gente empieza a advertir la cantidad de miles de infectados que hay en este momento. Las posibilidades de ir a un supermercado y que haya alguno que tiene el virus son enormes. Es descorazonador.
Isabel de Sebastián calla unos segundos. “Me quedé pensando en esa palabra... te dije descorazonador y pienso que el próximo disco que estoy por sacar se llama “corazonada”. Pero sí, realmente es descorazonador levantarse a la mañana y escuchar en las noticias que los militares están mandando miles de bolsas mortuorias de las que se usan para la guerra, porque saben que las van a necesitar”.
El bombardeo noticioso es incesante. “Hoy salió en CNN que el contagio puede darse no solamente si alguien te habla muy cerca o tose, sino que el virus está en el aire y lo podés respirar más allá de que la persona no esté ahí tosiendo. Este tipo de noticias te coloca en la situación de decir ‘qué hago, me meto en una burbuja y no veo nada de eso, o lo veo una vez por día’. Me pregunto cómo se vive en un estado de guerra donde no caen bombas ni se destruyen edificios, donde no hay países ganadores pero donde hay tantos miles de muertos como en una guerra”.
Su estado de ánimo fluctúa entre el desasosiego de las noticias y la calma que le conceden las horas de escritura. “Por suerte, a diario me pongo a escribir algunos textos en mi blog (isabeldesebastian.com/blog) en el que mezclo pedazos de letras de canciones con lo que se está viviendo y eso me está ayudando muchísimo”.
-¿Podés componer canciones?
-No siento que sea el momento de escribir canciones para mí, ya llegará el momento, pero en esta situación siento más la necesidad de escribir lo que me pasa, en forma de reseñas o crónicas.
En el video de “Todo baila”, la canción que anticipa el disco que lanzará a fines de abril, Isabel canta: “Dos pasos para adelante/y con el viento en la cara/ pero siempre un paso atrás como avanza la comparsa,/ el camino no es derecho y es fácil perder la calma/yo quiero que el paso atrás no nos robe la esperanza”.
“Creo que es así. No va a haber otra manera porque así somos los humanos, salimos para adelante en todas las situaciones y también vamos a salir de ésta”, confía.
-Los cuidados de la gente en Estados Unidos parece que tienen que ver más con un instinto de preservación que con una política de Estado.
-Yo creo que en Estados Unidos tenemos un presidente que básicamente encontró su fortaleza en algunas de sus características más criticables. Su agresividad, su soberbia y sus engaños permanentes. Digamos que todas esas características que de alguna manera le sirvieron tanto en estos años, en este momento no le sirven para nada. Trump tuvo una actitud, como ya deben saberlo bien en Argentina porque sale en los medios, primero de negar el problema, después dijo que todo esto era un ataque de los demócratas en su contra, después que era como una gripe... Pasó por todos los estadios de la negación y del engaño hasta que la realidad se lo llevó puesto.
-¿Qué comparación hacés con lo que sucede en Argentina?
- Por empezar, Trump no tiene ninguna de las características del liderazgo que se necesitan y que sí las tiene Alberto Fernández. Por ejemplo, la integridad y la sensación de que esa persona no te está mintiendo, que esa persona te protege y está pensando en vos con un corazón y una cabeza bien plantados. Y esto definitivamente acá no funciona, lo que me hace pensar que el buen liderazgo no solamente es bueno porque logra metas positivas. Porque sabemos que hay muchas cuestiones que son fortuitas, pero pase lo que pase, un líder que supo llevar adelante el momento y te transmite integridad y protección hace que una sociedad esté más sana y tenga mejores defensas frente a esta situación. Esa es mi sensación, y en ese sentido creo que en Estados Unidos estamos con las defensas bastante bajas.
-¿Cómo creés que saldrán de esta emergencia?
-Estados Unidos es un país muy poderoso y tiene una medicina muy avanzada y en algún momento esto se va a controlar, pero quedan muchísimos interrogantes sobre muchos temas, por ejemplo, el rol del Estado o la brecha entre ricos y pobres, aspectos clave que en tiempos como éstos salen mucho más a la superficie.

