Somos en el otro. Aquel otro que también es en nosotros. Que nos enseña, nos nutre y nos transforma. La humana pedagogía dialéctica, presente en todas las culturas y sociedades. En la que somos maestros y estudiantes, portavoces y receptores, vehículos de sentidos y significados que compartimos.
El ego da un paso atrás en la obra de Rosita Agüero, quien, con una sutileza propia de la artista, narra historias donde la educación viaja por distintos mundos, materializándose en ese otro permeable, protagonista de los cuentos que nos propone Rosita. En esta obra, la realidad corre sobre sus propios límites hacia la poesía, y el gesto humano de los protagonistas toman la dimensión de lo vital y transformador. Rosita se transforma en ese Otro transformador, ofreciendo sus historias para quienes estén abiertos a escucharlas.
La narradora y animadora de fiestas, Rosita Agüero, estrenará su nuevo trabajo bajo el nombre Ser en el otro, que se llevará a cabo en el Auditorio de la Biblioteca Popular Mariano Moreno (Sobremonte 1079) con todos los protocolos correspondientes. La obra está compuesta de adaptaciones libres de cuentos de los autores locales Pablo Dema y Elsa González, Gustavo Nielsen (CABA), Anait Crampton (Uruguay) y de la propia narradora. La producción y dramaturgia estuvieron a cargo de su compañero de vida, el escritor Diego Formía.
Rosita Agüero encarna desde hace 29 años el entrañable personaje infantil Pequitas, y como tal narró cuentos en innumerables fiestas y espectáculos infantiles.
Desde el 2015 participa en la Escuela Latinoamericana Narracuentos dirigida por Alejandra Oliver Gulle y coordinada en la ciudad por Iris María. A partir de allí, se desenvolvió como narradora, participando de distintos festivales nacionales e internacionales.
El 2020 fue un desafío para Rosita. “Para narrar se necesita la mirada de un otro, ver caras, expresiones”, expresa la narradora. Con la pandemia se dedicó a contar cuentos a través de encuentros virtuales. A lo largo del año pasado, participó de diferentes espacios organizados por narradores de todo el país.
- ¿Por qué ser en el otro?
-Ser en el otro nos cuenta cómo un pequeño gesto, una palabra o tan sólo una mínima acción puede ser en el otro un motor para una transformación. Una mirada amorosa, una palabra sentida pueden llegar tan profundo, tocar las fibras más íntimas y hacer que esa persona ya no sea la misma.
-Este espectáculo habla también sobre tu niñez, ¿no?
- Mi niñez ha sido la inspiración no sólo para esta obra, sino para este camino que elegí de la palabra, de contar. Mi infancia estuvo dividida en dos etapas bien diferenciadas: una cuando vivía en un hogar humilde, conociendo por dentro la marginalidad, y la otra cuando encuentro mi lugar en el mundo, conozco a mi abuela del corazón y me hace conocer la maravilla de la narración oral. Particularmente en el relato de esta obra cuento el momento en el que esa palabra encendió mi motor.
-Esta es tu primera presentación presencial después de la pandemia ¿Que significa como artista?
- Como narradora, la virtualidad fue una experiencia interesante. Para narrar se necesita la mirada de un otro, ver caras, expresiones. Al no tener presencialidad, los narradores y narradoras tuvimos que aprender a hacerlo por Zoom o Meet o simplemente grabando para algún canal de YouTube. Aprender a contar a través de una pantalla fue un desafío importante. Tuve que imaginar rostros, miradas y emociones. Volver a la presencialidad significa tener otra vez ese tesoro invaluable qué es un otro que te escucha, que te mira y que te devuelve lo que vos estás entregando arriba del escenario.
-En ser en el otro haces una cruda reflexión sobre la educación y la niñez ¿Como la explicas?
- Más que una cruda reflexión es una mirada sin hipocresía. No se romantiza ni tampoco se demoniza el rol de la educación en este contexto de crisis extrema generalizada. Si deja traslucir la vulnerabilidad de chicas y chicos en una realidad que en la obra se va corriendo hacia la poesía, la fantasía y hacia la magia, siempre con la mirada esperanzada.

