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Levante la mano quién tiene un proyecto personal

Según la UCA, la “incompetencia para proponerse metas y objetivos en función de su bienestar personal” es un índice que no se mueve desde hace años en la Argentina. Predomina en personas con mayor vulnerabilidad socioeconómica

Un relevamiento a mediados de 2023 desarrollado por el Observatorio de la Deuda Social (OSDA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), indaga en las deudas sociales crónicas y desigualdades crecientes de la Argentina de siglo XXI. Allí señalan que “el año 2023 se caracterizó por un contexto nacional económico inflacionario y recesivo, desfavorable en materia de empleo con elevadas pérdidas de ingresos que llevaron a la implementación de estrategias de subsistencia económica en los hogares. Además, en el ámbito del empleo las personas se encuentran en su mayoría en trabajos informales o subempleos inestables que empeora las condiciones del bienestar y en específico en la sintomatología ansiosa y depresiva deteriorando la calidad de vida”.

A lo largo de la serie en estudio, las desigualdades económicas y laborales sitúan a las personas con mayor vulnerabilidad en franco deterioro de su bienestar mental, así como de habilidades y capacidades de hacer frente al estrés a lo largo de la serie en estudio. Además, señalan que “las condiciones de sexo y edad insisten en demostrar grupos con mayor deterioro en aspectos psicosociales”.

Dentro de un panorama empobrecido, “las personas continúan padeciendo carencias no sólo materiales, sino que hacen a las expectativas de un logro en mejoras de bienestar para una igualdad social y un desarrollo humano que derrame por sus capacidades y habilidades”.

Cuál es la evolución de defícit de proyectos personales

La percepción de la “incompetencia para proponerse metas y objetivos en función de su bienestar personal” viene a definir este “déficit de proyectos personales”. El trabajo destaca que se muestran “valores diferenciales durante los últimos 20 años, de 14 a 20%. En 2004 se obtuvo el valor más alto, para luego descender progresivamente hasta 2015 y vuelve a incrementar. En los últimos años se mantenido estable en aproximadamente un 15%”.

Qué sucedió en los últimos 20 años

“Este déficit predomina en personas con condiciones de vulnerabilidad socioeconómica (nivel muy bajo), respecto al estrato más favorable. Las personas sin secundario completo presentan mayor incidencia de déficit a lo largo de toda la serie. El indicador no remite diferencias marcadas según sexo. No obstante, en ciertos períodos de la serie (2007-2011 y 2017-2021), se observa mayor déficit en mujeres respecto a los varones. Este déficit aparece condicionado por el momento del ciclo vital que atraviesa la persona. Predomina el déficit de proyectos personales en las personas de 60 años o más. Los jóvenes presentan mayor capacidad de proyectarse a futuro”, expresa el documento.

Trabajadores pobres, a qué áreas pertenece y bajo qué condiciones

La UCA suma datos permanentes a este panorama, y en los primeros días de este abril, difundieron el ‘Situación de pobreza de los trabajadores ocupados’, dentro de un escenario laboral 2004-2023. Allí según los datos de la ‘Encuesta de la Deuda Social Argentina’, la proporción de trabajadores residentes en hogares en situación de pobreza disminuyó marcadamente entre 2004 y 2012 (tanto por la generación de empleo como por la expansión de los programas de empleo y de los programas asistencialistas). Contrariamente, en el período 2012-2023, a pesar de efímeros años de bonanza, se observa un incremento del porcentaje de ocupados en situación de pobreza. Culminando, en 2023, con un 32,5% de los ocupados en esta situación.

“La incidencia de la pobreza es marcadamente diferencial según el sector productivo en el que se desarrollan las actividades y la condición laboral del trabajador. En 2023, el 17,8% de los trabajadores del sector público y el 19,7% de los asalariado del sector privado formal se encontraban en esta situación. Para el mismo año, la incidencia de la pobreza es menor en los trabajadores por cuenta propia del sector privado formal, 4,9%. Contrariamente, se incrementa marcadamente al disminuir la calidad y la productividad del establecimiento en el que trabajan, el 37,5% de los asalariados del sector micro-informal, el 44,2% de los cuentapropistas del sector micro-informal y el 78% de los destinatarios de los programas de empleo, se encontraban en situación de pobreza”, profundizan.

Al mismo tiempo y analizando la situación de pobreza en los trabajadores según diferentes atributos, se observa que existen algunas leves diferencias. “A este respecto, en 2023, el 33,1% de las mujeres ocupadas y el 31,9% de los varones ocupados residían en hogares en situación de pobreza. Especificado por el sector y la condición laboral, se observa que en el sector público, en el sector formal asalariado y en el sector formal no asalariado, las mujeres sufren un menor nivel de incidencia de la pobreza que los varones. Esta relación se invierte en el sector micro-informal asalariado y casi desaparece la diferencia en los ocupados en el sector micro-informal no asalariado y en los destinatarios de programas de empleo”, detallan.

Con respecto a la edad, en el mismo año, el 33,7% de los jóvenes ocupados, el 33,8% de adultos ocupados y el 21,5% de los adultos mayores ocupados se encontraban afectados por la pobreza. La incidencia de la pobreza según las edades es relativamente similar al especificar a los ocupados según el sector y la condición laboral, excepto entre los adultos mayores destinatarios de programas de empleo en los cuales se observa una tendencia a encontrarse en su totalidad en situación de pobreza.

Además, en 2023, siguieron verificándose las brechas según el nivel educativo alcanzado: sólo el 21,3% de los ocupados que culminaron los estudios secundarios vivían en hogares en situación de pobreza mientras que este valor llegaba al 53,5% de los que tenían secundario incompleto. La diferencia en la incidencia de la pobreza según el nivel de instrucción tiende a replicarse al agrupar a los trabajadores según sector y condición laboral, a excepción de la posible inexistencia de cuentapropistas del sector privado formal que no hayan culminado el secundario y entre los destinatarios de los programas sociales, grupo en el cual casi se ve igualado el nivel de pobreza, independientemente del nivel de instrucción.

Por Fernanda Bireni