Río Cuarto | ojea

Monseñor Ojea: “La falta de trabajo deja a las personas fuera de la Patria”

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina encabezó ayer la misa en la parroquia de San Cayetano y se refirió al desempleo y sus consecuencias. En su homilía, sostuvo además que “el empleo no es una mercancía”
 
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, sostuvo ayer en su homilía que “la falta de trabajo deja a las personas fuera de la Patria”. El prelado se refirió así a la exclusión social que produce el desempleo, en el marco de la misa que encabezó en la parroquia de San Cayetano, días antes de la celebración del patrono del pan y el trabajo, el próximo miércoles. 

En medio de un escenario caliente en el que la crisis económica se cruza con la campaña electoral hacia las Paso, Ojea llegó a la parroquia de barrio Bimaco con la consigna de ceñir sus declaraciones a la actividad puramente pastoral. 

Pero no era el único frente de conflicto. Días atrás se reactivó una serie de causas por abuso sexual y corrupción de menores contra el excapellán de las cárceles bonaerenses, Eduardo Lorenzo, quien habría sido confesor del padre Grassi. Y hoy comienza el juicio del Instituto Próvolo, en Mendoza, donde se ventilan casos de abuso sexual contra menores hipoacúsicos. 

Por eso, antes de ingresar a la secretaría parroquial, monseñor Oscar Ojea quiso saber qué preguntas le iban a hacer los periodistas, tras lo cual dejó en claro que sólo hablaría de cuestiones vinculadas a lo pastoral. 

Minutos después, en la homilía de la misa que él mismo presidió, centró su discurso en la falta de trabajo y en la exclusión social que trae aparejada. Habló sobre el sentido de pertenencia y comunidad, que se terminan deshilachando por efecto de la desocupación. 

“El trabajo no es una mercancía, sino un bien humano”

“Si se mutila la Patria, quedamos huérfanos, porque es la pertenencia profunda a una comunidad. La Patria es lo que recibo porque es lo que me ha dejado el trabajo de mis viejos y de generaciones anteriores a mí. La recibo para transformarla y dejársela mejor a mis hijos. Es un don pero también una tarea, y es justamente por medio del trabajo como la transformamos, la amamos y la mejoramos”, dijo el presidente de la Conferencia Episcopal. 

“El trabajo es una realidad que hace a la dignidad de la persona. Por eso la doctrina social de la Iglesia dice siempre que no es una mercancía, sino un bien humano profundo”, agregó. 

“Por eso, experimentar la falta de trabajo da tanta tristeza, porque es como sentirse fuera de la Patria, fuera de un mecanismo productivo que me hace sentir distinto. Por eso el desempleo genera tantos trastornos en la mente y en el corazón”, prosiguió. 

Además, monseñor Ojea alertó sobre otro flagelo social, que también aparece vinculado a la crisis social y económica. En este sentido, se refirió a la degradación y precarización del empleo.

“Muchas veces, el pan se gana con el sudor del corazón”

“Es verdad que el ser humano gana el pan con el sudor de su frente, pero también es cierto que muchas veces lo hace con el sudor de su corazón, trabajando en condiciones que no son verdaderamente humanas, o cobrando salarios que están muy lejos de ser justos”, señaló. 

En la misma línea, expresó un pedido a San Cayetano “por las condiciones humanas para vivir esta realidad del trabajo y sostenernos mutuamente”. 

“Pedimos por la Patria argentina, por el trabajo de tantísimos hermanos que no lo tienen, pedir por las condiciones de trabajo, que sean verdaderamente dignas y humanas, y pedirle a San Cayetano una gran confianza en la divina providencia”, indicó el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. 

Balance de la visita a la ciudad

Por otro lado, en su breve contacto con la prensa antes de dar la misa, Ojea se mostró contento con la actividad que tuvo en la ciudad, en especial con los jóvenes. 

“Tuve la alegría de poder estar en el encuentro de animadores de la pastoral social juvenil, que fue un muy buen encuentro. Pudimos hablar de todo el pensamiento social del papa Francisco. Me encontré con un grupo de jóvenes de lo más comprometidos con la realidad y muy inquietos por conocer la doctrina de la Iglesia”, indicó. 

Por otra parte, visitó el Hogar de Cristo, “donde hay hermanos nuestros que se están recuperando de las adicciones. Estoy feliz de que la Iglesia esté comprometida en esto, sobre todo en los barrios marginales, para ayudar a los jóvenes”.