Un programa que nació desde la universidad
Los orígenes del proyecto se remontan a un grupo de estudiantes de educación especial, educación física y Bellas Artes que comenzaron a acercarse los domingos para que las personas con discapacidad pudieran recrearse y jugar. Lo que arrancó siendo un domingo por mes fue creciendo gradualmente hasta convertirse en cuatro domingos mensuales, y así evolucionó hasta oficializarse en 1986.
Recursos escasos y rifas para sostener las actividades
Hoy, sin embargo, el contexto económico complica la continuidad del programa. El incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario impacta de forma directa en la iniciativa, ya que sin ese respaldo no hay convocatorias disponibles donde presentar proyectos y acceder a fondos. Ante esa situación, quienes sostienen el espacio salieron a buscar recursos por otros caminos: una campaña del Club Amigo de Olimpiadas Especiales con un alias para donaciones voluntarias, rifas, venta de empanadas y pollos son algunas de las estrategias que permiten mantener las actividades en marcha.
A eso se suma el desafío de los viajes. El programa participa en una asociación cordobesa de básquet adaptado con tres equipos que compiten mensualmente, lo que implica un gasto económico considerable en traslados.
A pesar de las dificultades, en diálogo con Puntal, Claudio Aruza coordinador de las olimpiadas especiales dijo que "no van a bajar los brazos y que seguirán adelante para garantizarles a las personas con discapacidad lo que merecen".