La resistencia a los antimicrobianos se ubica entre las 10 principales amenazas de salud pública global
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa a la resistencia a los antimicrobianos entre las 10 principales amenazas de salud pública a las que se enfrenta la humanidad; específicamente, ocupa la quinta posición de la lista. Esta resistencia surge cuando microorganismos (bacterias, virus u hongos) sufren cambios y dejan de responder a ciertos medicamentos -como los antibióticos-, dificultando el tratamiento de diversas enfermedades.
El impacto de la resistencia a los antimicrobianos (RAM) es tan visible que entre 1 y 1.5 millones de fallecimientos le fueron atribuidos en el 2022 a nivel global. Si esta situación continúa acrecentándose sin control, el mundo podría llegar a contabilizar hasta 10 millones de muertes en el 2050.
Helicobacter pylori, Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae, Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae y Salmonella spp son algunos de los microorganismos con mayores niveles de resistencia a diversos tipos de medicamentos y que ponen en riesgo la salud de la población.
El Dr. Rafael Valdez, director senior de Asuntos Médicos y Científicos de Antiinfecciosos de Pfizer Latinoamérica, advierte que los medicamentos antimicrobianos son esenciales para resguardar la salud de las personas; sin embargo, su uso excesivo o inadecuado (por ejemplo, no tomarlos tal cual fueron recetados o ingerir los prescritos a otra persona) pone en peligro su eficacia.
“El hecho de que estén surgiendo y expandiéndose nuevos microorganismos resistentes, tanto en la región como en el mundo, amenaza las capacidades de los sistemas de salud para hacerle frente a infecciones comunes y puede generar enfermedades prolongadas, discapacidad y hasta muerte”, comentó el referente del laboratorio líder y aseguró que están trabajando, junto con otros actores, para mejorar la apropiada utilización de los antiinfecciosos. Esto es, “evitar a toda costa su mal uso o el abuso de ellos, desarrollando nuevas terapias que ayuden al tratamiento de infecciones graves y donde haya una resistencia a los medicamentos convencionales”, agregó.
La RAM y la pandemia por covid-19
Al llegar la pandemia por covid-19 en el 2020, las estrategias planteadas con anterioridad y los recursos, tanto humanos como financieros, que contribuían con la vigilancia y respuesta ante este problema de salud en la región de las Américas, se desviaron para la atención de la emergencia. Asimismo, la resistencia a los antimicrobianos siguió ganando terreno por el aumento en el uso de antibióticos para tratar a las personas con covid-19, ante la preocupación por coinfecciones bacterianas y la dificultad de diferenciar entre ambas enfermedades.
Adicionalmente, se dio un incremento en las infecciones causadas por diversos microorganismos multirresistentes, así como una mayor propagación de varias de las superbacterias (cepas de bacterias resistentes a antibióticos), lo que implicó hospitalizaciones más extensas, mayores costos en servicios y fallecimientos.
La carga de la resistencia a los antimicrobianos a nivel del sistema salud y de cada país es considerable. Esta incide en que las enfermedades más difíciles de tratar puedan propagarse, de persona a persona, y que sea necesario usar antibióticos más fuertes o, por el contrario, no se cuenten con las opciones requeridas para su tratamiento. También, se pueden dar afectaciones en la productividad de los pacientes y cuidadores, y hacer más riesgosos ciertos procedimientos médicos (cirugías mayores), así como quimioterapia contra el cáncer.
“A pesar de la larga historia de vigilancia de la resistencia a los antimicrobianos, cuantificar su carga ha sido difícil de alcanzar. Resulta necesario que los países, comunidades, personas y demás actores pongamos nuestro empeño en potenciar esa capacidad de vigilancia para aportar mayores datos y de valor, a manera de facilitar su integración en la toma de decisiones para luchar contra este problema de salud”, continuó el Dr. Valdez.
Expertos en resistencia a los antimicrobianos coinciden en que es necesario afrontar, pronto, ciertos desafíos, incluyendo concientizar a la población en general sobre esta amenaza mundial y sus riesgos. Asimismo, la importancia de movilizar recursos para su atención, optimizar la relación entre los sectores públicos y privados en búsqueda de colaboraciones multisectoriales y sacarle mayor provecho a la tecnología.
El doctor Valdez concluyó indicando que la sociedad en sí, también, puede poner en práctica diversas acciones para tratar de resarcir los efectos de la resistencia a los antimicrobianos. Por ejemplo, colocarse las vacunas recomendadas, de acuerdo con el esquema de su país, y lavarse las manos constantemente, la cual es una medida económica y eficaz que salva vidas. Además de las acciones relacionadas con la ingesta de antibióticos, otras incluyen cubrirse la nariz y boca al toser, mantenerse sano y si la persona se enferma, quedarse en casa.
Cambiar la vida de los pacientes
Desde el laboratorio Pfizer señalaron que se encuentran trabajando en aplicar ciencia y recursos brindar terapias que extiendan y mejoren significativamente la vida de las personas. “Nos esforzamos por establecer el estándar de calidad, seguridad y valor en el descubrimiento, desarrollo y manufactura de productos para el cuidado de la salud, incluyendo medicamentos y vacunas innovadores. Cada día, los colegas de Pfizer trabajan a lo largo de mercados desarrollados y emergentes para aumentar el bienestar, la prevención y los tratamientos para las más temidas enfermedades de nuestros tiempos. Consistente con nuestra responsabilidad como una de las principales compañías biofarmacéuticas e innovadoras del mundo, colaboramos con los profesionales de la salud, gobiernos y las comunidades locales para apoyar y expandir el acceso a la atención de la salud confiable y accesible alrededor del mundo. Por más de 170 años, hemos trabajado para hacer la diferencia para todos aquellos que confían en nosotros”, concluyeron.