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Sarcoma: se puede ver, se puede detectar y se puede tratar

De qué se trata esta afección que suele alojarse en huesos y tejidos blandos del cuerpo y afecta a niños y adultos

El sarcoma tiene mayor prevalencia en los niños, y representa aproximadamente el 15 % de todos los casos de cáncer infantil.

 

Cada 13 de julio se conmemora el Día Internacional del Sarcoma, una enfermedad con baja incidencia, ya que lo padece alrededor de cinco personas de cada 100 mil al año. Este día es de suma importancia ya que se plantea concientizar a la población y dar a conocer este tipo de cáncer, que, además, posee más de 150 variedades reconocidas por la Organización Mundial de la Salud.

Los sarcomas son un grupo diverso de tumores que pueden aparecer a partir de distintos tejidos y en diversas partes del cuerpo. Se trata de un tipo de cáncer poco frecuente, caracterizado por un tumor maligno que se localiza en los huesos y en los tejidos blandos del organismo. Tiene muy poca incidencia y existen más de 150 variedades de sarcoma reconocidas por la Organización Mundial de la Salud.

Según la Asociación Argentina de Oncología Clínica el sarcoma es visible, “todo bulto mayor a unos cinco centímetros que persista y se tenga en el cuerpo, puede ser un sarcoma. Se lo puede conocer y abarca un amplio tipo de cánceres, tumores, que se alojan en los huesos y tejidos blandos, músculos, grasas, vasos sanguíneos, nervios entre otros lugares”.

Además señalan de la asociación que puede alojarse en distintas partes del cuerpo. “Un 60% se encuentra en los brazos y las piernas, un 30% en torso y abdomen, un 10% en cabeza y cuello; afecta a todas las edades, incluso a niños y adolescentes. El 22% de los sarcomas en personas menores de 34 años, el 15% de los casos son infantiles y en adultos tienen más frecuencia entre los 40 y 60 años”.

13 de Julio - Día Mundial del Sarcoma

El sarcoma puede detectarse a tiempo, “ante cualquier bulto o protuberancia con o sin dolor, que se mantenga en el tiempo, es importante consultar a un médico de cabecera”. El sarcoma se puede ver, se puede detectar a tiempo, se puede tratar.

Según el Instituto de Investigación del Cáncer (CRI por sus siglas en inglés) a nivel mundial, la forma más común de este tipo de cáncer es el sarcoma de Kaposi; en 2018 se diagnosticaron unos 42.000 casos y provocó alrededor de 20.000 muertes. Otra de las formas más comunes de este tipo de cáncer, el tumor del estroma gastrointestinal (GIST), afecta a entre 4.000 y 6.000 personas al año en los Estados Unidos. El cordoma, un cáncer poco frecuente del que se diagnostica un caso por cada millón de personas al año en todo el mundo, se da a lo largo de la columna vertebral y penetra gradualmente en el hueso y el tejido blando que rodea el tumor.

“El sarcoma tiene mayor prevalencia en los niños, y representa aproximadamente el 15 % de todos los casos de cáncer infantil, con sarcomas óseos más agresivos como el sarcoma de Ewing, que se presenta con mucha más frecuencia en niños que en adultos”, según indica el sitio oficial del CRI.

Muchos pacientes a quienes se les administra terapias convencionales (cirugía, quimioterapia y radioterapia) desarrollarán sarcomas metastásicos avanzados que son resistentes a esos métodos, por lo que son necesarios nuevos tratamientos. Según el Centro norteamericano “la cirugía es imprescindible para tratar la mayoría de los tipos de sarcomas, y además se puede aplicar radioterapia o quimioterapia antes o después de la cirugía. En muchos casos de sarcomas óseos, la quimioterapia repercute significativa y positivamente en el pronóstico de los pacientes con sarcoma, aunque el proceso de tratamiento es largo y arduo”. Y continua; “afortunadamente, los tratamientos basados en la respuesta inmunitaria, que en conjunto se denominan inmunoterapia, han contribuido a combatir otros cánceres en etapa avanzada y han comenzado a mostrar beneficios en ciertos tipos de sarcoma avanzados”.

Desde el Instituto de Inmuno Oncología Dr. Crescenti se detalla que “los sarcomas que se originan con más frecuencia en los huesos, son llamados osteosarcomas, y los sarcomas que ocurren más a menudo en los niños, son los pertenecientes a la familia de Ewing y el rabdomiosarcoma. Hay más de 50 tipos diferentes de sarcomas de tejidos blandos. Algunos son bastante infrecuentes, los más comunes son:

-El fibrosarcoma del adulto usualmente afecta el tejido fibroso en las piernas, los brazos o el tronco. Se presenta con más frecuencia entre personas de 20 a 60 años, aunque puede ocurrir en personas de cualquier edad, incluso infantes.

-El sarcoma alveolar de partes blandas es un tipo poco común de cáncer que afecta predominantemente a los adultos jóvenes. Estos tumores se originan con mayor frecuencia en las piernas.

-El angiosarcoma se puede originar a partir de los vasos sanguíneos (hemangiosarcomas) o de los vasos linfáticos (linfangiosarcomas). Estos tumores a veces comienzan en una parte del cuerpo que ha sido tratado con radiación. Los angiosarcomas a veces se observan en el seno después de la radioterapia y en las extremidades con el linfedema.

-El sarcoma de células claras es un cáncer infrecuente que a menudo se origina en los tendones de los brazos o las piernas. Al ser observado con un microscopio, tiene algunas características del melanoma maligno, un tipo de cáncer que se origina en las células de la piel que producen el pigmento. Se desconoce cómo se originan los tumores cancerosos con estas características que surgen en partes del cuerpo que no sea la piel.

-El tumor desmoplásico de células pequeñas y redondas es un sarcoma infrecuente que afecta a los adolescentes y a los adultos jóvenes. Se descubre más a menudo en el abdomen (vientre).

-El sarcoma epitelioide se origina con más frecuencia en los tejidos situados debajo de la piel de las manos, los antebrazos, los pies o la parte inferior de las piernas. A menudo afecta a los adolescentes y a los adultos jóvenes.

-El sarcoma fibromixoide de bajo grado es un cáncer de crecimiento lento que se origina más frecuentemente como un crecimiento sin dolor en el tronco o en los brazos y las piernas (especialmente el muslo). Con más frecuencia, afecta a los adultos jóvenes y de mediana edad. A veces también se le llama tumor de Evans”, entre muchos.