Actualmente, Celeste Saulo es directora del Servicio Meteorológico Nacional. El 1 de junio durante una cumbre en Ginebra fue designada para ocupar el cargo de secretaria general de la OMM, una agencia especializada de Naciones Unidas que congrega 193 países miembros y que se dedica a temas vinculados con tiempo, con clima y con agua. “Todos los países se reúnen en un congreso donde se debaten temas prioritarios para los países en las materias que son asunto de la organización. En esa reunión votan a las autoridades que van a ejercer en el siguiente periodo. El primero de junio fui votada y elegida secretaria general. Es decir, que a partir del primero de enero, asumo esa función”, dijo Celeste Saulo para Rostros & Rastros. La profesional será la máxima autoridad del principal organismo en materia de meteorología a nivel mundial, es doctora en Ciencias de la Atmósfera y colabora en diversos programas científicos de la Organización Meteorológica Mundial desde hace más de 15 años.
¿Cuáles son los desafíos meteorológicos, hacia dónde apuntará su gestión?
La OMM aglutina 193 países y trabaja de manera directa con los servicios meteorológicos e hidrológicos de esos países. Los países definen sus prioridades y en el congreso que tuvimos recientemente, todos acordamos que hay una prioridad central que es el desarrollo de los sistemas de alerta temprana en todo el mundo. El 50% de los países, aproximadamente, no cuenta con sistemas de alerta temprana entonces es necesario apoyar a aquellos países más vulnerables con menos recursos a poder desarrollar estos sistemas. Como secretaria general tengo una agenda que está planteada por los países, que tiene que ver con esta prioridad, así como también la importancia de desarrollar sistemas de observación a nivel de todo el mundo para monitorear de manera más adecuada y con mejor definición la cantidad de gases de efecto invernadero que emitimos, que es otra de las prioridades que marcó el Congreso.
¿Cómo implementar esas prioridades?
En particular para mí el foco tiene que estar puesto en apoyar a los países menos desarrollados, a los países en desarrollo, a los pequeños estados insulares, y apoyarlos de tal manera de empoderarlos. Esto quiere decir utilizar las capacidades de los países que tienen avanzados todos sus sistemas de alerta para colaborar, contribuir y co-diseñar con los países que tienen que avanzar más en ese sentido, que tienen que acelerar, desarrollándolo conjuntamente. No pienso que uno pueda, trasvasar un sistema de alerta de un país a otro.
¿Por qué?
Porque los sistemas de alerta, como todos sabemos, dependen muchísimo de la percepción del riesgo, de cómo reaccionan las comunidades, de las cuestiones culturales, de los recursos, en fin, de un montón de cosas. Entonces, para mí, la clave fundamental es trabajar con los países codo a codo, con las necesidades de cada uno de ellos para desarrollar sistemas de alerta adecuados para las culturas, para las comunidades, y para las peculiaridades de cada país.
Sobre todo con lo diverso que es el mundo…
Las diversidades tienen que ver no solo con las posibilidades reales de los países, sino también por los fenómenos que nos afectan. No es lo mismo un pequeño estado insular, una pequeña isla, que está muchísimo más dispuesta a todo lo que tiene que ver con el aumento del nivel del mar y todos los sistemas de tormentas costeras, que un país sin costas. Paraguay, por ejemplo, tiene otro tipo de problemas. Entonces es importante entender qué afecta más profundamente a cada país, dónde están los riesgos mayores, dónde están los riesgos mayores para la población y para las economías.
¿Cuál es el análisis de las cumbres de clima, en donde hay mucha presentación de situaciones de los países y pocas acciones concretas?
El desafío también de estar al frente de una organización tan importante es lograr introducir esos cambios reales. En realidad los cambios dependen de los Estados y de los grandes, de las empresas globales también, de las corporaciones, que generan muchos de los gases de efecto invernadero. Pero organizaciones como la Organización Meteorológica Mundial pueden contribuir primero a generar toma de conciencia, a apoyar a los gobiernos en las decisiones, a acompañarlos con información real de qué es lo que está pasando, de cómo son los cambios que se están dando acá a nivel de cada país y cada región. Creo que el rol que la OMM tiene es ser un gran proveedor de insumos para la toma de decisión. No toma las decisiones, las decisiones las toman los Estados para llegar a la carbono neutralidad. Nosotros les tenemos que dar todas las fuentes posibles de información para que sean conscientes que estamos muy lejos de la carbono neutralidad, que estamos muy lejos de que se observen, concretamente, disminuciones de gases.
¿Qué significa convertirse en la primera mujer en dirigir la OMM y qué significa para la ciencia argentina?
Creo que es un enorme orgullo, es un enorme reconocimiento y es una oportunidad de aumentar la visibilidad de la ciencia en general, de los científicos y científicas argentinos y argentinas, y también de esta disciplina, que es una disciplina que a veces cuesta mucho asociarla, sacarla del área de la provisión del pronóstico para lo que se va a pasar durante el día. Es una disciplina que tiene un aporte al crecimiento estratégico de un país, a la prevención de desastres. Además es importante visibilizar ese trabajo de los servicios meteorológicos e hidrológicos. Como argentina me siento honradísima, como mujer, por supuesto también, ha sido de altísimo impacto mi elección, por ser la primera de 150 años y tener el enorme privilegio de que me haya tocado estar en este lugar, en este momento, creo que es algo de lo cual tengo que estar agradecida y aprovecharlo para aumentar la visibilidad de lo que hacemos.
Por Fernanda Bireni

