Río Cuarto | organizaciones

Los últimos 150 años de la sociedad de Río Cuarto vistos desde los clubes

Es una investigación que pone luz sobre la sociedad local de ayer y de hoy. Refleja la vida de 86 organizaciones deportivas en el último siglo y medio. Una contribución a la historia regional, que incluye la economía, las pautas sociales y la política, reflejadas a través de sus protagonistas y sus actividades
 

Las instituciones deportivas de la ciudad de Río Cuarto en los últimos 150 años es el pilar sobre el que se asienta una novedosa investigación que llevó adelante Marcelo Ducart, la cual quedó plasmada en la tesis con la que acaba de alcanzar el título de doctor en Ciencias Sociales, tras su formación como profesor y licenciado en Educación Física, profesor en Filosofía, magister en Educación y Universidad, e instructor y entrenador nacional de atletismo.

El trabajo cobra importancia aquí y ahora, cuando cada fin de semana más de 20 mil deportistas activos -y otros tantos como espectadores y acompañantes-, se movilizan y compiten en algunos de los deportes y disciplinas que se ofrecen en la ciudad.

Es un registro descriptivo que alcanza una población de 300 organizaciones deportivas que se desarrollaron en la ciudad. Desde cuando estaban restringidas sólo a la participación de la elite, pasando, por un lado, por la popularización del deporte en la ciudad, en especial del fútbol y su dimensión como espectáculo y, por el otro, por la potenciación de las competencias deportivas con el surgimiento del peronismo, hasta la amplísima oferta de disciplinas, las presiones y la necesidad de comercialización y profesionalización deportiva de la actualidad, con la exuberante participación femenina, el surgimiento de los deportes adaptados, el aumento de la participación deportiva de los adultos mayores, la masificación de las escuelas deportivas y el crecimiento de los gimnasios.

A la par, el estudio muestra cómo las prácticas deportivas encarnan la lucha política para instalar y reflejar el problema de la complejidad que fue adquiriendo la vida social y el desarrollo urbano.

“Resta saber en qué medida esta periodización sociohistórica y el concepto comprensivo de rurdeportividad, encuentran similitudes con otros procesos históricos locales, regionales o geográficos distantes. Y si puede constituirse en un modelo teórico más amplio sobre el desarrollo de las organizaciones”, dijo Marcelo Ducart.

Marcelo Ducart (53), oriundo de General Levalle, es docente investigador en el Departamento de Educación Física de la UNRC, hace docencia en el Instituto Superior Formación Docente Menéndez Pidal en las carreras de Educación Primaria y Psicología; es formador en la Asociación de Técnicos de Fútbol de Argentina, además de ser conferencista y un activo usuario en las redes sociales.

Su tesis doctoral presenta un estudio sociohistórico sobre el campo de las organizaciones deportivas en la ciudad de Río Cuarto, en cuatro capítulos. El primero incluye las características formales y disposiciones metodológicas. El segundo profundiza el marco teórico conceptual, desde donde se piensan las organizaciones deportivas en clave histórica local y regional. El tercero presenta una periodización en cuatro grandes etapas junto a su análisis sociohistórico deportivo de una muestra de 86 organizaciones deportivas desde el año 1875 hasta 2019, que alcanza a una población cercana a 300 entidades. Se relevan hechos, personajes y procesos sociohistóricos a partir de diversas microhistorias fundacionales. Se distinguen rasgos comunes, ausencias llamativas y también diferencias sustanciales entre sí. Y en el cuarto capítulo están los resultados y discusiones del estudio.

Se ponen en relieve algunas evidencias que dan cuenta de rasgos sociohistóricos comunes que caracterizan el campo de las organizaciones deportivas locales y su contexto político, económico y social.

“En las conclusiones, se recapitula el itinerario investigativo sobre el campo de las organizaciones deportivas locales, las cuales se fueron moldeando y refractando en la ciudad de Río Cuarto. Evidencian en su historia una trama de tensiones y relaciones entre agentes y agencias, que van más allá de la búsqueda de resultados deportivos en el campo de juego”, señala el doctor Ducart.

- ¿Por qué las organizaciones deportivas en la ciudad se convierten en un tema de investigación?

- Como docente e investigador de Educación Física y además deportista, he podido vivenciar en carne propia la importancia de las entidades deportivas. El primer proyecto doctoral que presenté en la UNRC consistía en un estudio de la estructura y perfil del sistema deportivo local. Durante el trayecto inicial de ese estudio me fui dando cuenta de que no se puede llegar a conocer el presente de las organizaciones deportivas si no se conocen y reconocen su pasado y sus referentes. Allí estuvo el giro de mi tesis. Me interesaba el presente, pero este ya se había empezado a escribir hace casi 150 años, con nombres y apellidos propios, que delataban el dinamismo sociohistórico de estas entidades. Las organizaciones deportivas de Río Cuarto recapitulan algunos de los rasgos sociohistóricos sobre los cuales se fue moldeando y refractando la ciudad en íntima relación con lo deportivo. Las prácticas deportivas les han proporcionado un punto focal a las organizaciones locales, diferenciándose rápidamente del resto de las entidades asociativas. Encarnan a su vez una intencionalidad explícita de numerosas agencias y agentes en juego, como arma en la lucha política para instalar y reflejar el problema de la complejidad que fue adquiriendo la vida social y el desarrollo urbano de las ciudades en su proceso de urbanización. Conforman, además, un campo de relaciones, cooperaciones, luchas y rivalidades políticas y económicas.

- ¿Qué contribuciones a la historia local y regional hace este trabajo?

- Creo que la contribución más grande va en dos líneas diferentes. Una es la de reunir e integrar en un registro descriptivo a la mayoría de las organizaciones deportivas que se desarrollaron en la ciudad. Y la otra es analizar sus continuidades y discontinuidades, su articulación con el fenómeno deportivo a nivel macro y micro social, sus relaciones con el contexto social, político y económico, entre otros aspectos.

- Trabaja con una muestra de 86 organizaciones. ¿Ese es el número de entidades existentes en los 144 años estudiados?

- En la provincia los clubes deportivos activos rondarían los 500. A lo largo de la historia reciente, desde 1975 en Río Cuarto, el historiador local Omar Isaguirre ha identificado cerca de 300 si se le suman además otras organizaciones deportivas informales. En ella, se incluyen además 14 organizaciones de gobierno deportivo - asociaciones, federaciones-.

- ¿Cuántas hay hoy en la ciudad?

- En la actualidad las organizaciones deportivas activas de la ciudad suman alrededor de 50. Este dato es relativo ya que tenemos primero que consensuar y definir con claridad a qué nos referimos por organizaciones deportivas.

- ¿Qué tan beneficiosas han venido siendo las organizaciones deportivas en la ciudad para esta comunidad?

- El campo de las organizaciones deportivas locales se fue moldeando y refractando en la ciudad a partir de una compleja trama de relaciones y tensiones entre agencias y agentes, cuya finalidad primaria estuvo centrada en el fenómeno deportivo, pero sus efectos fueron más allá de la búsqueda de resultados en dicho campo. El Observatorio sobre Deporte y Sociedad (ODyS) creado a instancias del desarrollo de la tesis, permitió comprender la real importancia de las organizaciones deportivas, aun en el plano económico en la ciudad en la actualidad. Más de 20 mil deportistas activos y otro tanto como espectadores y acompañantes se movilizan todos los fines de semana y compiten en algunos de los deportes y disciplinas que se ofertan en la ciudad. Eso genera el mayor movimiento migratorio ciudadano interno de la ciudad. Y contribuye no sólo en lo deportivo, cultural y social, sino también en el desarrollo económico. Es raro que todavía se siga pensando que el deporte solo aporta como un medio de contención social o de prácticas de ocio a la ciudad. Y en esto las organizaciones deportivas son el corazón de lo deportivo. Apoyarlas, incentivarlas y generar oportunidades para su desarrollo, es apostar al mismo tiempo por una mejora en la calidad de vida de los riocuartenses, favoreciendo el desarrollo socioeconómico integral. Creo que los planes tanto de la Provincia como del Municipio van en ese sentido, aunque todavía podrían mejorar mucho para que redunde en una mejora sustantiva de las políticas públicas de referencia.

Distinción de las organizaciones

“Los rasgos comunes forman parte del nudo central de mi tesis. He podido evidenciar en las cuatro etapas sociohistóricas, que en ellas se presentan algunos rasgos comunes diferentes de otras etapas y también sus ausencias”, dice Marcelo Ducart. Y detalla: “La primera etapa denominada prefundacional (1875-1900), se caracterizó por la novedad de un tipo de organizaciones deportivas restringidas a la participación de la elite. En un contexto de ‘modernización periférica’ de la provincia de Córdoba entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Éstas se configuraban alrededor de la posición socioeconómica o el renombre que ocupaban sus integrantes en la ciudad. No se observan clubes fundados por inmigrantes ingleses, tal como se sucedió en la ciudad de Buenos Aires. Pero, los inmigrantes y colectividades extranjeras con sede en la ciudad fueron decisivos, sobre todo a partir de la inauguración del ferrocarril. La novedad deportiva irrumpió como una nueva práctica de ocio urbano de las clases sociales dominantes. El modelo deportivo asumido era selectivo y distintivo de los registros de las prácticas de ocio de los miembros y autoridades locales. En especial, de agentes vinculados con el Ejército Argentino y casas comerciales de Río Cuarto y región. Esto fue cambiando por numerosos factores políticos, económicos y culturales a medida que avanzaba el siglo XX. Se podría decir que la valuación del capital social de las organizaciones deportivas dependía directamente de la posición social que ocupaban sus integrantes en la sociedad de Río Cuarto”.

“Con el debilitamiento del gobierno liberal de terratenientes y comerciantes coloniales se fue dando paso a otro tipo de organizaciones deportivas. Estas conformaron la segunda etapa (1901-1944) y se caracterizaron como la expresión y la expansión de la sociedad civil -agrupaciones políticas, barriales, colectividades, sus intereses colectivos y corporativos. En ellas se posibilitó la popularización del deporte en la ciudad, en especial del fútbol. Los diferentes deportes que se comenzaron a practicar en las organizaciones locales se asumieron como una herramienta de salud y eugenesia que propendía a la mejora moral de los ciudadanos. Al mismo tiempo, se sumaron aspectos culturales a las nuevas entidades deportivas tales como la creación de bibliotecas y de un sinnúmero de actividades educativas, recreativas y culturales. En cuanto a la adhesión política, sobresalieron agentes afiliados al ‘socialismo’ y también alternativamente a referentes del pluralismo ‘radical’ de su tiempo”.

“En la tercera etapa (1945-1982), las organizaciones deportivas se caracterizaron por la centralización creciente de agentes y agencias estatales, sobre todo de jurisdicción nacional. Como en todo proceso histórico, los cambios permitieron que algunas de éstas con capital acumulado pudieran trazar lazos de conveniencia con el sector estatal. Así pudieron fortalecer su gestión y posición en el campo local y otras tomaron distancia por razones políticas e ideológicas. La irrupción y expansión del peronismo y sus políticas públicas permitieron la masificación y potenciación de las competencias deportivas. En esta etapa, se observó el mayor crecimiento cuantitativo de organizaciones de gobierno deportivo de la historia en la ciudad. Asimismo, se hicieron visibles dentro de las organizaciones locales, las primeras reacciones de magnitud contra la popularización deportiva, en especial, del fútbol”.

“En la cuarta etapa (1983-2019), las organizaciones deportivas se caracterizaron por la cristalización del proceso de hibridación de agentes/agencias estatales con los ámbitos privados y del tercer sector. Se observó una heterogeneización en el perfil tradicional de las organizaciones y ampliación de la oferta de disciplinas deportivas. Esta diversificación se asoció a las nuevas demandas y gustos sociales en referencia a lo deportivo. Surgieron disciplinas y deportes alternativos; esto estuvo dado no sólo en el campo de poder que ocuparon o aspiraron a ocupar (económico, cultural, político), sino también en la construcción de identidades y pertenencias, circuitos sociales y educativos e imaginarios en los que se referenciaron. Se produjo un estancamiento del ritmo de crecimiento del tejido asociativo de las organizaciones deportivas, coincidente con el hecho de una ampliación de la oferta deportiva comercial privada y un mayor desarrollo deportivo de forma libre y espontánea. Todo ello en medio de un proceso de mestizaje marcado por las presiones y la necesidad de comercialización y profesionalización deportiva. En dicho contexto, irrumpió con fuerza el campo de la Educación Física y sus agentes graduados en la Universidad nacional local. Se consolidó cierta descentralización jurisdiccional de las políticas estatales a nivel deportivo, aunque articuladas en el territorio local gracias a la amistad y cercanía de sus agentes. La participación femenina y las tensiones de género fueron marcando los tiempos de la cultura deportiva masculina, aun cuando esta siguió siendo dominante en el concierto de la mayoría de las organizaciones. El lugar de los deportes adaptados y la participación del sector poblacional de adultos mayores en las prácticas deportivas tuvo un crecimiento exponencial, en participación y visibilización social ciudadana. La masificación de las denominadas ‘escuelas deportivas’ fue decisiva, sobre todo en el acceso de niños en las prácticas futbolísticas y de las niñas en gimnasia, patín, tenis, fútbol. Y, por último, sobresale el crecimiento de entidades privadas -gimnasios, academias, iniciativas particulares de entrenamiento personal, formación de equipos de competición en deportes emergentes”.

Deolinda Abate Daga. Prensa UNRC