Oberto se defiende pero la Justicia dice que hay pruebas
El titular de Agec negó haber defraudado a la obra social. Sin embargo, el fiscal Senestrari le pidió que aclare en la Justicia una serie de maniobras con empresas fantasma. “No hay intención política”, indicó
José Luis Oberto, secretario general de Agec y director nacional de Osecac, salió a defenderse ayer de la acusación que le realizó la Justicia Federal por supuesto fraude a la obra social del gremio. El sindicalista se mostró dolido por el tratamiento periodístico de su imputación, aseguró que no cometió ningún delito y agregó que la causa podría tratarse de un ataque a los gremios o al propio Armando Cavalieri, el mandamás del sindicato de comercio a nivel nacional.
Sin embargo, el fiscal federal que tiene a su cargo la investigación, Enrique Senestrari, desestimó cualquier interpretación política del proceso y le recomendó a Oberto que se concentre en explicar las maniobras que se le adjudican, junto a otros cinco dirigentes, porque hay pruebas.
En declaraciones a FM Digital, el fiscal confirmó la información publicada por PUNTAL en su edición del domingo. Y agregó detalles de las maniobras con las que se habrían defraudado a Osecac: “Durante los allanamientos por CBI se encontraron miles y miles de cheques, entre los cuales había un grupo que pertenecía a la obra social Osecac y que habían ido a parar a cuentas como las de Toyota en concepto de pago de camionetas. Esto nos llamó la atención porque no conocemos que una obra social compre camionetas Toyota, menos cuando tiene una sede central en Buenos Aires. Empezamos a revisar y vimos que se usaban parte de estos cheques para pagar vehículos que, en realidad, eran comprados por otras personas porque las cuentas donde se depositaban tenían una exención impositiva del impuesto al cheque”.
El fiscal detalló que los cheques eran manejados por el contador del empresario Euclides Bugliotti, implicado en el caso CBI. “Era una maniobra de lavado de activos. Hacían circular los cheques y los hacían aparecer como pagos de operaciones lícitas, como es la venta de camionetas, cuando en realidad era dinero que tendría que haber ido a parar al pago real de prestaciones médicas que se realizaban para afiliados de la obra social. La maniobra que vimos es que los cheques no cumplían con los requisitos de técnica bancaria, que indica que este tipo de pagos tienen que hacerse con cheques cruzados o no a la orden, que es una modalidad que impide que un cheque circule por cualquier mano y permite que se haga una auditoría en la que se pueda ver que lo que salió de la obra social llegó efectivamente al prestador que hizo la práctica de salud a un afiliado”, dijo Senestrari.
Añadió que los pagos se hacían a algunas fundaciones que ni siquiera existían. “Eran sólo sellos que se usaban como intermediarios que llevaban los pagos a los prestadores y, en realidad, no existía la fundación sino que era un nombre que se utilizaba para simular un pago de prestaciones médicas”, precisó Senestrari.
Entre los implicados en esas maniobras aparece Ramonda, propietario de la concesionaria Toyota que apareció con fuertes vínculos en CBI. Y también son mencionadas cuentas como Halabo SA y Jotemi SA.
“Esas eran otro tipo de cuentas que, por la actividad supuesta comercial que hacían, eran cuentas que tenían exención en el pago del impuesto al cheque. En realidad son empresas inexistentes. Solamente estaba el nombre y las personas que las manejaban; son empresas fantasma sólo creadas para generar cuentas bancarias que permitieran movilizar cientos de millones de pesos en cheques que evadían el impuesto y, que a la vez, tenían la posibilidad de figurar como provenientes de actividades lícitas cuando, en los hechos, pertenecían al lavado de activos, evasión de impuestos, intermediación financiera clandestina, que es lo que hacía CBI”, manifestó Senestrari al programa Café Digital.
Cuando se le planteó al fiscal federal que Oberto había señalado que la investigación podía ser parte de un ataque a los gremios y sus dirigentes, Senestrari afirmó: “Soy consciente de que siempre se puede hacer esa lectura por quien quiera defenderse o por quien quiera interpretar sin conocimiento del contenido de la investigación. Lo que hay aquí son pruebas. Hay cheques que están en las cuentas de Toyota, que eran usados para pagar autos y hay fundaciones que no existen que figuraron como receptores de esos cheques. Deben concentrarse en explicar esas maniobras más allá de cualquier lectura política que quieran hacer. Además, si les sirve saberlo, desconozco la tendencia política de los gremialistas que manejan esa obra social”.
Oberto, en declaraciones periodísticas, indicó que en ningún momento defraudó a la obra social ni al gremio. Además dijo que la causa puede deberse a que Cavalieri tiene elecciones próximamente y que hay un grupo del gobierno que lo está enfrentando para desbancarlo.
El descargo
José Luis Oberto hizo una publicación en su cuenta de Facebook en la que señaló que lo que está ocurriendo con su imputación “es una locura y se va a aclarar como corresponde en la Justicia”. Aseguró que no cometió ningún delito contra la obra social ni participó en ningún fraude. Alegó que es director nacional de Osecac y que firma más de 12 mil cheques. “Por eso en esta investigación imputan a los cinco directores que firmamos. Me veo en la obligación de aclararlo por mi face porque la tapa del diario se viralizó en las redes y mucha gente opina sin conocer del tema. Creo que el diario ha sido cruel y desmedido en su publicación sin siquiera haberme llamado”. Al menos en ese punto Oberto no es veraz: desde el diario se lo llamó repetidas veces.
Los llamados a Oberto
En sus declaraciones a otros medios, Oberto reprochó que este diario no lo hubiera llamado antes de publicar la noticia de su imputación por supuesta administración fraudulenta. Desde teléfonos celulares de PUNTAL que Oberto tiene identificados se lo llamó, infructuosamente, al menos una decena de veces el sábado.
Sin embargo, el fiscal federal que tiene a su cargo la investigación, Enrique Senestrari, desestimó cualquier interpretación política del proceso y le recomendó a Oberto que se concentre en explicar las maniobras que se le adjudican, junto a otros cinco dirigentes, porque hay pruebas.
En declaraciones a FM Digital, el fiscal confirmó la información publicada por PUNTAL en su edición del domingo. Y agregó detalles de las maniobras con las que se habrían defraudado a Osecac: “Durante los allanamientos por CBI se encontraron miles y miles de cheques, entre los cuales había un grupo que pertenecía a la obra social Osecac y que habían ido a parar a cuentas como las de Toyota en concepto de pago de camionetas. Esto nos llamó la atención porque no conocemos que una obra social compre camionetas Toyota, menos cuando tiene una sede central en Buenos Aires. Empezamos a revisar y vimos que se usaban parte de estos cheques para pagar vehículos que, en realidad, eran comprados por otras personas porque las cuentas donde se depositaban tenían una exención impositiva del impuesto al cheque”.
El fiscal detalló que los cheques eran manejados por el contador del empresario Euclides Bugliotti, implicado en el caso CBI. “Era una maniobra de lavado de activos. Hacían circular los cheques y los hacían aparecer como pagos de operaciones lícitas, como es la venta de camionetas, cuando en realidad era dinero que tendría que haber ido a parar al pago real de prestaciones médicas que se realizaban para afiliados de la obra social. La maniobra que vimos es que los cheques no cumplían con los requisitos de técnica bancaria, que indica que este tipo de pagos tienen que hacerse con cheques cruzados o no a la orden, que es una modalidad que impide que un cheque circule por cualquier mano y permite que se haga una auditoría en la que se pueda ver que lo que salió de la obra social llegó efectivamente al prestador que hizo la práctica de salud a un afiliado”, dijo Senestrari.
Añadió que los pagos se hacían a algunas fundaciones que ni siquiera existían. “Eran sólo sellos que se usaban como intermediarios que llevaban los pagos a los prestadores y, en realidad, no existía la fundación sino que era un nombre que se utilizaba para simular un pago de prestaciones médicas”, precisó Senestrari.
Entre los implicados en esas maniobras aparece Ramonda, propietario de la concesionaria Toyota que apareció con fuertes vínculos en CBI. Y también son mencionadas cuentas como Halabo SA y Jotemi SA.
“Esas eran otro tipo de cuentas que, por la actividad supuesta comercial que hacían, eran cuentas que tenían exención en el pago del impuesto al cheque. En realidad son empresas inexistentes. Solamente estaba el nombre y las personas que las manejaban; son empresas fantasma sólo creadas para generar cuentas bancarias que permitieran movilizar cientos de millones de pesos en cheques que evadían el impuesto y, que a la vez, tenían la posibilidad de figurar como provenientes de actividades lícitas cuando, en los hechos, pertenecían al lavado de activos, evasión de impuestos, intermediación financiera clandestina, que es lo que hacía CBI”, manifestó Senestrari al programa Café Digital.
Cuando se le planteó al fiscal federal que Oberto había señalado que la investigación podía ser parte de un ataque a los gremios y sus dirigentes, Senestrari afirmó: “Soy consciente de que siempre se puede hacer esa lectura por quien quiera defenderse o por quien quiera interpretar sin conocimiento del contenido de la investigación. Lo que hay aquí son pruebas. Hay cheques que están en las cuentas de Toyota, que eran usados para pagar autos y hay fundaciones que no existen que figuraron como receptores de esos cheques. Deben concentrarse en explicar esas maniobras más allá de cualquier lectura política que quieran hacer. Además, si les sirve saberlo, desconozco la tendencia política de los gremialistas que manejan esa obra social”.
Oberto, en declaraciones periodísticas, indicó que en ningún momento defraudó a la obra social ni al gremio. Además dijo que la causa puede deberse a que Cavalieri tiene elecciones próximamente y que hay un grupo del gobierno que lo está enfrentando para desbancarlo.
El descargo
José Luis Oberto hizo una publicación en su cuenta de Facebook en la que señaló que lo que está ocurriendo con su imputación “es una locura y se va a aclarar como corresponde en la Justicia”. Aseguró que no cometió ningún delito contra la obra social ni participó en ningún fraude. Alegó que es director nacional de Osecac y que firma más de 12 mil cheques. “Por eso en esta investigación imputan a los cinco directores que firmamos. Me veo en la obligación de aclararlo por mi face porque la tapa del diario se viralizó en las redes y mucha gente opina sin conocer del tema. Creo que el diario ha sido cruel y desmedido en su publicación sin siquiera haberme llamado”. Al menos en ese punto Oberto no es veraz: desde el diario se lo llamó repetidas veces.
Los llamados a Oberto
En sus declaraciones a otros medios, Oberto reprochó que este diario no lo hubiera llamado antes de publicar la noticia de su imputación por supuesta administración fraudulenta. Desde teléfonos celulares de PUNTAL que Oberto tiene identificados se lo llamó, infructuosamente, al menos una decena de veces el sábado.