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Giesenow, elegido para ser un ejemplo desde el Aconcagua

El cordobés que sufrió la amputación de sus piernas, sigue asombrando con su espíritu de guerrero.

Para Pablo Giesenow no hay desafíos inalcanzables, no hay sueños que no puedan cumplirse. Aquel violento accidente que le arrancó sus piernas, marcó un renacer, un saber que la vida va más allá de lo físico y que ninguna discapacidad puede contra la fuerza de voluntad y las ganas de superarse.

Hoy, Pablo se prepara para un gran desafío: hacer cima en la montaña más alta de Argentina, el Aconcagua. Y lo hará integrando un grupo de 12 destacados atletas que formarán parte del “Summit Aconcagua” (ver aparte), una cruzada que tiene por objetivo promover el deporte, dar un mensaje esperanzador a la sociedad a través de las historias de superación de los participantes y recaudar fondos para la Fundación Baccigalupo que trabaja en el desarrollo psicomotriz de chicos con discapacidad intelectual. Además el grupo llevará la bandera de los Juegos de la Juventud Buenos Aires 2018.

El próximo 16 de febrero, Pablo partirá a Buenos Aires para unirse al grupo que partirá a Mendoza en esta expedición. Estará en la montaña entre 18 a 19 días, soportando distintas temperaturas y atravesando en algunos tramos hasta 20 grados bajo cero. 

Pero a Pablo nada lo amedrenta. Desde aquel 22 de enero de 2015 cuando tras chocar contra un guardarail perdió sus dos piernas, su fortaleza y espíritu guerrero pudieron más. En sólo dos años, se puso de pie sobre sus prótesis, corre maratones, anda en bicicleta, hace natación y es director técnico de un equipo de fútbol. Y una vida que además transcurre entre su trabajo, en su estudio de abogado desde las 7.15 de la mañana, luego al mediodía y hasta las 16 horas en el Tribunal de Cuentas de la provincia, entrenamientos y disfrute de la familia. 

Asegura que antes de aquel accidente hacía mucho menos que ahora y no cabía en su proyecto de vida pensar en escalar una montaña.

La invitación

Ahora la montaña está en su horizonte. Este desafío nació tras una invitación de Matías Gutiérrez Moyano, que es el coordinador del proyecto “Summit Aconcagua”.

“Me llegó una invitación de él,  a sugerencia de Elisa Forti, una señora de 83 años que corre maratones. Ella recibió el reconocimiento del Senado de la Nación conmigo  (el año pasado). De allí surgió mi nombre para formar parte de este proyecto. Coincidentemente también Julián Weich, que forma parte del mismo, me vio en un programa de televisión y sugirió mi nombre”, relata a PUNTAL Pablo Giesenow. 

No hubo lugar para la duda, inmediatamente se puso la camiseta del equipo y entrena todos los días. “Yo me venía preparando para triatlones, pero junto a mi entrenador físico reformulamos el plan en virtud de esto. Hago más fuerza de piernas, más trabajo aeróbico para la recuperación del oxígeno en altura”, dijo.

Como prueba antes del ascenso al Aconcagua, el próximo sábado Pablo irá al cerro Champaquí. “La idea es probar las prótesis (de training) que usaré para subir, ver cómo se comportan, los dolores que puedan generarme y las molestias, para hacerle las correcciones y estar a punto para el 16 de febrero”, dice el atleta.

Para su familia cada día de Pablo es una sorpresa. Admite que tanto a sus padres como a sus hijos le generan dudas y miedos estas “aventuras”, pero lo acompañan. 

“Por supuesto que lo toman con preocupación, nunca me van a decir que no lo haga, pero tienen sus miedos. Saben que voy a estar 18 a 19 días en la montaña y la mayoría del tiempo absolutamente incomunicado, pero voy a estar bien”, dice como dirigiendo un mensaje a su familia.

“La expectativa es tremenda, sobre todo de disfrutar del camino, del paisaje, disfrutar del grupo de compañeros que me tocó que es de primer nivel. Todos han tenido algún problema y lo han superado gracias al deporte”, puntualiza Pablo, quien hacer cima en los primeros días de marzo.

Los Paraolímpicos 2020

Y mientras se prepara para escalar la montaña más alta de Argentina, y sigue con su rutina diaria de trabajo, Pablo también se alista para otra aventura, llegar a representar a Argentina en los Juegos Paraolímpicos de Tokio 2020.

La propuesta para participar surgió del dueño de una ortopedia de Córdoba que le provee las prótesis y quien tras estar en las competencias de Río de Janeiro observó que no había ningún amputado representando a Argentina en disciplinas como atletismo o en triatlon. Fue así que comenzó a nacer un nuevo sueño, lograr que Pablo sea ese deportista que represente al país.

Ahora, Pablo espera que la Secretaría de Deportes de la Nación y  la Agencia Córdoba Deportes lo postulen para representar al país. Caso contrario será una iniciativa privada, pero que deberá sortear la evaluación de un comité olímpico internacional que determine si alcanza los parámetros mundiales.
Patricia Rossia