A poco de haberse recibido de la carrera de Medicina, y ya siendo parte de la Fuerza Aérea, Carlos Rubén Beranek fue designado como médico de uno de los puntos del Ejército argentino en Malvinas durante la guerra con Inglaterra. Hoy, casi 40 años después, le toca enfrentar otra batalla y es en su consultorio en Ucacha, donde vive con su familia y acompaña a sus pacientes contra el coronavirus.
“Yo estaba en la Base Aérea Militar (BAM) Cóndor de la Fuerza Aérea Argentina, era médico y había ingresado a la fuerza en el año 80, por lo que en el 82 me designaron como médico con el escuadrón Pucará”, explicó Rubén en diálogo con Puntal y agregó: “En ese momento tenía 26 años, era un pichón, hacía dos años que me había recibido”.
- ¿A cuántos soldados debían acompañar durante el conflicto?
- Hago medicina general y en donde estaba en Malvinas estaba con un médico cirujano, mientras yo hacía toda la parte de clínica médica. Nos acompañaban dos enfermeros y dos soldados camilleros y teníamos un total de 1.400 personas, era una vergüenza la cantidad que teníamos que acompañar.
- Más allá de las heridas del combate, y considerando las condiciones climáticas del lugar, ¿debían atenderlos por otras afecciones?
- Lamentablemente, tuvimos muchos soldados que se murieron de hambre, por desnutrición. La guerra presenta muchas situaciones para las que no teníamos experiencia y tuvimos que enfrentar la muerte de muchos, mientras que a algunos los pudimos recuperar.
“Lamentablemente, tuvimos muchos soldados que se murieron de hambre, por desnutrición. La guerra presenta muchas situaciones para las que no teníamos experiencia y tuvimos que enfrentar la muerte de muchos”.
Beranek indicó que no sólo resultó muy difícil enfrentar un clima al que nadie estaba acostumbrado, sino que se lo hizo sin el equipamiento necesario para ese terreno: “Indudablemente, teníamos cierto equipamiento, pero no era el apto; teníamos una sola muda de ropa, se te mojaban las medias y quedabas todo el tiempo así con ese frío”, precisó.
- Para el ejercicio de la medicina y para atender a los soldados, ¿contaban con los equipos necesarios?
- Teníamos conexión con el hospital de Puerto Argentino y antes de ir habíamos hecho el acopiamiento de los elementos que pensé que necesitaríamos, considerando que era una simple práctica de instrucción. Amedida que fueron pasando los días recibíamos información de la guerra. No teníamos bancos de sangre o aparatos de rayos, pero medicamentos, suero y vendajes teníamos lo suficiente y necesario. Además, contábamos con la posibilidad de evacuar con helicópteros a Puerto Argentino, a 90 kilómetros de distancia.
El médico comentó que con esos mismos helicópteros hacían los rescates de pilotos que se eyectaban cuando derribaban sus aviones. “Teníamos que encontrarlos, por suerte a muchos lo pudimos hacer, y luego los llevábamos a su atención”, señaló el excombatiente, quien detalló que incluso salvaron a un piloto inglés, a quien él tuvo que dar atención antes de llevar de regreso para entregarlo a Gran Bretaña.
Una nueva batalla
Es oriundo de Córdoba y tras la guerra permaneció en la Fuerza Aérea hasta 1986, llegó hasta el grado de capitán y luego pidió la baja y se trasladó a Ucacha, donde formó familia.
Allí siguió ejerciendo la medicina, incluso en el contexto actual de la pandemia y siendo por su edad (66 años) miembro de un grupo de riesgo. “Cuando comenzó todo, mis hijos me pidieron que tuviera mucho cuidado y no atendiera pacientes, pero les dije que no había tenido miedo de atender a la gente cuando estuve en Malvinas, mirá si lo haría ahora con el coronavirus”, puntualizó Beranek.
- ¿Le ha tocado acompañar a pacientes con Covid-19?
- Sí, aquí cada médico tiene sus pacientes y me ha tocado atender a varios con coronavirus.
- ¿Lo siente como una nueva batalla que lo hace enfrentar la vida?
- Sí, totalmente, y con el paso de los meses, llevando un año y medio de pandemia, puedo compararla claramente con la guerra. Si bien la guerra te muestra la miseria del ser humano, lo que se hace por ambición de poder, también te muestra virtudes importantes a la hora de ayudar a sus amigos heridos o que están adoloridos. Con el coronavirus hemos aprendido a ver que en la sociedad hay mucha gente que es mala persona, porque no hace caso a las medidas de protección, al distanciamiento, el aislamiento, entre otras. Muchos rechazan estos protocolos para cuidarse, salen a trabajar, se juntan y no les importan sus semejantes.
En este sentido, Beranek planteó que, si bien se señala que los contagios se dan por las reuniones sociales, “eso es sólo una parte, porque también pasa que la gente miente mucho: aunque tengan los síntomas o el testeo positivo, lo mismo van a trabajar o se juntan con otros”, aseguró preocupado por el contexto en el que debe acompañar a sus pacientes.
Luis Schlossberg. Redacción Puntal

