Maximiliano Padilla, de Rosario de la Frontera a la avenida España
El fútbol tiene historias muy particulares. Sobre todo el de tierra adentro. Cuando se escarba un poco aparecen trayectorias de vida intensas y llenas de matices. Una de ellas es la de Maximiliano Padilla, uno de los refuerzos de Estudiantes para esta temporada.
Nacido en Rosario de la Frontera (Salta), hizo las divisiones inferiores en Boca y llegó a integrar el plantel de Primera, pero su salud le jugó una mala pasada y debió volverse a su lugar natal. Debió afrontar operaciones en las que casi pierde una pierna, sufrió obesidad y cuando parecía que no tenía más futuro en el deporte, un ofrecimiento de Central Norte de Salta le permitió volver al ruedo. El sábado pasado tuvo una buena actuación en Caseros en la igualdad del Celeste ante Estudiantes.
"Después de la primera operación casi pierdo una pierna. Me dijeron que era probable que no pudiera jugar más. Estuve casi dos años parado. Estaba vencido de la cabeza. Empecé a subir de peso, me inyectaban corticoides. Me volví a Rosario y cuando me llama Central Norte les dije que estaba gordo. Pesaba casi 110 kilos, era un exjugador", comenta. El relato suena crudo, pero la manera de narrarlo del salteño -tranquilo y sin dramatismo- lo hace sonar más humano, sin estridencias innecesarias. En diálogo con El Deportivo, contó como fue ese sinuoso camino de la mano de la pelota.
-¿Cómo empieza su historia en el fútbol?
-Yo hice toda mi carrera de inferiores en Boca. Estuve casi diez años. Llegué a estar en el plantel profesional. Fui cuatro veces al banco. Después tuve un par de lesiones que me complicaron la carrera en ese sentido y determinaron que tomara la decisión de no jugar más al fútbol y volver a mi ciudad.
-Allí en Rosario de la Frontera estuvo jugando certámenes regionales…
-Me volví en el 2016, con la idea de no jugar más. En ese momento tenía unos amigos en el club Normal Rosarino, que fue donde me formé de chico, y me convencieron de volver a jugar ahí. Justo estaba el Regional Amateur y me sumé para ese certamen y también jugué la Liga local. Al año siguiente, Central Norte ascendió al Federal A y me llamaron para sumarme.
-Sabemos lo que es el Azabache salteño y toda su popularidad. Eso le devolvió un poco el amor por el fútbol…
-Si bien uno nunca deja de amar esto, se me dio esta posibilidad y lo analicé bien y decidí volver. Si bien no tuve problemas ligamentarios, si tuve tumores, me salieron unos tumores en la pierna por los que me tuve que operar y eso me llevó en su momento a dejar de jugar. Tuve que pensarlo mucho antes de volver a jugar, hasta que me terminé decidiendo. La gente de Central Norte es muy pasional y eso a uno le llena el alma.
-Esta llegada a Estudiantes lo encuentra con la experiencia de haber vivido cuestiones muy complejas en cuanto a la salud...
-Cuando se me dio la oportunidad de venir a Estudiantes ni lo dudé. Vine con las mejores expectativas y quise probar. Uno se conoce y sabe lo que puede dar estando al cien por ciento. Así que se me abrió esta chance y quise venir a aprovecharla.
-Lo tuvo muy cerca a Riquelme en Boca y ahora lo tiene a Ortigoza. ¿Con qué se encontró en Estudiantes?
-Me encontré con un grupo muy bueno. Más allá de lo que son como jugadores, son excelentes personas. Los chicos me recibieron muy bien. Gastón Bottino y el propio Néstor Ortigoza me llamaron apenas llegué y me dieron la bienvenida. El cuerpo técnico, la verdad, se ha portado muy bien.
-¿Cómo está viviendo este torneo que es tan vertiginoso?
-Es un certamen muy corto. Gracias a Dios nosotros no hemos tenido ningún caso, pero es un contexto complejo. Me ha tocado entrar por la lesión de algunos compañeros, yo me puedo adaptar, en inferiores jugué en varias posiciones. Yo voy a estar en donde me toque para aportar lo que se necesite.
-Nos sorprendió verlo jugar en la posición de mediocampista central. ¿Usted ya lo había hecho antes?
-Lo había hecho hace siete u ocho años. La verdad que nunca había jugado de cinco sólo. Lo había hecho de doble cinco. Cuando se me dio la posibilidad, el cuerpo técnico lo analizó, me preguntaron, yo estaba convencido y les dije que sí. Me mandaron a la cancha y por suerte pudimos hacer un buen partido.
-¿Cómo fue volver al fútbol después del parate?
-Me tocó tener estos problemas cuando estaba en mi mejor momento. Luego tuve problemas personales que me jugaron en contra en lo psicológico. Después de la primera operación casi pierdo una pierna. Me dijeron que era probable que no pudiera jugar más. Estuve casi dos años parado. Estaba vencido de la cabeza. Empecé a subir de peso, me inyectaban corticoides. Me volví a Rosario y cuando me llama Central Norte les dije que estaba gordo. Pesaba casi 110 kilos, era un exjugador. Me dijeron que fuera igual, que me iban a tener paciencia y me pude recuperar y empecé a jugar.
-¿Cómo ve el partido de mañana ante Platense?
-Va ser un partido duro, como todos en esta categoría. Nosotros vamos a tratar de hacer todo lo posible para dejar los tres puntos en casa, para seguir peleando arriba.