Dos paraguayos detenidos por la Operación Palak
Eduardo Alberto Ramírez Canteros (51) y Carlos Federico León Ocampo (52) están acusados de contrabando de armas, tenencia ilegal armas de guerra, municiones y explosivos y falsificación de documentos públicos y ya contaban con antecedentes por tráfico de armamento.
Dos ciudadanos paraguayos fueron detenidos hoy en la ciudad de Asunción, acusados de ser el nexo entre contrabandistas de armas argentinos y estadounidenses y grupos criminales de su país y brasileños, en el marco de la denominada Operación Palak, que derivó en el secuestro de un arsenal valuado entre 150 y 200 millones de dólares en junio último en todo el país.
Fuentes de la investigación informaron a Télam que los sospechosos son Eduardo Alberto Ramírez Canteros (51) y Carlos Federico León Ocampo (52), quienes fueron localizados por Interpol de Paraguay en la capital de ese país tras una alerta roja emitida a requerimiento del juez en lo Penal Económico número 2, Pablo Yadarola.
Ambos están acusados de contrabando de armas, tenencia ilegal armas de guerra, municiones y explosivos y falsificación de documentos públicos y ya contaban con antecedentes por tráfico de armamento.
El nexo entre Argentina y Brasil
Los investigadores sospechan que Ramírez Canteros, apodado "Matungo", y Ocampo, hacían de nexo en Paraguay de la banda que contrabandeaba fusiles desde Argentina a organizaciones criminales en su país y Brasil.
“Los paraguayos recibían las armas de Argentina en encomiendas por transporte terrestre de pasajeros internacional, tenían contactos en la Aduana y así las ingresaban por Pedro Juan Caballero y luego al mercado ilegal paraguayo y brasileño para que le llegaran a los grupos criminales que operan en la frontera”, indicó un vocero de la investigación.
Los dos detenidos eran el enlace con Ramón Ragusa (55), un armero que fue detenido en noviembre pasado en el barrio porteño de Flores y cuyo papel era relevante en la organización porque recibía partes de armas desde Estados Unidos y las armaba aquí.
“Ragusa recibía las encomiendas y armaba los fusiles con su hermano. Les ponían toda la parte cosmética, las culatas y las miras, y después las despachaban a través de choferes infieles de la empresa de micros Nuestra Señora de la Asunción. Cuando las recibían, los paraguayos las cruzaban a través de Pedro Juan Caballero y las llevaban a Brasil”, agregó la fuente.
La captura de Ragusa se produjo en la primera parte del operativo previo a la Operación Palak, que se realizó en 2018 y se llamó “Arsenal Clandestino”, pero los fiscales de ese caso siguieron trabajando con el juez Yadarola y así comprobaron que seguían llegando armas al país desde Miami.
Entonces, se realizó una entrega controlada de las armas y se encontró a toda la línea argentina que integraba la organización internacional de la “Operación Palak”, durante la cual se detuvo a 20 personas, tres en Estados Unidos, uno de los cuales se convirtió en arrepentido en ese país.
En el marco de esa causa deberán declarar los paraguayos una vez que sean extraditados a la Argentina.
El operativo que derivó en el mayor secuestro de armas de la historia fue desplegado por el Ministerio de Seguridad a través de la Dirección Nacional de Investigaciones y la Gendarmería Nacional, con apoyo de la AFIP y la Homeland Security.
Uno de los principales acusados, Ricardo Deisernia (53), fue localizado en su casa de la calle Pringles al 2500, de Martínez, donde se descubrió un depósito blindado con gran cantidad de fusiles, subfusiles y ametralladoras.
Los pesquisas establecieron que Deisernia contaba con antecedentes judiciales en el país y en los Estados Unidos, donde registra causas en los estados de Florida y Ohio por importación y fabricación de armas de fuego y contrabando de bienes.
Otro de los detenidos es un odontólogo de Bahía Blanca que tenía un búnker detrás de su consultorio, donde se hallaron 45 armas, mecanismos para la formación de equipamientos de esas armas, rearmado de balas, municiones y cuchillos.
Al parecer, éstos se contactaron entre ellos y, en connivencia con los dos paraguayos ahora detenidos, montaron la organización que enviaba armamento que terminaba en manos de miembros de Comando Vermelho y Primer Comando Capital, las más peligrosas organizaciones criminales de Brasil.
“Estamos hablando en este secuestro de unas 1.200 armas, más pólvora para unos 400.000 proyectiles, más proyectiles, más cañones antiaéreos. Estamos hablando de una cantidad de plata impresionante”, dijo entonces tras el operativo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Fuentes de la investigación informaron a Télam que los sospechosos son Eduardo Alberto Ramírez Canteros (51) y Carlos Federico León Ocampo (52), quienes fueron localizados por Interpol de Paraguay en la capital de ese país tras una alerta roja emitida a requerimiento del juez en lo Penal Económico número 2, Pablo Yadarola.
Ambos están acusados de contrabando de armas, tenencia ilegal armas de guerra, municiones y explosivos y falsificación de documentos públicos y ya contaban con antecedentes por tráfico de armamento.
El nexo entre Argentina y Brasil
Los investigadores sospechan que Ramírez Canteros, apodado "Matungo", y Ocampo, hacían de nexo en Paraguay de la banda que contrabandeaba fusiles desde Argentina a organizaciones criminales en su país y Brasil.
“Los paraguayos recibían las armas de Argentina en encomiendas por transporte terrestre de pasajeros internacional, tenían contactos en la Aduana y así las ingresaban por Pedro Juan Caballero y luego al mercado ilegal paraguayo y brasileño para que le llegaran a los grupos criminales que operan en la frontera”, indicó un vocero de la investigación.
Los dos detenidos eran el enlace con Ramón Ragusa (55), un armero que fue detenido en noviembre pasado en el barrio porteño de Flores y cuyo papel era relevante en la organización porque recibía partes de armas desde Estados Unidos y las armaba aquí.
“Ragusa recibía las encomiendas y armaba los fusiles con su hermano. Les ponían toda la parte cosmética, las culatas y las miras, y después las despachaban a través de choferes infieles de la empresa de micros Nuestra Señora de la Asunción. Cuando las recibían, los paraguayos las cruzaban a través de Pedro Juan Caballero y las llevaban a Brasil”, agregó la fuente.
La captura de Ragusa se produjo en la primera parte del operativo previo a la Operación Palak, que se realizó en 2018 y se llamó “Arsenal Clandestino”, pero los fiscales de ese caso siguieron trabajando con el juez Yadarola y así comprobaron que seguían llegando armas al país desde Miami.
Entonces, se realizó una entrega controlada de las armas y se encontró a toda la línea argentina que integraba la organización internacional de la “Operación Palak”, durante la cual se detuvo a 20 personas, tres en Estados Unidos, uno de los cuales se convirtió en arrepentido en ese país.
En el marco de esa causa deberán declarar los paraguayos una vez que sean extraditados a la Argentina.
El operativo que derivó en el mayor secuestro de armas de la historia fue desplegado por el Ministerio de Seguridad a través de la Dirección Nacional de Investigaciones y la Gendarmería Nacional, con apoyo de la AFIP y la Homeland Security.
Uno de los principales acusados, Ricardo Deisernia (53), fue localizado en su casa de la calle Pringles al 2500, de Martínez, donde se descubrió un depósito blindado con gran cantidad de fusiles, subfusiles y ametralladoras.
Los pesquisas establecieron que Deisernia contaba con antecedentes judiciales en el país y en los Estados Unidos, donde registra causas en los estados de Florida y Ohio por importación y fabricación de armas de fuego y contrabando de bienes.
Otro de los detenidos es un odontólogo de Bahía Blanca que tenía un búnker detrás de su consultorio, donde se hallaron 45 armas, mecanismos para la formación de equipamientos de esas armas, rearmado de balas, municiones y cuchillos.
Al parecer, éstos se contactaron entre ellos y, en connivencia con los dos paraguayos ahora detenidos, montaron la organización que enviaba armamento que terminaba en manos de miembros de Comando Vermelho y Primer Comando Capital, las más peligrosas organizaciones criminales de Brasil.
“Estamos hablando en este secuestro de unas 1.200 armas, más pólvora para unos 400.000 proyectiles, más proyectiles, más cañones antiaéreos. Estamos hablando de una cantidad de plata impresionante”, dijo entonces tras el operativo la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.