Una red de voluntarios. Para acompañar a los afiliados del Pami durante la cuarentena. Ya sea para completar un trámite en la obra social o en semanas en que la sensación de soledad se agudizará, para hacer una contención desde lo humano, lo psicológico. Será virtual, por supuesto, telefónica, para asistir a las personas que, en esta pandemia, son la población más vulnerable.
Quienes quieran ser voluntarios deben inscribirse en un sitio web específico (comunidad.pami.org.ar), después habrá un proceso de validación y, finalmente, las personas seleccionadas recibirán una capacitación. El objetivo principal es brindar acompañamiento: tanto emocional, en una coyuntura tan compleja, como práctico, para que los afiliados sepan cómo deben realizar un trámite para ingresar en un programa o en un beneficio.
En la sede de la calle Alvear, hay un grupo específico coordinando el programa. Los integrantes forman parte del equipo de Políticas Sociales del Pami. Junto al director Fernando Bossio, están Verónica Lancetti, coordinadora de Políticas Sociales, Mariela Moyano, licenciada en Trabajo Social, Marina Luz Curellich y Yamila Galizia, licenciadas en Ciencias Políticas.
“Es una política del instituto que tiene como fin armar una red de contención comunitaria para acompañar a los afiliados de manera virtual, de manera telefónica. Es una contención y una ayuda. No existe contacto presencial, sino se apunta a satisfacer demandas relacionadas con el instituto: colaborar para que muchos de los trámites se puedan hacer de manera virtual ahora que lo presencial está limitado. El voluntario debe estar ahí para contener esas situaciones”, indicó Lancetti.
Los voluntarios tendrán un seguimiento de trabajadores del Pami. Deberán comunicarse al menos dos veces por semana con los afiliados que les asignen. En principio, cada voluntario estará a cargo de 10 jubilados.
Hasta ahora, hay 250 inscriptos en la delegación local pero la posibilidad de registrarse continúa abierta y así lo será de manera permanente.
Galizia aclaró que los afiliados no recibirán ninguna visita en sus domicilios: “Nadie va a ir a golpearles la puerta, no van a visitarlos en sus casas. No deben entregar ningún tipo de dato personal: ni domicilio, ni número de documento, ni mucho menos dónde cobra”, señaló.
Bossio agregó que el programa está pensado para garantizar la seguridad de los afiliados. “A lo que apunta la Comunidad Pami es que no se sientan solos. Cuando toman contacto con un voluntario empiezan a sentirse respaldados, acompañados y eso es importante. Porque muchos afiliados, al no poder hacer sus tareas habituales, se quedan sin proyecto y eso es lo que hay que evitar”, manifestó el director general.
Moyano detalló que cada llamado tendrá una duración de hasta 20 minutos. “Es preguntarle al afiliado cómo está, si necesita algo. No necesariamente tiene que haber una demanda. A lo mejor, sólo hay que preguntarle cómo fue su día. Seguramente, toda esta situación nos va a cambiar nuestra visión como sociedad”, declaró.
Cómo deben hacer quienes quieran sumarse al plantel de voluntarios de la Comunidad Pami.
Curellich explicó que se debe ingresar al sitio web específico de la Comunidad. “Ahí se le van pidiendo datos básicos que van a impactar en el sistema de recepción de voluntarios. Es importante decir que no hay límite de edad, que no hay condiciones ni condicionamientos para ser voluntario. Pueden ser estudiantes del secundario, universitarios, hasta adultos mayores que también se pueden ofrecer a trabajar con sus pares. Es importante que quede claro que no hay condiciones para ser voluntario. Es una hora, dos como máximo en el día”, declaró. Hay incluso un colegio que avanzó con el voluntariado como parte de la materia Formación para la Vida y el Trabajo.
Los voluntarios reciben una serie de pautas para establecer la comunicación telefónica con las personas mayores a las que deben asistir.
Además, tendrán una instancia permanente de capacitación a través del sitio web de la Comunidad Pami. “Lo importante es reducir la sensación de angustia que hoy tiene el adulto mayor. En general, los afiliados tienen patologías preexistentes, crónicas. Si a eso se agrega la carga adicional que implica esta situación generada por el coronavirus, entonces la patología crónica se agudiza. Es muy probable que exista un deterioro de la salud derivado por el estrés de estos meses”, dijo Bossio.
La UGL riocuartense, que abarca una amplia zona geográfica, tiene 70 mil afiliados. El objetivo de máxima, indicaron en la delegación, es llegar a cubrir toda la demanda contenida.

