Clínicas de cuatro provincias suspenden servicios al Pami en reclamo de suba de aranceles
Las de La Pampa, Río Negro, Neuquén y Chubut no atenderán desde mañana consultas médicas, prácticas y procedimientos ambulatorios
Las clínicas que dan prestaciones al Pami en Neuquén, Río Negro, La Pampa y Chubut advirtieron que a partir de mañana suspenderán los turnos de consultas médicas, prácticas y procedimientos ambulatorios a afiliados a la obra social, por el retraso de alrededor de 70% que, según dicen, acumulan desde diciembre los aranceles que se les abona por la atención.
Según las entidades -en las que se atienden unos 300.000 afiliados-, la medida prevista le fue comunicada ayer al director del Pami, Esteban Leguizamo, con quien, sostienen los prestadores, hay un diálogo en el que “se mantiene la amabilidad”, pero que no se traduce luego en mejores aranceles.
Consultadas por La Nación, fuentes de la obra social señalaron que se está analizando el reclamo de los prestadores. “Los vamos a convocar para hablar sobre las posibles alternativas que hay sobre la mesa, en este contexto de estrés presupuestario”, dijeron. Y recordaron que históricamente “la Patagonia tuvo un nomenclador más alto que el resto del país y el Pami siempre hizo el esfuerzo en mantener ese compromiso”.
Desde la semana pasada, según expresa un comunicado de las clínicas de las mencionadas provincias, están suspendidas las cirugías programadas que no tienen carácter de urgencia. A ese escenario se le sumarían las nuevas restricciones a partir de mañana. Desde ese día, solo las urgencias y emergencias serán atendidas con cobertura de la obra social de los jubilados, al menos según lo comunicado.
“La medida implica que los afiliados que no presenten una urgencia o emergencia médica deberán abonar las prestaciones como pacientes particulares, o resignarse a que sus turnos queden suspendidos por tiempo indeterminado”, expresa el escrito firmado por un conjunto de centros de salud.
La advertencia es aún más drástica, porque las instituciones prevén que, si no obtienen una recomposición “que haga viable la operatividad de las clínicas y sanatorios”, desde la primera semana de mayo se afectaría también la atención en las guardias.
Según dijo Andrés Sabalette, gerente del Sanatorio Juan XXIII, de la ciudad rionegrina de General Roca, desde el inicio de la actual gestión de gobierno, en diciembre de 2023, el reajuste de aranceles fue de 130%. En el período, la inflación acumulada según el Índice de Precios al Consumidor del Indec rondó el 290%, por lo que haría falta una suba de 70% para igualar la evolución de ambas variables. “No cubrimos costos y las brechas son insalvables”, aseveró el directivo.
Ahora se busca, agregó, una recomposición progresiva. “Sabemos que de un día para el otro esto no se resuelve, pero esperamos que haya un camino de recomposición razonable” con vistas al mediano plazo, consideró.
El sistema de pago, en el caso de estos prestadores, es por módulos de atención. Por eso este conflicto, que es de larga data, no está vinculado con la modificación en la modalidad de compensaciones para médicos de cabecera que fue decidida días atrás por las autoridades del Pami.
Por ejemplo, hay módulos por internación en sala, por internación en terapia, por atención en guardia, o por cada tipo de cirugía. El módulo “implica un monto global por honorarios, medicamentos, materiales, insumos y costo de la infraestructura sanatorial”, especificó Sabalette.
El valor del módulo de atención en guardia es actualmente de $70.000, un importe que incluye atención del médico, enfermería y prácticas con sus materiales.