Conflicto con el Pami: los seis puntos críticos que ponen a las clínicas en jaque
Las empresas sanatoriales advierten que la principal obra social del país “paga tarde y cada vez menos”, lo que genera un problema de financiamiento severo en el sistema. Estiman una deuda nacional de $500 mil millones
Las clínicas y sanatorios de Río Cuarto afrontan otra tormenta severa debido a que el principal financiador del sistema de salud, como es el Pami, volvió a mostrar dificultades para sostener regularidad en los pagos y reconocer valores en línea con los costos. La historia no es nueva, pero con cada episodio el sistema sanitario se tensa y se agrieta, poniendo la atención de los jubilados en crisis.
A nivel nacional se estima que se acumuló una deuda de 500 mil millones de pesos con los prestadores, fruto de retrasos en los pagos, demoras y hasta débitos por prestaciones cuestionadas. En Río Cuarto, hay instituciones sanitarias que son “Pami dependientes” y son las que más padecen la actual situación porque tienen gran parte de sus ingresos atados a la obra social nacional. Aseguran, que son hoy las que caminan por un estrecho desfiladero.
Lo cierto es que hay 6 puntos claves que configuran la crisis. Por un lado, las demoras y fragmentación en los pagos, con extensión de plazos, liquidaciones en cuotas y acreditaciones diferidas. A eso se suman débitos sobre prestaciones ya realizadas, lo que implica ajustes significativos que afectan la previsibilidad económica de las empresas sanatoriales. También cambios en los modelos retributivos, con esquemas capitados con metas de uso que trasladan riesgo financiero a los prestadores. En cuarto lugar, las clínicas y sanatorios enumeran la desactualización arancelaria, con valores por debajo del incremento real de costos (recursos humanos, medicamentos, insumos y tecnología). El quinto punto hace hincapié en dificultades en insumos críticos, con restricciones en la provisión de prótesis y materiales de alto costo. Finalmente, agregan otra dificultad más: la inclusión de los honorarios de los anestesistas dentro de los modulos (ahora muchos capitados), con honorarios que suben mucho más en comparación a los precios de la cápita. Eso lleva a alertar a los prestadores médicos que “en la economia de instituciones ‘Pami dependientes’ es la ruina”.
Los prestadores remarcan que mientras los costos crecieron a un ritmo del 80% en los últimos dos años, los aranceles que reconoce Pami a las clínicas y sanatorios se actualizaron entre el 10% y el 15%. Sobre eso hay demoras y quitas.
“Las instituciones han sostenido la atención absorbiendo estos desfasajes con alto compromiso. No obstante, la persistencia de estas condiciones configura un déficit estructural que, de no mediar correcciones, compromete la continuidad, calidad y oportunidad de las prestaciones”, remarcaron en un comunicado conjunto las clínicas y sanatorios riocuartenses.