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Un abrazo borró la frontera: pampeanos y cordobeses piden la libre circulación

Unos 600 vecinos autoconvocados se manifestaron ayer en el límite interprovincial, sobre ruta 35, para pedir que se ponga fin a las restricciones de paso entre ambas provincias. En medio, emocionantes encuentros entre familias.

Fueron unos 600 los vecinos se unieron ayer en el límite interprovincial de La Pampa y Córdoba para reclamar la libre circulación entre estos territorios. La ruta 35 fue nuevamente el escenario de esta multitudinaria caravana que unió a cordobeses y pampeanos, algunos entre ellos familiares, que pidieron que cesen las restricciones impuestas por el gobierno pampeano.

La movilización, que surgió el viernes, tuvo una contundente respuesta ayer por la mañana. Unos 120 vehículos marcharon desde Huinca Renancó rumbo al punto limítrofe para encontrarse con sus vecinos pampeanos. Al llegar al límite se sumaron pobladores de localidades del norte de La Pampa.

Más allá del reclamo, hubo gestos de emoción y reencuentros de familias y amigos que hace casi 7 meses no pueden verse.

Aunque la pandemia lo impide, la emoción pudo más y hubo abrazos interminables entre aquellos que tienen familia de uno y otro lado del límite.

De manera pacífica los manifestantes se instalaron sobre la ruta 35 enarbolando la bandera argentina y algunos carteles exponiendo la situación. Por espacio de dos horas cortaron el tránsito. Cantaron el himno e hicieron saber de su reclamo.

Cabe destacar, además, que se difundió una carta abierta dirigida a los gobernadores de ambas provincias pidiendo un acuerdo.

En este contexto, se hicieron presentes el comisario Cristian Murialdo, de la Departamental General Roca, y el comisario Dupuy, de La Pampa, quienes dialogaron con los manifestantes y recibieron un petitorio para hacerlo llegar a las autoridades provinciales de La Pampa.

Luego de debatir diferentes alternativas para seguir con la medida de fuerza, los manifestantes acordaron regresar hoy para entregar a las autoridades un nuevo petitorio firmado.

Uno de los integrantes impulsores de autoconvocados, Diego Mansilla, señaló a Puntal que seguirán adelante hasta ser escuchados. "Esto ya no da para más y hay medidas que se toman que no tienen ningún sentido. Creo que esto principalmente es lo que impulsa al reclamo y a no quedarse en casa a esperar que las cosas pasen", recalcó.

El reencuentro en pleno reclamo

Quizás los momentos más emotivos de la protesta fueron los varios reencuentros se dieron entre familiares que viven de un lado y otro, que se encuentran separados a 25 km y tuvieron la oportunidad de volver a verse después de meses de estar separados a causa de las restricciones de ingreso. Muchos se fundieron en abrazos y llantos.

Quizás uno de los momentos más emotivos fue cuando una joven que vive en Realicó se reencontró con sus padres, a quienes hacía meses que no veía a causa de las restricciones de ingreso de una provincia a otra. “La última vez que la vi yo estaba embarazada. Mi mamá no conoce a mi hijo todavía. Es terrible para una familia estar separados así y pensamos que es totalmente injusto y, además, horrible", remarcó la joven.

Su padre, en tanto, dijo: “A estos señores los han elegido para gobernar una provincia, no de alcahuete de estancia para andar echándole llaves a una tranquera", sostuvo.

Bruna quiere ver a su mamá

En medio de los manifestantes y los estentóreos reencuentros de gente que hacía meses no se veía, aparecía un cartel a baja altura porque lo sostenía una nena de trenzas y con los ojos tristes: "Soy Bruna tengo cinco años y desde marzo que no veo a mi Mamá, hermanas y Papá".

La abuela de la niña explicó a Puntal la situación que les toca vivir: "Vino desde Córdoba a estar unos días conmigo y la agarró la cuarentena, ya no se pudo ir más y para mí es imposible llevarla y gastar semejante cantidad de dinero. Nos obligan los hisopados, pagar un hotel en Córdoba. Hace siete meses que no ve a su familia, ya es incontenible esta situación, vive llorando”, expuso la señora, que vive en Realicó (La Pampa), y agregó: "Es duro lo que voy a decir pero gobiernos sí, caudillos no; se creen que son dueños de las personas, yo no quiero ir a Córdoba a traer el virus, quiero ir a llevar a mi nieta".