Avanza la pandemia y también avanza la campaña
Extremar los controles tanto externos como internos, para frenar el avance del Covid-19, esa es la cuestión. El pico de la pandemia aún no ha llegado. Es más: dicen que va a venir en el mes de agosto. Y en la cabeza de los gobernantes de turno no hay otro tema prioritario que el del coronavirus. En concreto, cómo hacer para mitigar la ola de contagios. El presidente Alberto Fernández dijo que este es “el momento más intenso” de la enfermedad y, a sabiendas del descalabro que esto está produciendo en la economía nacional, prometió “poner orden en todo lo que se ha desordenado”. No es fácil. Se trata, ni más ni menos, que de lograr un equilibrio entre dos variables que juegan fuerte en este contexto excepcional que vive el país: la sanitaria y la económica. Poner todas las fichas a la salud pública en detrimento de la recuperación económica es tan perjudicial como liberar todas las actividades comerciales de golpe y hacer que las localidades a controlar frente al Covid-19 sean tierra de nadie. Justamente se trata del gran desafío que se les presenta hoy a los mandatarios que tienen la responsabilidad de gobernar y para el cual hay que dejar de lado los fanatismos ideológicos y pensar serena y racionalmente en el bien de la población en general.
En Córdoba, el gobernador Juan Schiaretti también está en la búsqueda de ese equilibrio entre la salud y la economía del que hablábamos. Es que el coronavirus se ha disparado en distintos puntos del territorio provincial. Por ejemplo, en la zona de Villa Dolores, en la localidad de Leones y ahora nuevamente en Córdoba capital, más precisamente en la Clínica Sucre. “La pandemia exige del esfuerzo y compromiso de todos. Ocho de nuestros profesionales de la salud, terapistas y kinesiólogos, están cooperando con los médicos de Chaco”, declaró Schiaretti. A raíz del rebrote de casos, el COE Central evalúa posponer hasta el 21 de este mes todas las flexibilizaciones que estaban programadas en la provincia, según lo anticipó el ministro de Salud, Diego Cardozo. En rigor, lo que quiere hacer la Provincia es analizar en detalle la evolución de la pandemia tras la apertura de los bares y restoranes y las reuniones familiares permitidas por el Día del Padre. Es decir cuál ha sido el impacto de estas flexibilizaciones en el crecimiento de los casos confirmados como positivos. Para ello se tomará un período de dos semanas a los efectos de verificar si esta hipótesis se comprueba a los fines de definir los pasos a seguir.
Y Río Cuarto no escapa a las generales de la ley. En cada declaración pública, el intendente Juan Manuel Llamosas no pierde la oportunidad de pedirles a los riocuartenses que se cuiden: “En esta crisis y pandemia mundial, que nos ocupa y preocupa a todos los argentinos, tenemos que seguir trabajando unidos, cuidándonos entre todos y respetándonos. Ese es el camino que nos permitirá seguir adelante”. El temor pasa por el hecho de que se desmadre la situación sanitaria en la ciudad y que se torne incontrolable. Por eso, Llamosas ha reforzado los controles en los accesos a la ciudad, mandando a su gabinete a los puestos sanitarios del anillo de circunvalación, y ha lanzado también una campaña de concientización para recordarles a los riocuartenses sobre el uso del barbijo y la distancia de dos metros que se debe respetar. Río Cuarto ha adherido al régimen de multas por incumplimientos que es ley provincial y que fija sanciones que van desde los 5 mil hasta los 500 mil pesos. Sin embargo, en el Palacio aclaran que “lo primordial es que los vecinos se concienticen para no tener un retroceso sanitario”.
Pero el Imperio del Sur tiene una particularidad que lo hace distintivo del resto de las localidades: el 27 de septiembre próximo habrá elecciones para elegir intendente y ya se respira clima electoral en la ciudad. Los opositores, por ejemplo, no le dan tregua a Llamosas (Hacemos por Córdoba), quien puntualizó que recién hará campaña cuando lo indique el cronograma electoral, es decir a a partir del 11 de agosto venidero. Por estos días, hubo fuertes cruces entre el oficialismo y la oposición en torno de un jingle de Gabriel Abrile (Juntos por Río Cuarto) que dice “Voto por el Gabi”. Desde el Palacio Municipal salieron a replicar con dureza: “Es una burda copia del rap ‘Yo lo voto a Juan’. Que digan qué propuestas superadoras tienen para ofrecerle al electorado”. Mientras Eduardo Scoppa (Riocuartenses por la Ciudad) dirige sus cañones hacia Llamosas y Abrile, Pablo Carrizo (Frente Política Abierta) busca que la causa judicial por violencia de género lo golpee lo menos posible, Lucía de Carlos (Respeto) toma distancia de la figura del exconcejal y Guadalupe Fantin (Frente de Izquierda) cuestiona la prórroga de mandatos convalidada por el Tribunal Superior. Por último, Marcelo Ljubich (Ucedé) y Mario Lamberghini (Partido Libertario) predican el respeto por las libertades y la Constitución nacional, tras adherirse al banderazo en contra del gobierno nacional que se hizo el jueves pasado en distintos puntos del país, entre ellos Río Cuarto. Falta un mes para el inicio de la campaña. Pero nadie quiere dar ventajas.