Río Cuarto | pandemia

Cómo impacta la nueva ola en el tiempo de Fiestas para quienes las pasan aislados

En diálogo con Puntal, tres especialistas analizan cómo se encara el final del 2021, un período en el que normalmente aumentan las consultas psicológicas pero que con el escenario del coronavirus se potenciaron. Qué lugar tienen las corrientes negacionistas

Parte del temor generado ante la nueva ola se puede ver en las largas colas para testeos y vacunación en los espacios dispuestos por el Municipio. (Foto: Matías Tambone)

 

Al estrés que nos enfrentamos siempre a fin de año, con el cierre de todas las actividades, balances, gastos y nuevos proyectos, se suma un escenario que nos envuelve nuevamente con el temor de la pandemia, el aislamiento y el contagio de Covid-19. En este marco, Puntal habló con especialistas en psicología de nuestra ciudad, con gran proyección a nivel internacional, que se refirieron al impacto que este contexto puede generar en la población durante las Fiestas.

“Este tema se ve en los pacientes como un replanteo de muchas cosas vividas, mucha tristeza, sensaciones de ansiedad. La situación de pandemia con quienes tienen en su personalidad esta situación de angustia se potencia. En este balance anual, los moviliza y los hace repensar frente a pérdidas que han tenido, a miedos que han atravesado y con este rebrote se hacen presentes”, dijo la licenciada en Psicología Nancy Decena (MP 2504), que agregó:“En el consultorio lo veo en mis pacientes y en los de colegas, son situaciones especiales las que estamos viviendo, por lo que es importante que estos tiempos sean repensados”.

“El 2020 fue un año en el que hubo un gran impacto en las familias e instituciones porque se modificaron mucho los rituales de despedida, de cierre, los egresos y demás”, sostuvo Carolina Montes sobre estos rituales.

- El contexto de pandemia y la suba de casos, ¿incide en un mayor estado de estrés?

- Desde luego que estas situaciones traen aparejadas un estrés más alto en cada uno de nosotros, más en quienes tienen en su personalidad montos de ansiedad y angustia. Por lo tanto, se generan síntomas importantes que se trasladan al cuerpo y suelen necesitar una consulta con el médico clínico o con psiquiatría, que trabajamos de manera conjunta.

- Muchos tuvieron que pasar Navidad solos y se espera que pase lo mismo en Año Nuevo, ¿cuánto puede afectar al malestar este aislamiento en estas fechas?

- Considero que en estas fechas que estamos viviendo, ya pasada la Navidad y esperando Año Nuevo, con un rebrote de Covid, con muchas familias aisladas, se genera más angustia y se maneja un gran nivel de incertidumbre. Se puede ver en la información que tenemos sobre el nivel de gente que se acerca a hisoparse o a vacunarse, algo que trae más temor e incertidumbre. El rebrote que tenemos trae más angustia en las personas, por lo que debemos escucharnos y acompañarnos entre todos, con el solo hecho de estar:con un mensaje, un llamado, una videollamada, es algo que ayuda mucho en estos momentos.

- Se esperaba que las nuevas olas ocurrieran en el año; al pasar en período de vacaciones, ¿cree que se respetarán cuarentena y aislamientos?

- Veo en los pacientes que muchos han suspendido sus turnos, que la gente ha aprendido mucho a respetar el tema, si se tiene algún síntoma y aislarse. Es algo en lo que influyen los medios. Veo que se resguardan, más si en las familias tienen personas de riesgo, es una toma de conciencia. Es algo que creo que es importante y es bueno manifestarlo.

En este sentido, la licenciada Carolina Montes (MP: A- 5059) destacó que “los cierres de año son rituales a los que estamos acostumbrados, que nos permiten cerrar para después poder abrir otras situaciones, por lo que son muy importantes”, dijo y agregó que el 2020 “fue un año en el que hubo un gran impacto en las familias e instituciones porque se modificaron mucho los rituales de despedida, de cierre, los egresos y demás”.

En este sentido, destacó que surgió en muchos “cierta creatividad, y veíamos reuniones virtuales o en autos despidiéndose entre compañeros. Eran diferentes alternativas, pero vimos muy plasmada la necesidad de que de algún modo estuviera el ritual de cerrar para poder abrir luego nuevas historias”.

Del mismo modo, comentó que, así como hay rituales de cierre, las Fiestas, dependiendo de las creencias de cada uno, “también hay rituales que se realizan desde cada familia a su modo”: “Las familias tienen ritos para celebrarlo, se programan con cierta anticipación, se genera expectativa de encuentros, y en los consultorios veníamos escuchando mucha expectativa de poder celebrar estos rituales que en algunas ocasiones no se pudo el año pasado”, consideró.

Montes indicó que en este contexto de pandemia muchas familias no podrán llevar adelante lo que venían planificando, “por lo que quien le haya puesto mucha expectativa y de golpe se encuentra solo o aislado, con la familia reducida, sin dudas a algunos les dará cierta frustración, u originarán nuevos rituales”, planteó y aclaró:“Aquellas familias que son más resilientes pueden generar planes alternativos, como celebraciones virtuales, a otras les impacta más que esa planificación no se haya concretado”.

Finalmente, a modo hipotético, consideró que esta situación podría traer consecuencias con modificaciones a largo plazo en eventos sociales o históricos. “Los cambios en los contextos generan impacto y modificaciones a las dinámicas familiares. Tal vez, en algunos años, este tiempo de pandemia genere otros cambios que quizás ya se están viendo, en las dinámicas familiares”, sostuvo.

Negacionistas

- Hay un debate sobre los que no quieren hacer caso a los síntomas o contactos estrechos: "negacionistas". ¿Cuánto pueden afectar estas conductas en este contexto que vuelve a asustar?

- Hoy por hoy hay muchas personas que todavía no se vacunaron, no creen en la vacuna -sostuvo Decena-, desvalorizan este tema, creo que en ellos está complicada la situación. Ellos responden con ese mecanismo de defensa que todos tenemos, que es la negación, pero al estar en un contexto de pandemia esto se agrava. Frente a esto hay que poner mucho el énfasis en los medios de comunicación y continuar trabajando en la concientización sobre la importancia de las vacunas. Con estas personas que niegan situaciones que se pueden atravesar hay que insistir en hacer efectiva la vacunación.

En esta línea, el doctor en Psicología Juan Pablo Zorza (MP 4512) sostuvo respecto de las corrientes negacionistas: “En un nivel de la psicología no definiríamos al negacionista como una característica de personalidad, sino más bien como una estrategia de regulación de ciertos estados emocionales que se producen a partir de situaciones que generan emociones negativas, algunos lo hacen más a menudo, pero quizás todas las personas utilizamos esa estrategia de evitar tomar contacto con esos estados emocionales a partir de sesgos cognitivos”, indicó.

Explicó que se suele buscar información que ayude a fundamentar las creencias previas: “Si uno cree que está fuera de riesgo, lo que hace nuestro sistema cognitivo es buscar evidencias que comprueben esas creencias y desechar las que nos están demostrando lo contrario”, detalló el especialista.

Del mismo modo, Zorza consideró que “negar es una estrategia de afrontar nuestros estados emocionales sin darle lugar a la emoción negativa, generando estrategias disipadoras de esto a nivel cognitivo, con otros pensamientos o realizando tareas que no permitan tomar conciencia de esa emoción”.

El especialista señaló que estas actitudes pueden ser positivas y ayudar en el corto plazo, pero reiterada en el tiempo “es una estrategia que genera disfuncionalidad para afrontar desafíos estresantes como puede ocurrir con la pandemia, o vivir y generar cambios en cuestiones valiosas para cumplir nuestras metas”, dijo.

A la vez, resaltó que se debe realizar otro análisis vinculado a no acatar ciertas medidas porque “uno está en contra de las acciones que el Estado plantea como para cuidarse y qué protocolo seguir”, explicó. Dijo que es algo relacionado con cómo la persona construyó su idea de un contrato social y de ser parte de una sociedad. “Eso es más complejo, porque tiene que ver con cómo fue la crianza o cómo estuvo en sociedad esa persona y a partir de eso si se siente parte de un todo y si hubo un cuidado mutuo. Si no lo hubo, será muy difícil que ese cuidado luego se instale en forma recíproca con los demás”, sostuvo Zorza.

Por otro lado, consideró que hay circunstancias en las que las personas sin usar estrategias negativistas, incluso sintiéndose parte de una sociedad, deciden no cumplir con las normas pautadas a nivel del Estado por cuestiones de morales más prácticas, que tienen que ver con qué consideran “el bien”. “Tener que trabajar o sostener un comercio abierto, con una visión más utilitarista de estar bien, y es algo que ha sido legitimado socialmente en algunos cosos”, dijo el doctor en Psicología y completó:“Otros han encontrado una cuestión afectiva que justifica no cumplir con la norma:‘Tengo que estar rodeado de afectos y por lo tanto me juntaré’, otros hasta por cuestiones idiológicas. Es necesario poder comprender cómo la gente puede actuar en estos casos para el desarrollo de las políticas públicas”.

Estrés de fin de año

Finalmente, Zorza se refirió al aumento de casos de una forma tan abrupta, “que implicó cambios nuevamente en nuestras rutinas, con la presencia de un posible contagio, y la repetición de una escena que creíamos que había terminado, todo tiene que ver con un factor estresante”, sostuvo.

- ¿Cómo se ve manifiesta esta reacción?

- Si esto lo viéramos en nuestro sistema nervioso, observaríamos una gran cantidad de cambios moleculares y neuronales que ponen de nuevo en alerta a nuestro cuerpo y mente para afrontar una situación que en primera instancia parece que desborda nuestras capacidades de dar respuesta.

El especialista destacó que veríamos un estrés que se plantea a corto plazo, pero también uno acumulado, “que es esa fatiga y cansancio de afrontar durante mucho tiempo situaciones cambiantes”. Explicó que esto se puede observar en “cambios en nuestro estado de ánimo, como mayor irritabilidad, dificultad de regular estados emocionales y situaciones conflictivas interpersonales con el resto a partir de estos conflictos”, dijo y agregó:“Del mismo modo, se puede ver un ralentizamiento de nuestro proceso de la información y dificultad en la toma de decisiones”.

- ¿Cuánto impacta este estrés en esas personas?

- El estrés depende de las capacidades que tiene cada persona y lo que supo construir en estos dos años. Si nuestra capacidad fue flexible, la respuesta será diferente a que si nos mantuvimos rígidos durante este tiempo de pandemia y usamos estrategias disfuncionales, por ejemplo:evitar la situación eludiéndolas con el consumo de sustancias o a partir de actividades placenteras distractoras, que pueden ser funcionales en un determinado momento, pero acumuladas en el tiempo no nos ayudan a cambiar o resolver el problema concreto.

Por último, Zorza consideró que ante este contexto, “si se utilizan estrategias funcionales, que son no tratar de controlar la situación o la emoción y aceptar lo que sucede, durante este tiempo buscar cambiar formas de trabajo o relaciones, resignificar lo que nos pasó de forma positiva o ajustada a lo importante, sin dudas ante esta nueva ola resultaría más liviano afrontar el fin de año”.

Luis Schlossberg. Redacción Puntal