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"La pandemia fortaleció la fe, pero no hay que dejarse tentar por la indiferencia"

Osvaldo Leone, el párroco del Santuario de La Consolata de Sampacho, expuso cómo fue contener a los fieles con las iglesias cerradas. La necesidad de acompañar a la gente, tanto desde lo espiritual como de lo material
El padre Leone dijo que en cuarentena los vecinos iban a la puerta del santuario a rezar.  

En la cuarentena dura y estricta las iglesias y templos de todo el país cerraron sus puertas. Pero la fe de los creyentes en estos tiempos de incertidumbre y temor aumentó, según las apreciaciones del párroco Osvaldo Leone.

El sacerdote, a cargo del Santuario de La Consolata, reflexionó sobre los tiempos vividos y los desafíos que la pandemia planteó a la Iglesia para contener a los vecinos.

“Se vivieron distintos momentos, porque fue desde la cuarentena dura y estricta, de cerrar los templos, suspender las celebraciones y tratar de buscar nuevas formas de llegar a la gente”, comenzó señalando Leone.

En una comunidad con profunda religiosidad y devoción por su patrona, como lo es Sampacho, en poco tiempo se logró la colocación de una antena y un equipo que se montaron en el techo del santuario para tener una frecuencia radial propia. “Fue algo muy atípico y difícil, uno no estaba habituado a celebrar la misa solo. Entonces lo hacía en la sacristía, tocar las campanas, poner la música, celebrar la misa, saliendo y sabiendo que estaba detrás toda la comunidad siguiendo”, agregó.

Luego se organizaron las transmisiones por Facebook y por un canal de YouTube.

Impedidos de reunirse para la oración, los fieles apelaban a escuchar la radio de la iglesia para de algún modo sentirse acompañado. Pero, paralelamente, y tal lo dicho por Leone, hubo quienes llamaban por teléfono y pedían recibir un mensaje.

“He visto hombres que han venido a golpear la puerta de la casa parroquial y pedir ingresar al templo y estar frente a la Virgen. Y llorar desconsoladamente.También hombres y mujeres que se acercaban al templo y apoyaban las manos en la puerta, como una forma de sentir alivio”, sostuvo Leone.

A poco de cumplir los 25 años en el sacerdocio, el padre Leone afirma que nunca vivió una situación de tales dimensiones.A cargo de la parroquia de Sampacho, también asiste espiritualmente a los fieles de Chaján y Suco, por lo que la demanda de un mensaje, una bendición, era permanente.

En los últimos dos años y por la pandemia, las celebraciones religiosas fueron acotadas y las iglesias permanecieron cerradas.

“Durante los días de aislamiento en los que estábamos literalmente encerrados, la necesidad de la gente de llamar por teléfono. Gente mayor y no, gente con depresión, gente joven, hombres, mujeres. Muchos expresando el temor a que a sus familias les pasara algo”, resumió.

Aplacar la angustia

Leone dijo que esta pandemia dejó a muchas familias con el dolor de no haber podido despedir a seres queridos que fueron víctimas del Covid. En estas instancias, cobró fuerza la oración y la necesidad del contacto con la Iglesia para aplacar la angustia.

“Me han pedido hasta que les grabe un mensaje o hable por teléfono a quienes estaban internados. En todos estos gestos buscar la fortaleza”, explicó.

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Cintas que expresaban mensajes de los fieles.

Sampacho convoca cada año a cientos de miles de fieles que llegan de toda la provincia y el país a venerar a La Consolata. Desde hace dos años, esta tradición se vio interrumpida, pero las manifestaciones de devoción se expresaron de otro modo.

Así, sin misas ni procesión multitudinarias, los vecinos llegaban al santuario y por algunos minutos guardando todas las medidas de seguridad rezaban a la patrona. En las puertas del templo, y durante la celebración central de junio, cintas amarillas y blancas que contenían escrito un mensaje, un agradecimiento, colmaron el frente del templo. Previo a ello y durante la novena, el padre Leone junto con un grupo de ministros de la comunión salieron a diario a comulgar a los vecinos que en las puertas de sus casas y hasta de rodillas esperaban por ella.

“Fueron situaciones muy conmovedoras, de mucha enseñanza”.

El sacerdote, quien también transitó la enfermedad, resaltó que la pandemia fortaleció la fe, acercó a la gente a la Iglesia. Pero advirtió: “Hay que vencer la tentación del encierro del individualismo y la indiferencia porque no podemos descuidar del otro”, apuntó.

Asistir con alimentos

En este punto el sacerdote se explayó señalando que, más allá de la sed y hambre de Dios, hubo muchas familias que requirieron de la asistencia material, de alimentos. “Entonces tuvimos que salir con Cáritas y en plena pandemia asistir a muchas familias que estaban aisladas, que no podían hacer sus changas ni trabajar, y teníamos que salir a responder.

“Me acuerdo en plena Semana Santa del año pasado salir a repartir leche que nos traían del campo, carne de cerdo en bolsa, carne de vaca, verduras, bolsones con mercadería, kits de limpieza. eso ha sido una constante”, puntualizó.

Leone finalizó agradeciendo a todos quienes se sumaron a la tarea tanto de apoyo espiritual como material y anheló que los tiempos que vengan permitan a la gente volver a reunirse y compartir momentos de oración.