En el marco del Día por los Buenos Tratos a Adultos Mayores, desde el espacio “El Club de la Porota”, que funciona desde Córdoba para todo el país con el desarrollo de propuestas para la vejez, se coordina una serie de actividades virtuales que abarcan diversas aristas. La comunicadora Sol Rodríguez Maiztegui, especialista en la temática y creadora del espacio, dialogó con Puntal sobre los puntos a tener en cuenta en el contexto actual para destacar las posibilidades de este grupo etario y no mostrarlo siempre vulnerable a las situaciones cotidianas.
“Desde ‘El Club de la Porota’ armamos una agenda que reúne a muchas de las actividades con motivo del 15 de junio, una fecha muy importante para el calendario gerontológico, como el 1° de octubre, cuando se conmemora el Día Mundial de las Personas Mayores”, explicó la especialista y agregó: “Lo que en esta jornada pensamos es en reflexionar sobre las situaciones de buen trato o mal trato para adultos mayores, e intentamos impulsar la iniciativa de ‘Voces mayores’, que cocreamos con la fundación Navarro Viola, para armar un registro federal de historias, vivencias y saberes de personas mayores”.
Rodríguez sostuvo: “Creemos que también ellos deben ser visibilizados desde su rol protagónico, la pandemia los puso en el ojo de los grupos más vulnerables o fragilizados, pero es cierto que no estamos poniendo en valor que las personas mayores son las que más respetaron el aislamiento, las que más respetan las normas sanitarias, son también las que han activado desde sus posibilidades en el hogar las redes informales de acompañamiento a otras personas mayores, las que colaboran en iglesias y en centros de jubilados, las que están cuidando a generaciones más jóvenes para que sus hijos puedan salir a trabajar en este contexto en el que las escuelas están cerradas”.
Del mismo modo, la referente comentó que, en muchas familias, son las mismas personas mayores las que se encargan de mantener económicamente a sus pares, considerando que cobran una jubilación y otros miembros de la familia no pueden trabajar, “también son las que se están adaptando a los cambios y están aprendiendo a usar la tecnología, pese a la gran brecha digital que existe en nuestro país y a la gran deuda que tenemos con las personas mayores y con tantos otros miembros de otros grupos etarios”, indicó la especialista. En este sentido, Rodríguez señaló que el objetivo de “Voces mayores” es recopilar estas historias y darles el valor que se debe, “para no seguir repitiendo esos estereotipos y prejuicios tan negativos que tenemos sobre la vejez, y las generaciones más jóvenes vamos a seguir perpetuando el miedo a envejecer, la gran paradoja de que queremos vivir más, pero no queremos envejecer”, dijo.
Humanizar lo digital
La coordinadora de “El Club de la Porota” recordó lo que fue la primera etapa de la Fase 1 con la pandemia, cuando se produjeron algunos incidentes en el cobro de jubilaciones en todo el país, y afirmó: “Lo que pasó fue que nadie estaba preparado para una situación como esta y lo que terminó ocurriendo fue que se puso a la luz lo poco adaptado que estaba el Estado para poder digitalizar determinados servicios que la pandemia impulsó a que se apuraran”, planteó y agregó: “La gente tiene que cobrar y no es que las personas mayores no sabían cómo utilizar la tecnología y por eso no iban al cajero, sino que la salida a cobrar es una salida muy esperada durante todo el mes para algunas personas, porque es una excusa en la agenda para un punto de encuentro”.
En esta línea, destacó que en Córdoba todos los jubilados están bancarizados desde antes de la pandemia “y así y todo hay gente que iba a cobrar la jubilación por ventanilla, por una decisión personal, pero el Covid-19 aceleró que los bancos digitalizaran los servicios y que las personas se adaptaran como pudieran, porque nadie los miró como un potencial público a entrenar en el uso de las nuevas tecnologías”, resaltó la especialista y consideró que se debe a una concepción de que ellos no pueden usarlo. “Todo lo contrario –consideró Rodríguez-, son grandes maestros en el uso del WhatsApp y de las redes, se adaptan porque se preguntan para qué les sirve”.
Aclaró que en este contexto quedan discriminadas las personas que han sido vulneradas a lo largo de toda su vida: “Las brechas digitales son grandes, no todas las personas mayores tienen acceso a una computadora o un celular, y es el Estado el que debe estar presente para acompañar y equilibrar las injusticias sociales”, subrayó.
- En el marco del Día de los Buenos Tratos, ¿cuáles deberían ser los ejes a trabajar en lo próximo?
- Hay muchas falencias, pero no tenemos que olvidarnos nunca de humanizar, se pueden digitalizar todos los servicios o las actividades, pero detrás de eso tenemos que sentir que siempre hay alguien. No es sólo un deseo asociado a la vejez, para todos, a todos nos cansa que nos atienda un robot, que se nos tilde un link o no nos den respuestas inmediatas cuando hacemos un pago. Necesitamos humanizar la digitalización de la vida, que ya nos está atravesando el contexto diario. Que tengamos que tener distanciamiento social y que debamos vincularnos por un contexto virtual no necesariamente requiere de un alejamiento espiritual, psíquico y amoroso. Del mismo modo, necesitamos un espacio de diálogo, muchas veces las personas mayores no denuncian el maltrato del que son víctimas, porque el 90% de las personas maltratadoras son familiares directos.
Rodríguez recalcó que se debe empezar a hablar de que no están bien el maltrato, el encierro y la humillación: “Se debe hablar de que no está bien que un familiar mío disponga de mi dinero, que no me alimenten o que no me den una vida digna y ni hablar del maltrato físico; la educación es la única herramienta que nos permitirá visibilizar los derechos que en algún punto se han vulnerado tanto que debimos adherirnos como país a una Convención Interamericana de Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores”, puntualizó.
Entre otros puntos, la especialista destacó el esfuerzo de adaptación que tiene este sector etario: “Son personas mayores que vienen de vivir un siglo XX muy virulento y de repente atraviesan la vejez en un contexto de estas características, por lo que si hay un grupo etario con más herramientas para sobrellevar contextos difíciles es el de los mayores; hay mucha potencia allí, una gran necesidad de sentirse útiles y ser protagonistas”, enfatizó.
Finalmente, rescató que sólo el 2% de los adultos mayores en Argentina está en geriátricos: “A veces parece que lo único que se comunica en los medios es lo que les pasó a estas personas, que es importante, pero se descuida al resto”, señaló Sol Rodríguez Maiztegui.
Luis Schlossberg. Redacción Puntal

